Un poco de mi trabajo diario en prensa, proyectos personales y demás locuras de mi incansable mente. iidisfrútenlo!!


julio 10, 2011

Solo una explicación



Solo una explicación (Columna "Trompo en la uña" diario La Región, 10 de Julio de 2011)

En esta ocasión paso a escribir un poco sobre mí mismo, y ojo, no es que sea narciso como algunas figura del gobierno, y ya saben a quién me refiero, pero que para evitar malos entendidos no me gusta decir nombres, y menos cuando este individuo al que me refiero: ególatra, narciso, esté residenciado en Miraflores.

El asunto es que vía twitter recibo diariamente cantidad de mensajes, tanto positivos como negativos acerca de mi trabajo, gracias a Dios, y lo repito, gracias a Dios, más positivos que negativos en una proporción de 10 a 1, lo que me hace creer, y me puedo equivocar, no soy dueño de la verdad ni de la sapiencia total, que se trabaja en el camino correcto. Sin embargo a ese porcentaje negativo que por lo general escribe entre diez de la mañana y doce del medio día, imagino por una cuestión de flojera, y que generalmente sus tweets y correos son una oda a la ofensa, al rencor, a la intolerancia, y no es que yo sea muy tolerante, pero de verdad creo nada peor que una maldición como medio de ofensa, venga del lado que venga, le escribo estas líneas.

Y escribo esto porque realmente siento un llamado que nace de mi corazón para definir el por qué de mi trabajo. Primeramente quiero dejar bien en claro que no milito en ningún partido político, y lo mencioné la semana pasada, pero como bien dijo un diputado chavista con el que tuve la oportunidad de comer un día, no digamos en los mejores términos, porque creo la punta trasera se le indigestó ese día al tener que compartir conmigo, todo el mundo tiene su corazoncito, y ésta sencilla pero cierta frase hacía referencia a su interés por saber si mi apellido y número de cédula podía ser encontrado en las listas de miembros de algún partido de oposición, y es que es una realidad que casi todo el mundo tiene un gusto por un color o por un nombre en la política y muchos se inscriben en las diversas toldas. Sin embargo no soy parte de ninguno.

Mis caricaturas o “dibujitos” como algunos de forma despectiva intentan ofender al humorismo gráfico, pero entiendo la ignorancia y la cochina envidia, son sencillamente pequeños extractos de la sociedad en la que vivimos, reflejos de las noticias, comentarios de calle, artículos, sentimientos, sueños, miedos, todo lo que se respira y recorre las esquinas transitadas y convulsionadas del país. Desde hace once años he sentido la pasión por un diario impreso, por todo lo que se encierra tras cada edición y la vida me ha dado el privilegio de trabajar o publicar con prestigiosos medios nacionales como El Nacional, Últimas Noticias, Notitarde de Valencia, Meridiano, y en la actualidad con La Voz, La Región y Líder en Deportes. Y cada vez que he tenido que realizar mi trabajo, este va acompañado de la responsabilidad para con los lectores, hacia aquellas personas que mi trabajo pondrán bajo la lupa de su criterio personal y desde la prensa he asumido el compromiso que luego los mismos lectores me han encomendado de jamás callar, de aun cuando solo sea humor para muchos, sin duda use esa arma que desnude nuestras miserias o por lo menos lo intente; y siga denunciando lo que se silencia y se oculta, y por lo tanto hacerlas del dominio público.

Fernando Pinilla no dice lo que no siente, lo que no ve, lo que no está sucediendo, como diría el gran Vladdo, colega de Bogotá, puedo exagerar la realidad, pero jamás inventarla. No creo ni pretendo saber todo, ser dueño de la verdad pero de algo si estoy seguro y sí puedo pavonearme: de mi amor por este país y de mis ganas de hacerlo bien. Como le contesté a ese diputado chavista, el de la probable indigestión, si el gobierno lo hace bien yo lo aplaudiré, y se lo hace mal, seré implacable. Y este mensaje es extensivo a cualquier tolda, al cualquier color, a cualquier nombre, solo quiero como es de lógica el bien para mi país, la posibilidad de vivir en una nación de oportunidades y no de atraso y miseria, en una nación de libertad, y no en una de cadenas a los pensamientos y las palabras. No pretendo mirar atrás para justificar el hoy, siento decirlo pero ya luego de doce años, ni el señor Caldera y ni Carlos Andrés Pérez, tienen vela en este entierro. Colombia cambió su imagen y su influencia de 2001 a la actualidad, con sus aciertos y errores; ¿por qué nosotros por el contrario estamos más hundidos y cada vez somos menos autónomos, productivos, deteriorando nuestra imagen a nivel internacional?

Hay quienes quieren que vea los aciertos, pero es difícil verlos cuando vivimos una crisis tan aguda como en el día de hoy se vive. Mucho se podrá decir sobre las cosas buenas que puede haber intentado realizar este gobierno, pero la realidad es que el reto de cambiar al país les quedó grande, y mi trabajo lo refleja cada día. Este espacio y los otros que uso en la prensa, no tienen precio, no se venden, no son de ideologías políticas, son de Venezuela y de los venezolanos. No pienso mentir, no pienso disfrazar mi trabajo si evidentemente fuera de una ideología más predicada que vivida; no conozco “socialistas bolivarianos” que no sea el pobre pueblo, que viva en la austeridad y entrega que predican. A la oposición política por igual critico, y seré igual de duro cuando dejen de serlo y les den el chance de tomar el balón, hasta ahora son simples espectadores, con muchos errores, eso sí, con la diferencia que no predican falsos socialismos, y menos quieren imponer sistemas fracasados como el comunismo.

Mi trabajo no es congraciarme con nadie, es sencillamente para la satisfacción de al colocar mi cabeza en la almohada decir: cumplí con mi país.

Fernando Pinilla

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