Un poco de mi trabajo diario en prensa, proyectos personales y demás locuras de mi incansable mente. iidisfrútenlo!!


julio 03, 2011

Por Venezuela



Por Venezuela (Columna "Trompo en la uña" diario La Región, 03 de Julio de 2011)

Por Venezuela, parece ser la consigna olvidada por muchos. En el abstraccionismo de sus mentes olvidaron que el norte no estaba en la derecha ni en la izquierda, sino caminando por las carreteras de su nación, esa que tanto hoy la vemos ensalzada en vacías consignas patrióticas, en murales y mosaicos tricolor en apariencia, pero rojos en esencia, y del rojo no aquel lleva la bandera que no se puede separar del amarillo, del azul y del blanco de las estrellas porque ahí está la verdadera unidad, sino del rojo de la ira, del odio, del resentimiento y como consecuencia lógica, del rojo de la sangre que entra en los poros abiertos de la tierra que tanto defendió Bolívar para no recibirla de forma inútil.

Un inefable sentimiento de sumisión y de fidelidad hacia figuras, nombres, colores, parece lo único que se vive en cada uno de aquellos que apoyan ciegamente al proceso revolucionario, y por qué no, a la misma oposición. El presidente se convierte en caudillo y deja ser un servidor público como cualquier otro para convertirse equivocadamente en figura de culto, imagen digna de veneración y de ceguera colectiva para no ver los defectos, los errores, porque la divinidad; esa de omnipotencia, omnisciencia, omnipresencia, son características de Dios, no de los hombres, y este “líder” es solo un mortal, mensajero de una jerga que puede resultar atractiva, pero al final no queda nada, solo la ruina colectiva. Y no lo digo por militar en un partido de oposición, porque aclaro, no lo hago, y no porque tenga nada en contra de ellos, sino porque mi compromiso está acá con ustedes, con cada escrito, con cada imagen que transmite lo que pienso y siento, y porque no creyéndome dueño de la verdad he aprendido que venerar una figura imperfecta y tan imperfecta como el primer mandatario o cualquiera otra, no lleva sino a la decepción y al error.

La historia está plagada de malas elecciones en modelos a seguir, para luego desencadenar horror, error, y arrepentimiento no solo en las generaciones que vivieron esas etapas, sino aún en las que luego de muchos años llevan la marca indeleble del recuerdo de figuras nefastas, y de aquellas que no siéndolo en la totalidad solo terminaron desinflándose en la impotencia de sus actos, en lo movedizo de sus doctrinas. Colocar nuestros ojos en la figura, en el líder, en el caudillo es sembrar en el desierto, es olvidar el porqué de su cargo y aún peor olvidar que nuestra lealtad no es ni debe estar con un símbolo, sino con el suelo de esa patria que nos vio nacer. Idolatrar en este caso a un personaje pintoresco, gritón, populacho, bufonesco y en muchos sentidos parecido a nosotros y colocarlo por encima del bien y del mal es una señal inequívoca de la inmadurez, de la ignorancia siempre necia que se empeña en destruir lo que la sensatez tiene para dar, para guiar y sembrar.

El problema es que la doctrina está sembrada. Al yo escribir estas palabras me convierto en opositor, pero no en un simple ser humano que respira, no, sino en un enemigo ignorante, un potencial peligro para un sistema que se cree perfecto en la poca visión que permiten las gríngolas que ha impuesto con inteligencia el régimen, una realidad en que las comparaciones no se hacen porque resultan nocivas e innecesarias, pues el líder, el ídolo afirma que no se necesita, que todo lo que no sea la mal llamada doctrina revolucionaria, socialista, es malo, y por ende el único estándar es el que brinda el gobierno. No existe más nada, no hay aciertos en otra parte, aunque el atraso sea evidente, aunque la mediocridad se desborde en la obras, aunque seamos “militantes” y no ciudadanos de una nación libre, aunque en doce años no se hayan solucionado con el multimillonario ingreso por las ventas de petróleo, los miles de problemas que aquejan al país y ni se cumplan las promesas como por ejemplo de vivienda, que condena luego de más de una década, a esperar “supuestamente”, seis años más, para recibir millones de personas una vivienda digna. La fantasía se mantiene, se justifica, mi persona deja de ser importante, porque el pensar en mí, en mí país, es ir en contra de la figura que como nos han mentalizado, quieren derrocar y destruir por odio aquellos malos políticos de la oposición y sus agentes, como este que escribe ahora, que pasa a ser adherido a la oposición política.

Venezuela es solo el campo de batalla, es la tierra dónde se miden dos fuerzas, porque no hay espacio para más, porque en ese campo se vive la más grande apología a la intolerancia. Pero hoy llamo a un ápice de sensatez en medio de la guerra que nos toca vivir a esta generación. Por Venezuela, por esa tierra que bendita nos recibe cada día y nos da la oportunidad de nacer, crecer, vivir soñar, por ella llamo a no mirar color, nombre, sino un solo tricolor. Por Venezuela llamo a entender que necesitamos construir un futuro y que ese futuro se construye en el presente. Por la Venezuela alegre y musical, la de hermosos amaneceres en el llano, en los kilómetros de playa de aguas color esmeralda llamo a votar por un renacer libre de rencor, de discriminación, de resentimiento.

Por Venezuela, ese país que nos debería hacernos sentir orgullosos, ese que caminas hoy, ese que vives ahora, en ese en el que conociste y conocí el amor, te animo a dejar a un lado la idolatría de la figura política y pasar a querer únicamente a tu país, tu identidad, y es que los hombres y los partidos pasan, pero tu país queda, para ti, para tus hijos y los hijos de tus hijos. Herédales un legado digno de cuidar por esa Venezuela que hoy espera simplemente que actúes por ella.


Fernando Pinilla

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