Un poco de mi trabajo diario en prensa, proyectos personales y demás locuras de mi incansable mente. iidisfrútenlo!!


abril 26, 2010

Eclipsando un asesinato



Eclipsando un asesinato(Columna "Trompo en la uña" diario La Región, 25 de abril)

Existen diversas formas de eclipsar. Si buscamos en el diccionario, vamos a encontrar diversos significados para esta palabra, pero si parafraseamos un poco podemos decir que se trata de un cuerpo que se antepone a otro y lo deja en un segundo plano.
Puede suceder que alguien eclipse a otra por su personalidad o influencia, algo así como decir que aunque algunos presidentes de por acá hablen y hablen, generalmente van a ser eclipsados por el “Negro del norte” o el mismo “Mister Danger”, porque ellos tienen la particularidad de lograrlo.

También encontramos que se puede eclipsar un hecho y sencillamente dejar a otro en un segundo plano, como hace un año cuando el aparatoso accidente del piloto Felipe Massa en su monoplaza del “Cavallino Rapante”, casi acaba con su vida.

Pero estemos claros que las noticias pasan con una velocidad verdaderamente pasmosa, y pueden ser eclipsadas por otra, así mientras aun muchos medios, cual buitres, intentaban crear más morbo con el video y las imágenes del choque, una nueva noticia terminó por dejar al pobre “Felipinho”, más solo que piojo en cabeza de calvito, víctima del pollo boliviano. Por esos días el ex campeón del mundo Michael Schumacher, anunciaba que sería él quien con su talento, cubriría la vacante del brasileño en Ferrari el resto de la temporada.

El resultado, la clásica imagen de la bola de paja en el pueblo fantasma del lejano oeste, y algunos grillos haciendo su peculiar sonido, anunciando que Massa, había pasado a un segundo plano, y ya, ni un cuarto de página le dedicaban. Lógicamente, ¿Qué era más importante? La respuesta es clara y no me digan que no. El “Kaiser” regresaba.

Pero el fenómeno del eclipse personal, es uno que es secundado, permitido por nada más y nada menos que usted, joyita que me lee en éste hermoso día. Sí, la respuesta es lógica, porque nuestro interés muchas veces condimentado por una buena dosis de amarillismo deja noticias y a personas de mucho valor, sumidas casi en el olvido, y en las noticias motivadas por nuestro interés que conocen los medios, en las últimas tres líneas del artículo referente al asunto.

Algo así como: ¡ah, por cierto!, se me olvidaba mencionar que… y esta frase, solo si nos llegamos a acordar, y con nuestra mente copada con tantos asuntos, es mejor dedicarla a noticias y pensamientos de primer orden.

En la semana que culmina hoy domingo, todos los periódicos se volcaron ante la noticia de un pugilista Venezolano, que había acabado con la vida de su esposa, una joven madre, cuyo nombre Jennifer Carolina Vieira no debe ser olvidado, ni mandar al cara… la verdad de como de una manera brutal se le cegó la vida.

Pero más rápido que el Alkaseltzer en vaso de agua, la noticia se diluyó. Pasaron a cubrir una más importante, para algunos, no para este humilde servidor y para muchos que vimos con indignación, como se cumplía la “crónica de una muerte anunciada” y como grandes debates, palabras de apoyo, portadas completas, grandes reportajes e investigaciones, sobre el acto cobarde y egoísta del victimario, que dejó en una gaveta oscura, a la víctima inocente, que no debió cargar con los tormentos, problemas y violencia de su compañero.

Disculpen si no soy muy cómico hoy, pero es una crítica para muchos y sé que me puedo ganar el calificativo de obtuso e insensible ante la tragedia. Pero ahora si voy con nosotros a descargar mis dardos venenosos.

Definitivamente vivimos en un país bizarro, donde lo derecho no es derecho, lo buenos es malo y los niños deben andar armados, pero no pueden jugar en ninguna consola de video- juegos, supuestos “juegos bélicos”. Así somos de verdad, somos tan distorsionados que vemos la película El Juego Macabro o Saw, y estamos torcidos en la silla ligando que no le pase nada a Jigsaw, llámese el psicópata asesino que acaba con medio personal de la película, incluyendo al director y los camarógrafos.

Y si vemos la serie del Silencio de los Inocentes, Hannibal y Dragón rojo, aplaudimos los actos morbosos y desquiciados del fascinante Dr. Hannibal Lecter. Y me pregunto entonces: ¿qué nos pasa? Llenamos de romanticismo la gesta del pugilista que en otras circunstancias serían un motivo de orgullo, y olvidamos un prontuario y una violencia más anunciada que el realero que se va en cada visita de algún presidente a nuestra nación. Caemos en la discusión sin sentido: oye, pero el también es víctima… las drogas, la falta de apoyo…, no digo que no sea verdad, pero olvidamos que si colocamos en una balanza las cosas buenas y malas, el desnivel es más notorio que la diferencia entre Messi y un jugador Norcoreano o del Real Madrid… (Sin resentimientos)
No puede ser una constante que estemos más cegados a la realidad que la justicia venezolana. No puede ser que olvidemos a una joven mujer, como las miles que mueren en Venezuela y el mundo, victimas de personajes sin escrúpulos, que no temen acabar en un arranque de violencia con la vida de alguien.

Que ella no convivía obligada con él, también es cierto, pero eso no disminuye el tamaño del crimen. Lo peor es que con su colgada de los guantes, le dio un Nocaut a su esposa, y se forjó un respeto y una consideración en el subconsciente de muchos, que no merecía.
Insisto espero me disculpen si hiero susceptibilidades, pero al César lo que es del César. Mi consideración para ambas familias, pero un gran homenaje a una de esas víctimas mudas que nunca nos interesamos en saber quiénes fueron.

Jennifer Carolina Vieira sí tenía nombre y merece dobles páginas en los diarios, investigaciones, palabras y toda nuestra consideración, como cada mujer víctima del maltrato.

A ustedes amigos lectores, basta de irle a Darth Vader, Voldemort, y cuanto personaje con actos que dejan mucho que desear, terminamos elevándolos hasta un pedestal.

Fernando Pinilla

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