Un poco de mi trabajo diario en prensa, proyectos personales y demás locuras de mi incansable mente. iidisfrútenlo!!


julio 05, 2010

Cómo extraño a la cuarta.




Cómo extraño a la cuarta. (Columna "Trompo en la uña" diario La Región, 04 de Julio)

Cómo extraño a la cuarta. No se trata de alguna novia que ocupó ese puesto en mi prontuario, corrijo, quise decir en mi historial sentimental. Hablo de la cuarta, de aquella república llena de miles de problemas, de millones de reclamos por hacer, por escuchar, por ejecutar por el gobierno, como respuesta a cada uno. Sin embargo la esperanza siempre existía, y con un poco de suerte, alguna podría ser contestada.

Cómo extraño a la cuarta, de verdad, de corazón, si pudieran ver mi rostro, sabrían que no es cuento, que suelo ser charlero, pero esta ocasión hablo con sinceridad.
En aquel país perdido, olvidado, ya casi eliminado de la retina, del subconsciente y de las páginas de la historia, el único comunismo que existía, era el de la clase de mi profesor de historia universal, Manuel Costa, quien nos relataba con esa facilidad verdaderamente increíble y que me encantaba, de narrar los hechos del pasado con todos los detalles, como si se tratara del cuento, de lo que había hecho el día anterior.

En aquellas clases amenas, llenas de historias, anécdotas, y hasta dramatizaciones con sus alumnos de los episodios del pasado, el comunismo era solo una página negra, era la crónica fracasada y balurda, de un ideal romántico en su tiempo, por las limitaciones humanas, superadas con tanta tecnología, información, pero sobre todo con el conocimiento que hemos logrado alcanzar, y que usado de la forma correcta, puede ser de beneficio, y no como tratan de hacernos creer.

Aquel comunismo, era en las clases, y en los libros, donde se debió quedar, guardadito, que no molestaba casi, lo que realmente es: la antítesis del progreso, de la libertad, de la justicia. Un modelo fracasado como terminará uno comunistoide que anda por ahí, solo hay que esperar, porque como diría Wilfrido Vargas en la canción del jardinero: te veré caer, yo te veré caer…

Cómo extraño a la cuarta, cuando la única política de la que hablábamos los del común, los hombres “x”, era las políticas de la empresa donde chambeábamos, aunque, ese tema solo lo tocábamos esporádicamente, ya que el que nos interesaba, era en qué lugar iríamos a tomar las birritas, algunas nacionales o importadas, el whiscacho, y la rumba del viernes dónde sería, y no es que hayamos dejado de rumbear, pero con esas paz de otrora, nunca más lo hemos repetido.

Cómo extraño a la cuarta, no me canso de repetir, porque aquella Venezuela, estaba hundida en una crisis aguda, resultado de gobiernos malos, de una corrupción terrible, pero aún así, un Carlos Andrés era echado por corrupto, imagen que no vemos muy a menudo hoy en día, cuando nadie paga por sus actos, a no ser que un individuo se torne enemigo del proceso, que comanda el que no debe ser nombrado. En ese caso, ahí sí, hasta el semáforo que se comió hace tres años, es recordado y usado como arma para hundir y darle por el pecho, mínimo treinta años de cárcel.

Cómo extraño a la cuarta, pues teníamos una esperanza, aquella de que por más que la cosa se apretara, existía una salida, una forma de enderezar la senda, hoy no torcida; esa vaina lo que está es hundida, enredada. En aquel tiempo, dónde una sociedad con diferencias en condiciones de vida, no terminaba por ser un abismo, una cráter que nos separa, porque somos enemigos los unos de los otros, porque nos han sembrado, que aquel individuo que no es rojo rojito, es culpable de todo, y en su corazón mezcla de conde Dracula, con Hitler, y Lex Luthor, desea que te hundas en la miseria, que tu existencia se torne una calamidad, pues él, se enriquece a costa tuya.

Hoy la cuarta es sinónimo de maldad, de oscuridad, y no soy un fanático ciego sin la capacidad de ver los errores, de ver los fracasos, pero si encuentro en aquella nostálgica época de las “gaitas de las locas” de Joselo, de Maracaibo 15 y su viejo año, un sabor melancólico de lo que fuimos, y perdimos. Aquella sonrisa sincera, aquella espontaneidad que solo podremos reencontrar cuando entendamos, que todos somos venezolanos, que perseguimos un bien común. En aquella Venezuela quedó mi corazón, el del extranjero que crece en una tierra ajena, caliente, y que termina por hacerla suya, porque su música, su gente, su alegría es tan sincera y real como el aire que se respira.

Aquella cuarta, aquella hoy odiada cuarta, la de la Caracas de Billo, con sus techos rojos, que inspira melodías, a la que le cantaba Piero desde Argentina, la que era sinónimo de progreso, de cultura, de alegría, la Venezuela que le abrió a mis padres sus puertas sinceras, la que me dio lo que soy, a esa cuarta, no saben cuánto la extraño.
A esa cuarta, la de la Dimensión Latina, Renny Ottolina, Los Melódicos, Baudilio Diaz, el Show de Tío Simón por venezolana de televisión, la de alegres despertar, la del saludo de navidad de RCTV y Venevisión compitiendo, la de la posibilidad de reírnos de los presidentes y los políticos corruptos en el Camaleón o La Rochela, solo necesitaba unos cuantos arreglos, solo necesitaba concientizar desde las escuelas el compromiso con el país, solo necesitaba que amaramos a esa Venezuela, solo hacia eso falta eso; amor, solo amor.

A esa cuarta la recuerdo hoy, en lo poco que viví y lo que escucho de mis viejos, que se enamoraron de la envidia de América, que echaron sus raíces y le han dado todo a este país, para hoy verlo desmoronarse.

Sí, ya parezco esas personas que viven en el pasado, pero no lo vivo para inventar mentiras que sustenten el fracaso de este régimen, sino para aprender de lo que fuimos y ser mejores, aún podemos si colocamos el corazón, y le damos a Venezuela, lo que aquella generación dio, pero ahora mejorado. Realmente, todo tiempo pasado fue mucho mejor.

Fernando Pinilla

2 comentarios:

TIBURCIO dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
TIBURCIO dijo...

Coño chamo me llené de una mezcla de arrechera y nostalgia que ni te cuento! hiciste que mi mente viajara unos 25 años atrás...