Un poco de mi trabajo diario en prensa, libros, proyectos personales y demás locuras de mi incansable mente. iidisfrútenlo!!


septiembre 26, 2011

Un Metro de problemas



Un Metro de problemas (Columna "Trompo en la uña" diario La Región, 25 de Septiembre de 2011)

Cada metro que se pasa, es un metro de alegría, porque al fin la novia mía, llegará temprano a casa… dice el coro de una canción compuesta por Billo Frómeta e incluida en el disco Billo´74 ½ del año 1974, que narraba y hacía una crónica del acontecimiento más importante por aquel entonces; la construcción de un servicio de transporte masivo conocido como Metro, y en el que se cifraba la esperanza de muchos caraqueños por una mejora en su calidad de vida, que ya por aquellos años comenzaba a tornarse para los protagonistas de entonces como insoportable.

Lo cierto es que sería solo hasta el 2 de enero de 1983 que se inauguraría oficialmente con 6.7 km el servicio más anhelado y esperado por toda la capital. Orgullosos miraron entonces el resultado de ver un sueño hecho realidad. La solución llegó y en las modernas estaciones y vagones se respiraba un aroma a urbe, a capital importante, Caracas seguía siendo un modelo de ciudad que avanzaba y crecía hacia un futuro prominente. Sin embargo la guaracha de Billo, hoy parece un chiste, hoy es una broma pesada para los ciudadanos del siglo XXI. No somos lo que se pensó sería el futuro de la humanidad en la serie animada Los Supersónicos. Por ninguna ciudad del mundo vemos carros voladores ni naves espaciales, ni nada por el estilo y mucho menos en Caracas. 28 años luego de la inauguración de una de las más importantes y magnificas obras del urbanismo e ingeniería en Venezuela, solo hemos podido completar los planes existentes a duras penas. El Metro no evolucionó, está como muchas obras detenidas en el tiempo y solo maquilladas con pinceladas burdas.

El Metro claramente es una apología de la mediocridad. Sus casi dos millones de usuarios al día, viven normalmente una travesía épica que parece tomada de algún libro de fantasía, solo que al final no nos espera tesoro alguno, sino la gratitud de llegar enteros a nuestro destino. Desde muy tempranas horas de la mañana comienza el drama de cada persona que usa este medio de transporte, que no registra ajustes en sus tarifas acordes con las exigencias necesarias para su mantenimiento, ya que según el primer mandatario, de hacerlo como lo harían los capitalistas, no se podría utilizar este servicio. Sería interesante que el presidente usara una semana este transporte desde un extremo de la ciudad hasta el otro, como cualquier vulgar mortal, para constatar si es cierto que aún se puede utilizar el Metro.

Al momento de acceder a cualquier estación, se cruza las puertas de la mansión del terror; lo inesperado se posa en cada rincón. Ríos de personas, sí así se les puede llamar, corren y demuestran el estado de descomposición social que vivimos. Son émulos de reses que aplicando la ley del más fuerte, corren por los pasillos, atropellan a quien sea, sin siquiera detenerse a ver si es una dama, que igualmente sacaría a nuestra benemérita madre a pasar por las instalaciones; y pobres de aquellos que la tienen tres palmos bajo tierra. La espera de los trenes es un calvario; calor, amontonamiento de personas y una sola meta: entrar en el vagón. Los tiempos de espera son variados depende de la hora y las circunstancias que genera el estancamiento del país y por ende del Metro. Si no somos víctimas de problemas eléctricos, fallan los trenes, colapsan las estructuras, y por qué no, somos presas de una víctima de la presión y el estrés que decide joderle el día a los casi dos millones de usuarios, lanzando su humanidad a las vías del tren más cercano a su arranque de desequilibrio mental y emocional. No hay nada que hacer, toca esperar entre el murmullo, los comentarios y los rostros impávidos de cientos de extraños, aunque también si eres bajo de estatura puede ser la espalda, el pecho, o los pechos de algún caballero o dama respectivamente.

Si se corre con suerte puede que el aire acondicionado funcione, aunque muchas veces al entrar a un vagón el frente caliente que nos espera nos noquea, prácticamente nos hace sentirnos en un sauna. Pero no solo nos llega el calor, no, sea que el vagón tenga aire acondicionado o no, los aromas son asfixiantes. Fluidos corporales, flatulencias, perfumes, se mezclan creando un olor que termina por darle un desagradable bouquet al viaje. No conformes con prácticamente viajar por el infierno, no faltan las personas que creen que sus teléfonos celulares son una especie de pickup, dónde distorsionan: regetones en su mayoría, salsas y vallenatos, que piensan ellos, armonizan la travesía por el inframundo caraqueño. No dejan de sorprender artistas itinerantes la mayoría sin talento pero con un talante para molestar increíble, y mendigos, muchos sin algún miembro para terminar de hacer más deprimente la escena.

