Un poco de mi trabajo diario en prensa, proyectos personales y demás locuras de mi incansable mente. iidisfrútenlo!!


septiembre 05, 2011

¿Amor?... ¿Para qué?



¿Amor?... ¿Para qué? (Columna "Trompo en la uña" diario La Región, 04 de Septiembre de 2011)

Paréntesis. Estoy algo agotado de la política y de verdad he decidido amigos lectores hoy cambiar un poco los temas ligados al acontecer diario del país que tanto nos ahogan. Sin embargo los otros temas para tratar también hacen reflexionar sobre quienes somos como sociedad, como seres individuales.

Porque quizás lo que vemos a diario es un reflejo de las relaciones familiares, de las relaciones sentimentales, de la base de la sociedad, la vituperada y satanizada institución conocida como el matrimonio. El análisis circunscrito del concepto de amor parece ser la llave de una serie de consecuencias inevitables, digamos algo así como un efecto dominó. No sé si será romanticismo de este humorista, y ojo no hablo en tono de broma, es decir este escrito no está cargado de sarcasmo. Pero si nos detenemos a observar a muchas personas es notoria su frialdad que cala en los huesos y que termina banalizando los sentimientos, encajándolos y llevándolos a bóvedas de máxima seguridad, porque el demostrar cualquier ápice de sensibilidad es señal inequívoca de debilidad, y estas palabras últimas creo que ya las he mencionado en otros escritos.

Pero, ¿qué podemos pensar de una sociedad que permisiva deja que ciertas músicas llenas de mensajes negativos sean las que amenicen las fiestas infantiles, no solo familiares sino en los propios colegios, esos centros sagrados que como suelen llamar a la amada UCV, son casas que vencen las sombras?

¿Qué sombras podemos veces cuando arropamos con oscuridad y antivalores el alimento que definirá los destinos de cada individuo? Sé que sonaré anticuado y seguramente para muchos este escrito no será del agrado, pero cuando desglosamos, y analizamos fragmentados los porqués es cuando vemos en plenitud el origen de los problemas, la razón de lo que somos.

¿Enamorarse? Sería el peor error que se puede cometer, sería como hipotecar el futuro y sin esperanza alguna de recuperar la propiedad. “No te casaras con el que amas, sino con el que te conviene” esta frase la he escuchado repetida en varias mujeres que conozco, aconsejando a aquellas soñadoras que por un momento imaginan un idílico relacionamiento, y con este concepto el feminismo desbordado y supuestamente liberado para construir futuros mejores, viene a asociarse en una llave errática con el machismo que solo da como resultado infelicidad y relaciones absurdas basadas en la mente pero nada en el corazón, relaciones destinadas al fracaso, quizás no económico aunque hoy en día también se debe contar ese posible y cada vez más frecuente escenario, y claro está, la amargura que generalmente es “descubierta” luego de algunos años de convivencia, hasta el momento en que de forma “mágica” se dan cuenta del fracaso. Lástima, ya es muy tarde para enderezar el tronco del árbol torcido.

¿Cómo puede ser plena una persona que se despierta al lado de alguien y se da cuenta que no siente nada? ¿Qué amor puede reflejar hacia su entorno y hacia sí misma o mismo, una persona bajos estas circunstancias? El problema es que esos mismos individuos son los encargados de sembrar esperanza, de hacer la diferencia, porque el hoy y el futuro lo construimos en conjunto, y si unimos a un colectivo cuya principal semejanza y características es la frialdad ocasionada por el materialismo y poca permisividad hacia al libre ejercicio del amor, no podemos cosechar nada de esa siembra. Estéril es el trabajo en el campo cuando se siembra mala semilla, y nuestras siembras son así, carentes de semillas buenas.

Se crea o no en las palabras del Cristo de la biblia y los evangelios que predicaba, amar al prójimo por sobre todas las cosas, o cuestionarlo y humanizar su existencia, no se puede negar que la idea hace soñar. Una sociedad en la que el amor es el fundamento, una sociedad utópica hoy en día, en la que nada malo se puede hacer porque el deber ser dice lo contrario. Una sociedad en las que los votos del matrimonio sean reales y los hijos no crezcan en familias disfuncionales, y siendo seres humanos con valores desde casa y con ejemplos dignos de seguir, construyendo un mejor futuro para todos. Pero estamos jodidos; desde el principio Caín mató a Abel, el rey David deseó a la mujer ajena, y por dinero entregamos al Cristo, sea el que yo creo o el que tú crees.

El amor se muere lentamente siendo cada día llevado al minúsculo concepto de nada, de negarlo, de decir amor cuando solo se siente deseo, de olvidar los roles lógicos de cada uno de nosotros, de olvidar el orden natural y deber en una relación del hombre y de la mujer. No hablo de perfección hablo de poner corazón y de anteponer los intereses colectivos como pareja, antes que los individuales. No podemos ponernos de acuerdo dos en una casa y queremos hacerlo en la derecha y en la izquierda, para construir un futuro prominente como una nación de más de 29 millones de habitantes. ¿Suena como difícil, no?

Como dije inicialmente si analizamos todos estos aspectos, solo algunos, es cuando vemos por qué estamos como estamos. Una sociedad sin valores, sin amor, y lo peor es que no solo sin amor en la pareja, sino en las relaciones afectivas entre amigos, dónde la deslealtad es la principal característica; al final compadre, lo ancho para mí y lo angosto para ti, en la selva diaria solo sobrevive el más “vivo”, el vivo bobo que se aísla en su arrogancia y termina perdiendo el GPS del sentido común. Si pensáramos en un nosotros en muchos sentidos, estoy seguro que seriamos mejores, lo digo por todos; me incluyo en el paquete.

Mientras termino de hablar paja, el mundo sigue su curso hacia un ocaso inevitable sumidos en nuestros propios errores, en la constante de hacerle el vacío al amor, lo erradicamos de la tierra porque nos hace débiles, al final, lo que importa es la supervivencia sea como sea.

Fernando Pinilla

1 comentario:

Bianca @bgonzorta dijo...

Amor...
Para sembrar un futuro distinto,
Para recuperar la esperanza,
Para construir los sueños,
Para derribar los muros de la desconfianza,
Para mantener la mirada limpia y la sonrisa a flor de piel.

¡Disfruté muchísimo tu artículo!, ahora seré fan también de tus escritos =).