Un poco de mi trabajo diario en prensa, proyectos personales y demás locuras de mi incansable mente. iidisfrútenlo!!


junio 28, 2010

Gladiadores




Gladiadores (Columna "Trompo en la uña" diario La Región, 27 de Junio)

Desde tiempos inmemorables, han existido oficios considerados peligrosos. Trabajos, que por las exigencias, han pasado a ser catalogados muchos como prácticas suicidas. El hombre, en su inmensa atrocidad y constante aberración y en algunos casos por necesidad, ha tenido que desempeñar estos oficios que no todos están dispuestos a ejercerlos. Como se diría, muchos se sacudían de esa responsabilidad, y ese muerto se lo cargaban a otro.
Es del conocimiento, que estos oficios, terminaban por darle a los que los realizaban, el rótulo de héroes, quienes al exponer su humanidad contra el peligro en su máxima expresión, dejaban escritos sus nombres, en el difícil y perenne libro, de las leyendas.

Sin embargo, este premio, que permitió que héroes, originalmente individuos anónimos de lo más “x”, mucho más que los jugadores de la selección de Grecia en el mundial, pasaran a la historia, no pagaba realmente el costo del estilo de vida, que siempre llevarían como marca de su profesión. La gloria para muchos que sobrevivían, pero para otros, la muerte cuando fracasaban.

Durante el imperio Romano, muy parecido al concepto de los modernos “imperios y oligarquías”, surgió un deporte, así llamado, aunque era más un oficio ejercido por esclavos, para la diversión de otros, que terminó por mitificar a sus personajes y el mundo que los rodeaba. Aunque esta salvaje práctica por obligación, tiene según parece origen etrusco, fue en la Roma desde el siglo III a.c., dónde alcanzaría su mayor apogeo y pasaría a la historia, por lo riesgoso de dicha actividad que condenaba a muerte, a aquellos hombres que entraban a los circos romanos, a enfrentarse con espada y protecciones, casi inhumanas, a bestias salvajes y otros hombres, con la única finalidad de sobrevivir y matar, para el delirio de miles de espectadores que disfrutaban con los baños de sangre de sus “heroes”, conocidos como gladiadores. Es decir que ese trabajito, era casi un boleto, solo de ida en clase económica a donde la pelona.

Y como la historia, he comprobado leyendo muchos libros, y porque no, viendo The History Channel, mientras no le metan cadenas y siga siendo un canal por cable; es cíclica y repetitiva. La historia pareciera repetirse en otro escenario. Ya no es Espartaco, el esclavo y por giros del destino, el gladiador tracio, que según cuenta la historia, lideró la rebelión más importante en contra de la antigua república romana, conocida entre otros nombres como la guerra de los Gladiadores. No, en la actualidad se trata de otros héroes, que sacrifican todo por un deber ser.

Hoy el tiempo ha corrido, pero un nuevo oficio peligroso, y de verdad bien peligroso celebramos por estos días. No se trata de vigilante o guachimán, no para nada. Ni siquiera estamos hablando de los policías, que generalmente son más peligrosos que los propios choros, sin embargo hay muchos correctos que arriesgan su vida por la de otros de forma desinteresada.

No hablo de los bomberos, que les toca apagar el fuego, como dice la canción: ¡¡agua que me quemo!! No, ni se trata de ningún difícil trabajo, que no podrías tipificar o clasificar. Se trata del periodismo. Sí, amigo lector, no hablo locuras, estoy en mis cabales, y lo digo con propiedad.

En un país desbordado por el totalitarismo, un país donde los ciudadanos juegan dados con su vida, no solo por el hampa que nos arropa, sino por los ataques constantes de un gobierno, hacia todos aquellos que se atrevan, que tengan las Dragon Ball, de pensar diferente al modelo comunistoide, es una realidad que ejercer la función periodística en algún medio de línea, para nada coloradita, se torna en uno de los oficios peligrosos de la actualidad.

El simple hecho de laborar en alguno de estos llamados, medios escuálidos, ya es casi un insulto para los del alto Olimpo, que convierte a cualquier individuo, en cualquier cargo, automáticamente en enemigos de la patria, o mejor conocidos como apátridas, lacayos del imperio y de la empresa privada. Ahora, tener la responsabilidad de en días oscuros, y más turbios que las aguas del rio Guaire, de expresar la verdad; que dice que el que no debe ser nombrado quiere destruir lo que aún queda de país, los trasforma en objetivos a silenciar, de una forma o de otra.

Ataviados con la armadura de la información, y la espada de la palabra, estos gladiadores modernos, llevan sobre sus hombros la pesada carga (de dimensiones de la ineficacia gubernamental), de defender lo que una oposición corrupta, egoísta y estéril, no puede defender. Entonces por obligación, por compromiso con su vida, por un estilo de ser, o por un sueldo, se juegan todas, incluyendo la vida, por hacer frente a las oscuras fuerzas, por acá mas rojitas, que nos quieren hundir en la total miseria, económica y de la ignorancia.

Es hoy cuando celebramos junto a aquellos, que les ha tocado vestirse de héroes, y como premio por defender la verdad, ser agredidos, perder su sustento y otro muchos valientes perder su propia vida, reflexiono aún en tono humorístico, y hago este sencillo símil, para entender la gravedad de la situación, cuando casi desesperadamente, arrastrándose, son los periodistas, reporteros gráficos y hasta humoristas, quienes arriesgan todo para ejercer oposición al régimen, del que no debe ser nombrado.

La diversión se la dejamos a los espectadores, tanto NINIS, como miembros de la MUD, que no arriesgan ni la uñas, por un futuro diferente. Eso sí, en el caso de los gasparines de la MUD, quieren su oficina bien cómoda y todos los beneficios que le tocan. Anhelan la gloria, que solo está reservada para aquellos héroes, que dan todo por informar, desmentir y así dejar al desnudo la realidad del contenedor que es el gobierno.
Mientras, le seguirán echando b… los gladiadores, porque la función no ha terminado, y el futuro aunque incierto, no está escrito. Recuerden que no hay camino, se hace camino al andar.

Fernando Pinilla

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