Si tenemos suerte, puede que lleguemos enteros al destino, aunque hasta podemos convertirnos en una cifra más de la inseguridad, aún cuando la policía bolivariana patrulla constantemente. El Metro no es un medio de transporte, es un medio transporte que no soluciona para nada la crisis capitalina. El otrora orgullo de Caracas es hoy prácticamente un deporte extremo para millones que solo asumen cabeza gacha la realidad que les toca afrontar. No hay muchas opciones, esto es lo que hay.
El dinero que se le inyecta no es suficiente para el mantenimiento, las obras de modernización se quedan cortas y solo vemos una caricatura de lo que un día fue un moderno medio de transporte. La gran capital sufre de un drama que no parece tener solución. Al salir el sol solo nos persignamos, para que al momento de adentrarnos en el subterráneo, tengamos la suerte de salir vivos.

Todo el mundo está contento, porque según el doctor, le pondrán un metro adentro, al hacerle la operación. Pero un metro que camina a una gran velocidad
sin semáforo en la esquina, atraviesa la ciudad.

Fernando Pinilla

septiembre 19, 2011

Yoga en la plaza



Yoga en la plaza. Columna "Trompo en la uña" diario La Región, 18 de Septiembre de 2011)

7:00 pm en la tercera avenida de Los Palos Grandes del municipio Chacao del estado Bolivariano de Miranda, el más pequeño de los cinco municipios que conforman el Área Metropolitana de Caracas. En una de sus esquinas más transitadas se yergue un monumento a la voluntad popular mancomunada con los poderes públicos: La plaza de Los Palos Grandes, suerte de accidente que rompe el concreto y lo funde con elementos naturales como el agua y arbustos, y lo complementa con el alimento perfecto del alma; las letras contenidas en una biblioteca con un diseño urbano que llama poderosamente la atención. Es pequeña la plaza, sí, la extensión era reducida cuándo en el año 2006, un 15 de marzo la comunidad solicitara al Consejo Municipal la construcción de un espacio público, que sería inaugurado oficialmente en el año 2010.

En este lugar que habla del sueño popular de vivir decente y humanamente en una ciudad que pierde cada día esta característica y termina envuelta por la intolerancia y la violencia, parece extraño lo que encuentro en mi visita. Me dispongo a tomarle unas fotos a Lilian Tintori, recordada animadora de televisión y radio, y campeona nacional de Kitesurf en 2003 y desde 2007 conocida por su matrimonio con el ex-alcalde del municipio Chacao, Leopoldo López. Por invitación de ella me acerco a sus clases de Yoga que llevan por nombre: “Yoga en la plaza”, que según sé, dicta a cielo abierto en aquel lugar todos los lunes a las 7:00 pm. Sin embargo soy escéptico, espero encontrarme con un máximo de diez personas practicando esta disciplina, cuyo origen se pierde en la India. La palabra viene del sánscrito ioga que significa yantar o conyugal, y está asociada a la meditación en el hinduismo, el budismo, el jainismo y que otorga como resultado a sus practicantes la unión del alma individual con Dios, un encuentro con el yo espiritual y no material; y un bienestar físico y mental.

Mi sorpresa es grande. Más de cuatrocientas personas calculo yo tras darme a la tarea de contar una de las hileras, esperan el inicio de la clase. Cada quién con su alfombra para yoga en un murmullo conjunto, se colocan de forma ordenada en filas y dan comienzo a la actividad. Algunos vienen solos, otros en grupo, algunos con sus mascotas, otros solo observan, pero la atmosfera que se respira es impactante. Hay personas alrededor conversando, algunos niños jugando, parejas enamoradas que se funden en besos, pero todos son cómplices del respeto necesario para que las instrucciones puedan llegar a todos por igual. Aún cuando se usa un amplificador y micrófonos, se entiende que en esta plaza, la idea es que reine un poco de paz, un poco de amabilidad. Lilian camina entre las filas mientras ayuda a algunos a tomar correctamente las posturas, conversa con otros, hace las rutinas, pasea una y otra vez junto con algunos asistentes asegurándose que todo quede bien. La entrega es completa y la meta se logra. En Caracas, una de las ciudades más violentas del continente, por un espacio de poco más de una hora, en uno de los municipios más transitados de la capital, se llega a la conclusión que querer es poder.

