Un poco de mi trabajo diario en prensa, libros, proyectos personales y demás locuras de mi incansable mente. iidisfrútenlo!!


abril 07, 2014

Un poco de marzo y abril...

Varias caricaturas, algunas encargos, otras proyectos personales, otras para el programa; "Entrevista con el deporte", en el canal Meridiano Tv, otras prensa diaria y algunas hecha bajo la censura de un régimen autoritario.















El que tenga ojos…



El que tenga ojos…  (Columna Trompo en la uña, diario La Región 07/04/2014)  

No deja de llamar la atención cómo hemos perdido la capacidad de crítica en el país. Y no es que esto sea algo nuevo, pero parece que todos nos conformamos con las miserias que nos toca vivir, sin poner resistencia. Sencillamente nos relajamos y seguimos siendo parte del mismo circo diario.

El día a día se ha tornado en una guerra de comentarios. Por un lado, están los que defienden al gobierno y ven en cada queja o reclamo un ejemplo de intolerancia fascista de la derecha, y por el otro, están los que se quejan en las colas y gritan las injusticias en un país devaluado, aunque algunos, increíblemente no lo quieran reconocer.

Siempre digo que acá ya no es cuestión de escuálido y chavistas, de si me gusta o no me gusta el gobierno. Acá es cuestión de analizar sin pasiones desenfrenadas nuestra propia cotidianidad y entonces sí, sacar conclusiones.

Por ejemplo. En estos días necesité comprar cemento en San Antonio de los altos para unas remodelaciones en la casa, me dirigí a la ferretería de la esquina en la que, durante más de veinte años, mi familia sencillamente se acercaba y compraban la cantidad de cemento que se necesitara. Sin embargo, en la actualidad, el cemento no aparece por ninguna parte. A las ferreterías, como me dijeron en varias, hace más de ocho meses que no llega y si llega se ha propiciado un negocio de listas, colas y hasta obligarte a comprar otros materiales para vendértelo. Entonces me pregunto, puesto que, cada vez que se habla de desabastecimiento en el país, se culpa a la empresa privada y a la derecha rancia y apátrida de no tener papel tualé para limpiarnos el c…, ¿Quién maneja el cemento nacional? ¿María Corina Machado o Barack Obama? La respuesta es una: el gobierno.

Desde noviembre de 2012 Cemex (Compañía Cementos Mexicanos) le dio luz verde al gobierno, tras este absorber a la empresa “manita”, para la producción y abastecimiento de cemento en el país. Entonces el drama comenzó, el mismo de los productos expropiados y manejados por el ejecutivo nacional: aceite, leche, carne, café, papel, etc. En el pasado no muy lejano, Vencemos, la marca insignia del cemento nacional, tenía hasta tipo exportación. Hoy exportamos es lástima, porque para nosotros no alcanza la producción. Lo poco que se produce se destina, supuestamente, a la Misión Vivienda.

El caso del cemento es el mismo que sufrimos en todo el territorio nacional con el gas. En nuestros Altos Mirandinos el drama, no sólo en los barrios, sino en las urbanizaciones es idéntico. Es increíble que en pleno siglo XXI aun dependamos de las bombonas, y no haya en todas partes gas directo. Pero lo más grave sea que aceptemos que esto suceda y hasta excusemos a los responsables. ¿Quién maneja el gas nacional? ¿Leopoldo López o Álvaro Uribe? ¡No!, la respuesta es una: el gobierno.

En 2007 arrancó la intervención de las envasadoras y distribuidoras de gas doméstico Vengas y Tropigas, las cuales pasaron a manos de la estatal PDVSA y su filial, PDVSA GAS, quienes, hasta el sol de hoy, no han podido satisfacer la demanda, y esto no es culpa de Lorenzo Mendoza y Empresas Polar que sabotean al gobierno, esta es la propia incapacidad de aquellos que no recuerdan el viejo refrán que reza: “el que mucho abarca, poco aprieta”. La realidad es que a PDVSA GAS se le llama para solicitar dicho servicio, pero pueden pasar más de cuatro meses, caso de vecinos en San Antonio de los Altos, quienes agotan las llamadas y reclamos sin recibir respuesta. Pero si hay ferreterías que tienen 8, OCHO meses (en guarismos y letras), sin ver el cemento, es normal entonces no ver sino gas lacrimógeno, porque finalmente, es el único gas que ven algunos venezolanos.

