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septiembre 26, 2010

Despertar del letargo



Despertar del letargo (Columna "Trompo en la uña" diario La Región, 26 de Septiembre de 2010)

Hay que despertar del letargo independientemente del resultado de hoy, y hay que arrancar de raíz nuestros problemas porque la verdad sigue siendo una: estamos más verdes que Copei en nuestra madurez como pueblo.

No podemos como se dice vulgarmente, caernos a cova. La inmadurez es en la derecha, en la izquierda y hasta en los ambidiestros, porque el rollo no se trata analizando a profundidad, de solamente un problema político, sino uno que también toca nuestra parte cultural y social.

Cuando vemos en nuestro entorno, podemos concluir que nos falta mucho para superar el problema global, y es que hoy solo peleamos una batalla de las tantas que nos han tocado y que continuaremos batallando, porque la guerra continúa. Continúa la guerra claro está contra las malas políticas del gobierno, pero también contra la inmadurez, la falta de compromiso y de moral, la falta de principios y de finales, porque hay que ver que somos buenos para dejar todo inconcluso. Las fuerzas o nunca nos acompañan o las perdemos fácilmente, y ni que Obi Wan Kenobi nos lo repita con su tono de voz lleno de motivación: “que la fuerza los acompañe” una y otra vez antes de embarcarnos día a día en la travesía de navegar, no por el mar de la felicidad, sino de las penurias diarias, logramos mantenerlas.

La verdad, en su más puro estado, es que solo mamamos gallo sobre todo; sobre los contenedores, la inseguridad, la corrupción, las arbitrariedades de los del poder, y cuando tenemos el vaso en la mano, ahí más ligero sabemos más que Wikipedia, pero a la hora del Té, todo se queda en bla bla, en contaminación sónica emitida por nuestras cuerdas bucales. Somos alzados para todo; en la cola con la corneta, si nos miran a nuestra costilla, en el juego de pelota si pierde mi amado Caracas o el Magallanes. Nos encanta hablar alto y que sepan que estamos ahí, en ese lugar, en ese momento, dando cátedra de mucho de todo y realmente de nada, pero de esa sabiduría Wikipediana, con licenciatura en De tutiri un poqui, de esa bravuconería cuando alguien se nos cruza con el carro o no avanza rápido, solo queda nada cuando de verdad es necesario.

Franklin Brito murió y solo sabemos que estaba en huelga de hambre. La jueza Afiuni está presa sin hacérsele un juicio decente y de vaina sabemos que está en el INOF, aquellos que lo sabemos. Los contenedores y su investigación quedaron pudriéndose encerrada en algún mismo contenedor en Puerto Cabello. Las presuntas bases de las FARC y su presencia en territorio nacional se subieron y se bajaron con rapidez como el Alka Seltzer. La violencia denunciada tras el polémico documental transmitido por CNN, “Los Guardianes de Chávez”, solo quedó en Youtube.

Así como esta larga y oscura lista podemos hacer varias, dónde parece que todos estamos al estilo Aurora Morales en su periodo como diputada en la Asamblea… hibernando. Los casos salen a la luz, pero luego se olvidan, y con mis palabras no llamo a la violencia ni a tomar justicia con nuestras manos. Pero sí llamo a reflexionar ante nuestra pasividad, que no nos permite ni exigir una investigación ante una denuncia que se hace de alguna de las barbaridades de las que ocurren diariamente en el país.

Aún peor, aquellos que sufriendo muchas veces de estos males siguen cubiertos de un color generalmente colorado, pasando penurias, pero regalando el futuro no solo de ellos sino de muchos con un voto que vale en teoría un rancho, o una bolsa de comida, esta última lo único que recibirán de manos de aquellos que jamás les ha importado sus problemas y nunca les importará.

Hay que despertar del letargo, porque como sociedad somos solo una sombra, somos un pueblo fresco que espera las dádivas de los gobiernos oficialistas y opositores convirtiéndolos en la única solución a todos los problemas, cuando está en nosotros iniciar el cambio y seguiré insistiendo que la “fuerza del cambio” no es un político, no es un color, eres tú, somos nosotros.

Basta de convertir a los políticos en semidioses, en ídolos, en la solución, y aunque muchos habitan en el Olimpo y son tan difíciles de alcanzar como Zeus y Poseidón, no son dioses y creo está más que demostrado. Exijamos de ellos que retribuyan nuestra confianza cuando votamos y cumplan con su deber por ser servidores públicos. Los políticos trabajan para usted, para mí, no para ellos, no para sus bolsillos. Ojalá muchos políticos entendieran que son servidores, y que dijeran como una vez lo hiso el gran Maestro, nuestro Señor Jesucristo: Yo no he venido para ser servido, sino para servir… Claro, eso no está fácil, está más difícil que matar un burro a pellizcos, pero la realidad debería ser esa. De nosotros solo queda tomar el lugar que nos demanda nuestra actualidad. Crecer como individuos y entender que es posible cambiar, que hoy solo movemos una ficha, pero el jaque mate lo hacemos cuando cambiemos todos los problemas que he mencionado, y que solo son una pequeña muestra.

Hay que despertar del letargo, porque llegó la hora que Venezuela sea un país digno de orgullo para todos, y no que sigamos abandonándolo como sucede en los barcos cuando se hunden. Recordemos que esta vergüenza que patrocina nuestras diásporas es y sigue siendo creada, cultivada, no solo por el nudo revolucionario que nos estrangula, sino por nosotros mismos y nuestras decadencias.

Nadie nos va a despertar del letargo, hay que despertar y sembrar lo que necesita el país: amor, unidad, moral, principios. Del letargo no nos va a despertar un príncipe azul. De acá nos toca levantarnos nosotros mismos, y dar lo mejor para mí y para el resto. El país es un trabajo en conjunto, y hoy como conjunto damos un paso hacia el futuro, para que solo gane Venezuela. Ojalá salga bien.

Fernando Pinilla

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