No es solo la sonrisa, belleza, entrega, pasión y profesionalismo de Lilian la que destaca, no es solo la espectacular plaza construida de la nada en aquel lugar que se pensó imposible humanizarlo, y que entre otras cosas es la primera construida en la ciudad en los últimos trece años, y su biblioteca la primera que es inaugurada desde 1990. Es mucho más que eso. Es ver a la ciudadanía disfrutando de su ciudad, de ese cambio que sí se puede lograr cuando priva el sentido común y el trabajo grupal.

No hay colores ni consignas políticas en la plaza más allá de la información del municipio, todos tienen cabida a la a veces utópica idea de una vida en una sociedad distinta, que acá toma forma y se hace palpable. Se siente calidad de vida, y no percibo mis palabras como proselitismo político, solo está presente la información sin más nada que un compromiso con sentirse orgullosos por parte de la alcaldía de la obra como tal, el resto, la atmosfera la crea una tribu inmensa que se reúne aquel momento en aquel espacio. No son tribus urbanas, no, me refiero a una grande y a la que yo hago parte; un conglomerado: venezolanos.

En el supermercado al frente de la plaza de Los Palos Grandes la gente sale con sus compras despreocupadas, otros paseando sus perros observan curiosos la actividad, muchos conversan, comparten velados por la mirada de las patrullas de Polichacao que dan sensación de seguridad.

A las 8:30 pm, como si fuera el final de un acto religioso, los creadores de la actividad se despiden y cada persona toma sus pertenecías, y con una sonrisa se alejan a seguir sus vidas en la agitada ciudad capital. Hay bromas, comentarios, manos agitadas, otros se acercan a Lilian, que como a este humilde servidor, atiende con cariño y le dedica un tiempo de su apretada agenda. La actividad fue un éxito.

Al alejarme de la plaza por las solitarias calles de Chacao, siento un fuerte deseo de sentir aquella sensación de paz en todo mi país. En una introspectiva breve, identifico la satisfacción de entender que sí se puede cambiar, que Venezuela sí tiene esperanza cuando se acabe el egoísmo, el odio, la segregación política. Cuando nuestras autoridades escuchen las necesidades del pueblo y las conviertan en soluciones inmediatas.

No practiqué Yoga en la plaza, pero mi mente y espíritu se contagiaron con la buena vibra de aquellos extraños que son tan cercanos como los que lean esto, y que sí lo hicieron. Al tomar camino a mi San Antonio de Los Altos querido, miro hacia atrás y veo la Venezuela posible, solo si los decidimos.

Fernando Pinilla

agosto 22, 2011

Planes desestabilizadores y magnicidio



Planes desestabilizadores y magnicidio (Columna "Trompo en la uña" diario La Región, 21 de Agosto de 2011)

Las incongruencias están a la orden del día. A su regreso al país luego de recibir la segunda fase de la supuesta quimioterapia, hasta ahora nadie con bata que no sea Fidel en la de dormir, ha certificado la enfermedad, el primer mandatario ha vuelto a denunciar presuntos planes desestabilizadores contra su gobierno, llámese su persona, de la mano de los mismos de siempre; la oposición.

El problema radica en la poca credibilidad que se puede tener ante estas denuncias, cuando han sido cotidianas las mismas en los doce años de gobierno. Muchas cosas se tejen en política, no descarto las teorías más inverosímiles tratándose de la ambición que desborda lo que suelo llamar de forma despectiva: “el coroto”. Al adentrarse en los caminos oscuros de esta, solo se desemboca en la gran verdad, que la política es sucia y son más los politiqueros que los verdaderos políticos, estén teñidos del color que sea.

Pero una cosa he aprendido y es que no se puede tapar el sol con un dedo porque serían muchos los rayos que terminarían colándose y alumbrando, las pruebas siempre existirían del intento fallido. En el tema de las denuncias sistemáticas que ha hecho desde el año 1999 el primer mandatario sobre planes conspirativos, pocas pruebas hay. Solo sabemos que la oposición, presuntamente solo trabaja para desestabilizar la revolución y a su vez acabar con la vida del meeesmísimo ídolo, de la teofanía del único credo o supuesta filosofía existente en las filas oficialistas: “sí comandante”. Claro está, como siempre financiado por los fondos oscuros del imperio en todas sus versiones de turno: “mister danger” George W. Bush, Álvaro Uribe Vélez en representación de las oligarquías descendientes de Francisco de Paula Santander y “El negro” (Afro descendiente) Barack Obama.
S
in embargo como suele suceder solo escuchamos de planes, de conspiraciones, de supuestos contactos, de miembros de la inteligencia cubana, nicaragüense y venezolana; pero así como con su enfermedad, nunca recibimos pruebas palpables, contrario a las que vemos a diario de lo nefasto de esta administración. El sol no se puede tapar con un dedo, vuelvo y lo repito.

