Un poco de mi trabajo diario en prensa, proyectos personales y demás locuras de mi incansable mente. iidisfrútenlo!!


mayo 10, 2010

El Regalao...



El Regalao (Columna "Trompo en la uña" diario La Región, 09 de Mayo)

Nos encanta el regalao. Sí, definitivamente es un problema que tenemos todos los venezolanos y que no hace exclusión, no va en que seamos rojos rojitos o azules azulitos o amarillos amarillitos, o cualquier color que podamos encontrar en la amplia gama que existe. No importa tampoco la religión ni el color de nuestra piel. A todos nos gusta el regalao.

Hace un par de semanas llevaba mis carpetas para solicitar el cupo Cadivi, proceso sádico, conocido como la vía dolorosa. Como de costumbre llegué sumamente temprano, para evitar las inmensas colas que se suelen formar en los bancos nacionales, excepto en el Venezolano de Crédito, donde dicen que las horas entran en zona de estática, del aburrimiento total que hay en las cinco sucursales con que cuenta dicha entidad bancaria.

El asunto es, que a no ser que estemos demasiado molestos con nuestra existencia, el venezolano siempre es dado a comenzar tertulias en estas colas. Porque nos encantan las colas, aunque digamos que no, pero ese tema lo tocaré otro día. Para seguir con el relato que les traigo en esta mañana, comencé a escuchar a la gente hablar, porque a este servidor no le gusta lanzarse al ruedo de primero nunca. Que prueben otros y si el ambiente es seguro, propicio, entonces si me lanzo yo. Y claro está, comenzar una conversación, necesita de buenos argumentos para lucirse y que digan, ¡¡wow!!, así somos todos, no se caigan a mentiras.

Dos señoras que estaban en la cola, de esas típicas que se ve que no tiene más nada bueno que hacer, comienzan a hablar, de las caraotas, del nieto que se embuchó la semana pasada, de cómo está de cara la vida y luego caen en un tema y comentan sobre algunas actividades culturales que se desarrollan en el municipio.

La cosa para no extenderme, es que empiezan a decir que son unos ladrones en esa alcaldía, que como es posible, que tanto el gobierno nacional, como el gobierno regional deberían subsidiar todo, que no puede ser que ella pague para que sus nietos realicen una actividad. Hablan de la cultura, el pato la guacharaca, que moral y luces son nuestras primeras necesidades, y ahí se extendieron a destruir cualquier iniciativa y a afirmar muchas cosas. Fue tanto el veneno que se regó, que preferí mantenerme alejado de dicha conversación, ya que dudo que tengan suero antiofídico en los puestos de salud cercanos, y preferí concentrarme en el “calvario” que me esperaba para solicitar mi cupo Cadivi.

Lógicamente parado por tres horas en una cola, para que luego me devuelvan las carpetas porque firmé con bolígrafo azul Papermate y no Mongol, fue mucha la reflexión que hice sobre un tema, que dejaron en el tapete ambas señoras y las demás personas que se juntaron a devorar y exigir, todo; ¡regalao!

Qué mala maña nos sembraron nuestros abuelos y nuestros padres, y muchos la mantenemos, como dije anteriormente no importa ni la edad. Y en un país que se ha acostumbrado de un lado de las tendencias políticas, un poco más colorada que la otra, al regalao, no es de extrañar en algunos de estos individuos, ya que es normal, aunque de verdad detestable, pues no hay nada más tragicómico que ver a muchos esperar su bolsita, su “kit bolivariano”, su pasta de mala calidad, su sardina en lata, y una bologna, que aún no se define con qué tipo de carne se elabora. Pero en fín, es normal que nos dejemos comprar con migajas, y creo eso no solo de hoy, sino de cualquier parte y por cualquier cosa, como con las famosas láminas de zinc y bloques que regalaban en el pasado AD y Copei.

Ódienme si quieren, estoy preparado, pero que triste ver a gente decente, gente trabajadora, pensar que todo debe venir por añadidura y sin hacer nada a cambio. Terrible pensar que los gobiernos, sea el nacional, regional, sea chavista u opositor, están en el deber, obligación de regalar todo. Lógicamente es sabroso que de vez en cuando con la realamentazón que recibe Venezuela, nos den algodón gratinian, sin embargo, sabiendo por ejemplo, que las gobernaciones y alcaldías, que no se muestran de acuerdo con el socialismo del siglo XXI, casi que viven en la austeridad, y pasando más hambre que ratón en ferretería, y aún más real e innegable que muchos de sus programas deportivos y culturales, se mantiene por autogestión, es casi una chavada, (propio del Chavo del 8) criticarlos si cobran 20 o 40 Bsf por entrar a alguna actividad, o 100 Bsf mensuales por participar en deportes, clases, o talleres, cuando así lo requiera la falta de plata para mantener y pagar servicios e instalaciones.

Es también real, que es más rico cuando te dicen: no señor, usted no tiene que pagar nada, es gratis, y además es bueno. Pero la realidad es que esas palabras, solo existen normalmente en nuestros sueños. Nuestra verdad es otra, y lamentablemente aunque a mucha gente le encante el regalao, seamos sinceros, también da pena.

El problema es que está arraigada la enfermedad de lado y lado, rojos y desteñidos. La condenada se escurre por entre cada parte del organismo, más fastidiosa que la gripe. No la porcina, porque uno no tiene complejo de Porky, pero hace que esperemos que los gobiernos nos den todo, que casi nos lleven la cucharilla a la boca, y vivimos ansiando única y exclusivamente que sea así, y de ahí se derivan muchas de nuestras miserias, sin ofender a nadie. Mi pregunta es: ¿Hasta cuándo?

Mi reflexión es: señores el regalao es bueno, pero no seamos pichirres. Yo por lo menos amigo lector, no me pienso quedar esperando dádivas, y creo que uno debe ser justo, ante la cruda situación que se vive en muchas alcaldías que trabajan con las uñas y dientes, e igual si no fuera así, que feo es querer todo regalao.


Fernando Pinilla

2 comentarios:

bethsade dijo...

Excelente... tienes tanta razón,lo difícil será ver una generación q entienda q NADA es gratis SOLO aparenta serlo

TIBURCIO dijo...

VENEZOLANO = CÓMODO POR NATURALEZA. Parece que nacemos con ese gen en la sangre.
Un abrazo y excelente escrito!