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agosto 01, 2011

El sentido común



El sentido común (Columna "Trompo en la uña" diario La Región, 31 de Julio de 2011)

El sentido común es complejo de encontrarlo en este mundo. Quizás muchos no saben su definición, y por eso no le prestan la atención que amerita. Si queremos dar un sentido, podríamos decir que se entiende como una creencia que la gente considera prudente sobre un tema o situación, sin necesidad de que esa información esté comprobada científicamente o que sea parte de un conocimiento esotérico; pero lo más importante es que esta convicción la comparten las personas a nivel general sobre un asunto en particular. Teniendo las directrices que nos dice el sentido común, accionamos y reaccionamos en determinadas situaciones que se nos plantean.

Actuar bajo lo que nos indica el sentido común, a veces es complicado, claro, y mucho más si eres militante de un partido político, y recontra mucho más, si tu ego y ambición, de tamaño Kincongnesco, te ciega al punto de no entender para dónde es que debes dirigirte con tus acciones en el escenario que vivimos hoy en día.
Partiendo de la consigna que el país tras doce años, merece, necesita, implora un cambio de control del timón, porque el capitán que tenemos, bien le sienta la canción: se hunde el barco mi querido capitán, y es que como siempre digo; o hay que estar enchufado saqueando algún cargo público a sabiendas que la reelección no es posible, o sencillamente se han dejado embaucar por la promesa llena de narcisismo, en la que la solución es personificada en el capitán de este barco, que ya está como el Titanic. De resto, los seres pensantes, saben, entienden y exigen cambio, por lo que colocamos nuestros ojos en opciones que no sean para nada rojas, sino multicolores, pero el problema se escapa de las manos, cuando los encargados de ofertar una nueva opción, un cambio, comienzan a meter la pata una y otra vez, sin mostrar madurez y mucho menos compromiso por el país.

Así vemos que la oposición personificada en la MUD, comienzan en pasarela su desfile, para nada orquestado bajo la batuta de un mismo director. En ella pasean con trajes llenos de colores partidistas muchos nombres, y queriendo sembrar la idea de un ejercicio necesario en democracia, que lo sería si viviéramos en ella, venden la idea de un acto feliz, unitario, una competencia sana en la que varios candidatos, simplemente ofrecen diversas opciones para cambiar el presente que vivimos. Sin embargo la realidad sobre la pasarela es otra: No vivimos en democracia cuando nos venden la idea de comunismo cubano como el modelo a seguir para evolucionar, no vivimos en democracia cuando los poderes están acaparados por una sola mano, no vivimos en democracia cuando se viola la voluntad popular sobre la reelección de un mandatario, para imponer y casi decretar un mandato presidencial hasta el 2031, antes solo el 2021.

En medio de esta realidad, no hay cabida para jalar cada uno para su lado, es mentira que vivimos un proceso sencillo y necesario, porque lo que se necesita es unidad, es un cambio en 2012, es unificar lo que otros han dividido con el odio, con el sectarismo, y esto solo se logra con un bloque unitario sin grietas, complejo sí, por la cantidad de ideas, pensamientos, pero el deber ser, es el compromiso por el país, por lograr lo que el pueblo pide a gritos, el sentido común dice que no necesitamos seguir sembrando duda en las personas con una unidad que necesita algún pegamento extra fuerte, para de verdad consolidarse. El sentido común dice que para las ya enredadas primarias, sobran varios precandidatos, y este comentario no nace de alguna simpatía hacia alguno, más allá de que podamos tenerla, nace lo que de verdad hace falta.

El desfile continúa sobre la pasarela, pero en vez de trajes parece una función de algún circo, y payasos sobran que solo muestran su egoísmo y para nada compromiso por el futuro del país. Están los que ahora temen medirse en primarias, a sabiendas de pronto como por arte de magia, de lo que estaba ante la mirada de todos: su poca aceptación entre el pueblo, motivada a su relación con generaciones viciadas del pasado. Como si fuera un milagro de Jesús, o la misión milagro, liderada por el nuevo santo de nuestra devoción, San Fidel, recuperaron la vista, pero ya están en medio del paquete y ahora temen enfrentar la realidad.

Están los que su liderazgo y aceptación no se discute, pero no terminan de fraguar, debido a las macollas que se dan entre candidatos que no pueden ejercer cargos, aún teniendo gran aceptación y no son capaces de renunciar al “yoismo” y trabajar en equipo. Están los que su tiempo pasó y no lo quieren aceptar, se consideran imprescindibles, y están los que ya perdieron en pasados comicios, que solo causan más división y hasta parecen trabajar por el equipo contrario, sin olvidar a los que usan como trampolín cargos públicos elegidos con la confianza del pueblo, y que sin haber llegado ni a un año trabajando, se unen al peor error que se puede cometer: giras por el país para convencer en el electorado a los que ya tienen candidato, que están equivocados, ellos son mejor opción para depositar la confianza.

El sentido común se pierde, y al igual que el oficialismo vive su pelea entre la manada hambrienta, la oposición se dedica como dicen por ahí, a pisarse la manguera entre bomberos, a robarse candidatos, a vender unidad cuando hay casi diez precandidatos que quieren ser los elegidos para la contienda contra el inquilino de Miraflores, ya sea por la elección por la voluntad del pueblo y otros, con más descaro, que lo quieren por imposición.

¿Será que en algún momento volverá el sentido común a privar entre la MUD para lograr el cambio? ¿Será que se puede ser sensato y unificarnos bajo una sola bandera, como lo hizo la Vinotinto? Ahí dejo estás incógnitas.

Fernando Pinilla

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