En julio de 1999 fue la primera vez que el gobierno denunció un plan para acabar con la vida del presidente y de esta manera terminar con la revolución. Al final la DISIP detuvo en Puerto Ordaz a un campesino por portar un rifle y cartuchos calibre 22. Nunca se demostró nada, pero si se usó la palabra Magnicidio y desde entonces recurrentemente, se ha usado para esgrimir la perfecta excusa y desviar la atención de las realidades. Ese mismo año pero en diciembre, fue Fidel Castro quien se encargaría de denunciar otro atentado, esta vez de la mano de grupos anticastristas desde Miami.

Luego de los sucesos de 2002, aún sin esclarecer en su mayoría, en julio de 2003 Chávez denunciaría otro intento de magnicidio ahora desde República Dominicana y culpó directamente al finado ex presidente Carlos Andrés Pérez. En mayo de 2004 el presidente revelaría que en EEUU “hay gente que se la pasa pensando en cómo hacer para que en Venezuela haya una guerra y luego justificar una invasión. Y una de las vías en las que han pensado es el magnicidio”. En octubre nuevamente alertaría sobre avisos de planes gestándose en Venezuela.

En 2005 le declararía a José Vicente Rangel en una entrevista que no descartaba un magnicidio, y que estaba esperando para mostrar sorpresas, pero nos quedamos con los crespos hechos, para variar, nunca se dijo, ni se comprobó nada.

En septiembre de 2006 y cercano a las elecciones presidenciales de ese mismo año, circuló el rumor de una alianza estratégica con la administración Bush por parte de la oligarquía, luego en febrero de 2007 el mismo presidente reveló tener información "muy fresca" sobre nuevos planes de atentados en su contra, pero no ofreció más detalles y luego de las protestas contra el cierre de RCTV, se comenzó a denunciar estas como intentos desestabilizadores. En septiembre de 2008 denunció un intento de magnicidio y golpe de Estado, que habría sido planeado por militares en activo y retirados con el apoyo de EEUU, ese mismo año expulsa al embajador norteamericano por planes en su contra. En junio de 2009 denuncia a EEUU y a Posada Carriles de planificar lanzar cohetes a su avión cuando este llegara a San Salvador, sin embargo, su san salvador en esa ocasión fue su homólogo Daniel Ortega.

En 2009 serían Manuel Rosales, Pablo Pérez y Cesar Pérez Vivas los encargados de los planes de magnicidio, los dos últimos con la idea de importar paramilitares al país. En Julio de 2010 Chávez denuncia conspiración internacional y atentados en su contra impulsados por Estados Unidos y Colombia, cuando conocimos el nombre en clave del presidente, el famoso “Mauricio”.

En septiembre de 2010 Roy Chaderton denunciaría al diario El Nacional, por el contenido de una mancheta incitando al magnicidio. Ese mismo año en noviembre, durante el “hallacazo” en Plaza Caracas denuncia que el dueño de un canal, prófugo de la ley y la extrema derecha tienen 100 millones de dólares para aquel que acabara con su vida. 2011 no ha escapado a los planes en su contra los cuales son nombrados constantemente, sin embargo, el pequeño detalle tras cada denuncia que se hace, es que las pruebas faltan; es la palabra viciada como único testimonio sobre acusaciones tan graves, que jamás vienen fundamentadas por algo sólido. Al final de la historia, los rumores suben y bajan, se disipan como el Alka Seltzer. Pero mientras le queden días a este gobierno, y peor, quienes acrediten sin recibir pruebas, se tejerán los complots más increíbles en su contra. Y mientras se lucha contra los rivales de la revolución, los enemigos del país: La inseguridad, la inflación, la escasez, la corrupción, y tantos otros son el único magnicidio latente, los únicos que desestabilizan al país y acaban con las oportunidades.

Fernando Pinilla

agosto 02, 2011

Algunas ilustraciones y caricaturas.

No suelo hacer trabajos por encargo por cuestiones de tiempo, pero a veces la insistencia y el acoso logra sus frutos jajaja.








julio 21, 2011

Actualizando el blog con caricaturas!!

Varios trabajitos para la página querrequerre.com, Líder en Deportes, La Voz/La Región y Geek Caracas y Venezuela Xtrema, Actitud Venezuela y dos cuentas de twitter geniales, @CaracasMetro y @perrousuario.























julio 18, 2011

Culto al narcisista



Culto al narcisista (Columna "Trompo en la uña" diario La Región, 17 de Julio de 2011)

Viendo lo sucedido en los últimos días en el país, me ha llamado la atención el hecho que venía comentando desde hace un tiempo referente al culto a la figura política, y con este el olvido de aquello que de verdad importa; Venezuela.

Sin duda estamos en medio de muchos factores que terminan por inclinar la historia en el extremo que vivimos. Ciertamente cada pueblo se merece al gobernante que tiene, porque realmente son los ciudadanos, los que terminan definiendo el destino de sus propias vidas, y de sus propios mandatarios. Pero otra realidad que viene a influir, radica en las personalidades de los líderes totalitarios, quienes mantienen similitudes muy vistosas entre ellos, y lo hemos podido ver a través de la historia. Sé que cuando coloco en un mismo escrito personajes socialistas, fascistas, o de la extrema derecha, genero estupor en aquellos que han tenido la oportunidad de estudiar de cerca las doctrinas y los hechos que marcaron la vida de los líderes de cada lado, pero indudablemente existe inmensa similitudes entre estos ejemplos de representantes del culto a la personalidad narcisista.

El narcisismo fue un concepto que introdujo Sigmund Freud en su obra Introducción al narcisismo, en la que habla de una patología extrema de desordenes de personalidad en la que el individuo sobreestima sus habilidades y tiene una necesidad excesiva de admiración y afirmación. Este desorden ha sido diagnosticado en incontables personajes de la historia, siendo fácilmente identificado en dictadores cuyas doctrinas tienen diferencias abismales entre sí, pero con similitudes tan cercanas que se pueden confundir con facilidad.

Los dictadores buscan el apoyo de personas incapaces de cuestionarlos, lo que termina alterando su propia percepción del mundo que viven. En un estudio publicado por Psychological Review, tres investigadores descubrieron que la gente poderosa tiende a ver el mundo de forma automatizada y se atribuyen logros y cualidades que no son suyas, según Time HealthLand.

Este comportamiento puede alterar el funcionamiento del cerebro. La corteza paralímbica, la región encargada de procesar las emociones y el auto control puede dejar de funcionar adecuadamente cuando deja de usarse. Con la oposición, los dictadores inhiben estos sistemas, por lo que sus discursos y realidades dejan de tener sentido para el resto de las personas que los escuchan.

Los dictadores tienden a sentirse héroes, libertadores de sus pueblos con características mesiánicas, y cuando estas actitudes son cuestionadas tanto por detractores, como por el propio pueblo, pierden el control y niegan cualquier idea que vaya en contra de las propias. Con el tiempo y como estrategia política trasladan hacia sus seguidores, generalmente masas populares, la idea del culto a la personalidad del gobernante, como estrategia infalible de perpetuación en el poder.
El culto a la personalidad narcisista se dio con fuerza en la Unión Soviética de Lenin, y es que el caso de Stalin ha sido cuestionado por estudiosos, que coinciden en afirmar y catalogarlo como un oportunista y no una figura de culto, como el primero. En China Mao Tse Tung, en Albania Enver Hoxa, en Uganda Amín Dadá, Yugoslavia el mariscal Tito, en Cuba Fidel castro y sin duda también Hitler, Mussolini, Franco, y en Corea del Norte Kim Il Sung (Cuyo título presidente eterno, lo dice todo) y su hijo Kim Jong Il, con esquemas similares de grandes fotografías, menciones directas como autores de todas las obras, y muchos con un alto número de estatuas que recuerdan a los jefes máximos en algunos casos, mientras jóvenes, ejércitos y gran cantidad de adeptos han estado y están permanentemente uniformados, con banderas para declarar al unísono su fidelidad al supremo líder, una lealtad que se basa en el culto al narcisismo de la figura por encima del resto.

Todos los anteriormente mencionados, tuvieron miles de seguidores, manipularon los medios hasta convertirlos en medios oficialistas, todos conformaron hordas de seguidores que eran capaces de morir por ellos, que los idolatraban y no concebían un futuro sin estos en el poder, todos generaron o promovieron una ideología y todos, en mayor a menor magnitud generaron terribles castigos y muertes en masa, todos se autoproclamaban como grandes reformistas al servicio del pueblo, todos alimentaron las debilidades de los pueblos para utilizarlas como gancho, todos buscaron conflictos con otros países en su delirio, resultado de su afección psicológica, todos en un momento se sintieron la personificación de la esencia de cada nación que representaban.

Estos “lideres”, fueron y son ejemplo de un narcisismo acendrado, que tuvieron en su mayoría finales no esperados por ellos mismo, todos además de presentar claramente casos severos de narcisismo, presentaron señales inequívocas para los especialistas de Psicopatía. Quizás lo increíble, es que mientras los estudios han terminado por aclarar estos comportamientos, identificarlos y lanzar serias advertencias, la historia se sigue repitiendo una y otra vez, y los pueblos al final, vienen a dejarse embaucar por egocentrismos, que les hace a estos líderes despotricar contra todo el resto, a sentirse indispensables e imponer a la fuerza con la intolerancia propia de estos desordenes la idea de la no pluralidad.

Lo triste es que en medio de nuestras miserias, de nuestras necesidades, somos partícipes de sus patologías, al final no existe nada más fuerte y poderoso que la voluntad popular al servicio de su propio país. Triste ver desde balcones de palacios gubernamentales expresiones inequívocas de representantes del culto a la personalidad narcisista, al invitar a sus seguidores a vitorear su propio nombre, y peor aún, estos hacerlo pidiendo su presencia perpetúa en el poder.

"Nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo a un mismo ciudadano en el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía. Un justo celo es la garantía de la libertad republicana, y nuestros ciudadanos deben temer con sobrada justicia que el mismo magistrado que los ha mandado mucho tiempo, los mande perpetuamente. Simón Bolívar (Discurso de Angostura)

Fernando Pinilla

junio 12, 2011

El imperio no contraataca



El imperio no contraataca (Columna "Trompo en la uña" diario La Región, 12 de Junio de 2011)

El imperio, esta forma de designar a los Estados Unidos de América ha sido repetida en cada alocución, entrevista que ha dado el presidente de la república desde hace doce años hasta convertirla en símbolo de la revolución, en un estandarte de sus seguidores, una inspiración, alimentando la psicosis por una inminente invasión al país y un magnicidio a su persona que sin duda sigue surtiendo efecto. ¿Qué sería de la revolución bolivariana sin el imperio? ¿Contra quién lucharían los héroes revolucionarios si la oligarquía venezolana no estuviera estrechamente ligada a los maléficos designios de Washington?

Esta fantasía que mantiene como un cuenta cuentos con pasión e interés el primer mandatario, ciertamente está sustentada por una realidad: Estados Unidos no son una blanca paloma y a través de la historia se han visto involucrados en escándalos por su intervención en países, en conflictos cuyos intereses están ligados a los suyos o pueden causarles algún tipo de ganancia. La lucha entre el comunismo y la derecha norteamericana ha recorrido diversos rincones del mundo durante el siglo XX, y el primero es por tradición enemigo acérrimo del sistema capitalista que ha sustentado la política, economía y sociedad norteamericana y de muchos países del mundo. Intentos fallidos por terminar con el comunismo en Cuba, una intervención directa en la caída del primer líder comunista elegido democráticamente en la historia; Salvador Allende y el arribo al poder de su verdugo, Augusto Pinochet, quién desataría una dictadura de terror en el país austral, el patrocinio de la dictadura de la familia Somoza en Nicaragua desde 1934, son algunos de los argumentos que se usan desde Miraflores para mantener la atmosfera ficticia que quiere emular la que se respiraba en la extinta URSS, y que se siente aún en las viejas calles de la Habana.

Los regímenes comunistas y totalitarios usan el miedo como arma para mantener ese sueño de guerra fría en el ambiente. Ahí está latente, el enemigo imperialista respira en la nuca, no duerme, interviene, si lo ha hecho en el pasado, ¿Qué impide que otra revolución que supuestamente lucha contra los intereses del imperio, pueda ser atacada salvajemente? Y es que sustentado igualmente en la intervención militar en Afganistán que derivó en la caída del régimen Talibán, en Irak la salida a la fuerza de Saddam Hussein, así como el conflicto entre Palestina e Israel sirven por igual para mentalizar que ese imperio, suerte de “el coco” que aterra a los fieles seguidores de la utópica revolución que no termina de ser más que una farsa sin razón de ser, está en el mismo lugar que siempre ha estado; al acecho.

La ignorancia y un poco de inocencia viene a jugar un papel preponderante en aquellos que hablan del imperio casi de manera autómata y que son capaces de defender dictaduras como las que se viven en Cuba, Corea del Norte, Bielorrusia, China, Libia, y tantos países árabes, sin darse cuenta de los abismos que separan las doctrinas islámicas de las socialistas, y peor aún desconociendo que en el nombre de una lucha contra occidente y sobre todo contra los Estados Unidos, pueblos enteros son víctimas de represión, de violación a los derechos humanos y claro está a la libertad de expresión y de opinión. En pleno siglo XXI cuando enfrentamos retos que generaciones pasadas no se imaginaron, muchos países viven de los errores cometidos por Estados Unidos como única base para justificar la existencia del caudillismo y monarquías de terror.

No estamos hablando de creer la historia que cuentan los vencedores, sino de ser objetivos y analizar. Estados Unidos no ha sido el mejor ejemplo de paz, pero una realidad también es que Salvador Allende no era ningún Santo, Daniel Ortega quién lleva sangre en sus manos como Fidel, no se diferencian mucho de los presidentes norteamericanos que han desencadenado guerras. La verdad es que los pueblos venimos a ser las únicas víctimas de la eterna lucha por poder que ejerce el hombre, y lo único que se puede concluir es que los extremos son malos, y es que por ejemplo en los países islámicos que tanto usa el gobierno como ejemplo de la opresión que viven por parte del imperio, son aquellos que en nombre de Alá asesinan a todos los que osen pensar y actuar distinto al Corán, ¿Es eso un modelo de democracia? El comunismo que vive el pueblo norcoreano mantiene a una misma familia en el poder desde hace décadas. Nadie puede entrar o salir sin permiso de Kim Jong-Il, nadie puede pensar distinto al supremo amo que es dueño de los destinos de cada ciudadano, así como ha hecho Fidel Castro por décadas en Cuba para protegerlos del imperio.

Y la pregunta es: ¿realmente es Estados Unidos el único enemigo que enfrentamos? Creo existen enemigos más reales como la miseria humana, el abuso de la autoridad que en un gobierno de extrema derecha existe y en uno de la izquierda comunista también. La corrupción, la distribución desigual de los recursos, la burocracia y claro está demagogia y populismo son reales. Hoy cuando estamos llamados a no permitir ser explotados por nadie, pero sí aprovechar con diplomacia e inteligencia los aportes de los países industrializados y desarrollados, queremos jugar a la guerra fría, queremos vivir la fantasía de ideales obsoletos y fracasados. El verdadero socialismo se construye en libertad, en respeto, en conjunto, integrando, superando y evolucionando; no viviendo en el atraso, en la pobreza, justificando la crisis que se vive y que solo el fanatismo hace que nos volvamos ciegos. “El imperio” no es el enemigo si sabemos aprovecharlo, es un aliado si somos capaces de traducir los aciertos de su sociedad y su economía para aplicarlos en nosotros. Hoy Venezuela no necesita más vivir de utopías, doce años son mucho para cosechar solo promesas, abran los ojos, el imperio no contraataca esta revolución, sino la miseria de sus líderes.

Fernando Pinilla

mayo 19, 2011

De aquí y de allá...

Caricaturas publicadas en los diarios La Voz, La Región, Líder en Deportes, la revista Clímax y algunas solo para la red.












mayo 03, 2011

Sentido de Pertenencia



Sentido de Pertenencia (Columna "Trompo en la uña" diario La Región, 1ero de mayo de 2011)

Hoy que de nuevo te vistes, un grato recuerdo me queda de ti, hoy que te vas alejando, con honda tristeza te canto yo a ti.

Este verso no es para una mujer escrito por un hombre enamorado al separarse de su media naranja. Quizás podríamos pensar equivocadamente que esto es así, sin embargo fue plasmado para Venezuela, específicamente para Caracas. Lo que podría llamar aún más la atención, es que este verso que compone la primera estrofa de una canción llamada “Caracas Vieja”, no fue compuesta por un criollo, sino por un dominicano, músico este que se radicó en Venezuela cuando pretendía hacer solo unas presentaciones el 31 de diciembre de 1937 en compañía de su orquesta, pero el destino le jugó una mala pasada que lo obligó a prolongar su estadía, pero lo que jamás pensó, es que ese lapso de tiempo llegaría hasta el 5 de mayo de 1988, por voluntad propia, porque su corazón encontraría su lugar lejos del suelo en que nació, lejos de Quisqueya, la tierra de sus amores.

Luís María Frómeta Pereira, o mejor Billo Frómeta, no solo se quedó a vivir en Venezuela, sino que partió la historia musical del país, y por décadas le cantó a ciudades ajenas, pero que se sembraban en su corazón cada día que pasaba, o acaso, ¿era que su corazón se sembraba cada día más en el suelo nacional? Con influencia de Agustín Lara, a quien conociera en su estadía por Caracas en 1938, o de músicos colombianos como Pacho Galán y Lucho Bermúdez quienes terminaron de influenciar este hervido criollo, dónde cual ingredientes especiales le dieron sabor, voces inolvidables como las de Manolo Monterrey, Rafa Galindo, Alfredo Sadel, Cheo García, Felipe Pirela, José Luis Rodríguez y pare usted de contar.

Lo interesante de esta historia, es que este músico que dejó clásicos que aún hoy a 24 años de su desaparición física siguen sonando para nostalgia de muchos, rechazo de otros; dejara tantas composiciones dedicadas a Venezuela, y en especial a la ciudad de su alma; Caracas, de ahí sus famosas: Canto a caracas, Caracas vieja, La Canción de Caracas, Sueño Caraqueño, Mi Viejo Guaire, Caminito Avileño, En Caracas.

Han cambiado a mi Caracas, compañero, poco a poco se me ha ido mi ciudad; la han llenado de bonitos rascacielos, y sus lindos techos rojos ya no están. Dice la canción sueño caraqueño, en la que agrega que locales como el Roof Garden, dónde debutara, ya no existía, al igual que muchos personajes que solo recordamos hoy en crónicas, si acaso, y detalles llamativos como su mención en un verso que cuenta que las muchachas ya no van a La Planicie, costumbre que tenían las hermosas caraqueñas de antaño, que por razones obvias terminó de desaparecer.

¿Qué pensaría hoy en día ese Billo, no el dominicano, sino el venezolano por adopción que se enamoró de este país de una forma como pocas veces se ve, no renegando de sus orígenes, pero dando solo lo mejor para todo ese público que lo admiraba y veneraba, por su sencillez, talento y orgullo venezolano?
¿Qué pensaría el hombre que escribió un día: Caracas vieja, que te vas con los años, en cada reja que dejamos de ver, se va un idilio, se va un romance, se va un recuerdo de nuestro ayer, al ver no solo el olvido de las autoridades, sino de la propia gente que camina como autómatas por las calles que tanto amó Billo?
¿Qué pensaría el hombre que reescribió una canción colombiana para afirmar que las playas de Margarita eran las más bellas, orgulloso de la en otrora “perla de oro del Caribe”, y observarla en el estado de deterioro, inseguridad y atraso que está sumida?

¿Qué pensaría el hombre que dio su vida a este suelo como homenaje, como agradecimiento a un país que hoy es malquerido por sus habitantes, pero al que le dedicó su talento entero, para dejar un legado perenne, un legado de orgullo, de sentimiento?

¿Qué pensaría Billo Frómeta, si hoy se levantara de su tumba y se encontrara con esta Caracas, con esta Venezuela, con el centro de la ciudad de los “techos rojos” sumido en la anarquía, el caos, el chabacanismo, pero sobre todo que pensaría cuando algunos toman su música para identificar una revolución, que lo ha sido, pero por el atraso, miseria y odio que ha dejado a su paso?

Estas interrogantes no tienen respuesta y se podría imaginar mil cosas, pero ciertamente una realidad dice que seguro seguiría el camino de la crítica que usó en sus canciones para describir el abandono que en la década del ochenta ya vivía la capital y claro está el país.

Se necesita ser Billos, y lo digo en plural, para que cambie el país. Se necesita enamorarse de Venezuela, enamorarse de este suelo y sentirlo con pasión para cambiar la realidad que se vive, para darle un “tate quieto” a toda esa gente que solo trae negatividad.

Sentido de pertenencia tuvo Luis María, sentido de pertenecía al abrazar con su música a Venezuela, al entrelazarla en versos llenos de nostalgia, de gratitud. Deberíamos imitar y no solo mirar los miles de defectos que vive el país, sino las cosas buenas, y aún más importante las soluciones. Se necesita ser Billos para recorrer Venezuela y perderse en lo pintoresco, en lo nuestro, en lo que nos identifica y nos define; para tomarlo con cuidado y convertirlo en tatuajes en nuestra alma, y llenarnos de sentimiento patrio y levantar nuestras voces ante la decadencia que vivimos.

El día que las nuevas generaciones entiendan el legado de Billo Frómeta, y no lo usen burlescamente o con vergüenza, ese día el país retoñará, se levantará de verdad.
Y es que yo quiero tanto a mi Caracas, que solo pido a Dios cuando yo muera, en vez de una oración sobre mi tumba, el último compás de Alma Llanera.

Fernando Pinilla