¿Esto le preocupa al gobierno? Seamos realistas, no. Cuando el ministro de Alimentación, Félix Osorio, esgrime una aseveración  tan baja como: "Aquí se hace cola para todo. Para ir a conciertos, al cine, al banco, pero critican las colas para comprar alimentos", es poco lo que se puede esperar en materia de respuestas, y preocupa la aceptación de alguno sectores de dicha vejación a nuestros derechos, a nuestra integridad. Así mismo el ministro de Educación, Héctor Rodríguez, aseveró que: "No es que vamos a sacar a la gente de la pobreza para llevarla a la clase media, para que después aspiren a ser escuálidos". ¿Qué es eso? ¿Qué clase de ministro es aquel que, públicamente incita a la xenofobia, a la división, pero aun más grave, reitera su compromiso en mantener la pobreza e ignorancia como mecanismo de dominio político? 

¿Se necesita más pruebas para concluir que no estamos bien?   
El problema es que hay venezolanos que sencillamente cierran los ojos a estos abusos y continúan la tesis del golpe de estado, del saboteo económico de la empresa privada, de la mano peluda gringa que busca desestabilizar lo que de por sí, ya está desestabilizado. ¿O piensan que Corpoelec en manos de Jesse Chacón, las cárceles en manos de Iris Varela, necesitan que alguien más los desestabilice? ¿Cuál mejora hay en el sector eléctrico o las cárceles? ¿Alguna cárcel nueva? ¿Mejoró la vida del recluso? La respuesta es no.


Pero si lo que queremos es defender este desastre porque no me cae María Corina, Leopoldo o Capriles, entonces podemos concluir que tenemos poco amor propio, y por ende, poco amor por Venezuela. Esto escapa lo meramente político, esto rebasa el límite de gustos por colores o por supuestos ideales. Esto se traduce en supervivencia, nuestra subsistencia. 15 años son muchos para un gobierno. Jamás habíamos enfrentado una crisis tan severa, y el país nos necesita unidos para salir del atolladero en el que nos tienen, porque acá lo único que parece que “no volverá”, es la abundancia y nuestra calidad de vida. Por ahora.  

Fernando Pinilla   

marzo 24, 2014

marzo 17, 2014

La esperanza no muere!!

En medio del drama que vivimos y la falta de esperanza, el trabajo, gracias a Dios se mantiene. Ya sea para los diarios La Voz, La Región, la revista Clímax, el programa de televisión en el canal, Meridiano TV, Entrevista con el deporte, para Ediciones COBO y hasta algunas imágenes sólo para twitter, sigo ilustrando día a día y comprometido con un cambio, lógico, en un país acorralado por la demagogia y el populismo desde hace 15 largos años. La esperanza no muere!!

















febrero 24, 2014

Las caricaturas que sólo ves en twitter...

Algunas caricaturas no publicadas en prensa. Sólo twitter.





  







Resumen de estos dos primeros meses en Venezuela...


Para entender a Venezuela hay que vivir día a día y ver el dinero irse por el inodoro por la inflación y no tener papel tualé por las escasez que ni permite limpiarnos con papel periódico porque no hay, y así muere la libertad de expresión y nuestro derecho a informarnos.  Así  mueren, para nosotros, los canales que sacó el gobierno, caso NTN24 por transmitir las marchas y muertes que el presidente  no ve, pero que militarizan al país y lo llenan de asesinos afectos al gobierno que fungen como sus justicieros. Para entender a Venezuela, hay que sentir nuestra desesperanza y lo amargo de hacer humor gráfico cuando se tiene ganas de llorar y de tirar la toalla, pero no se puede... Venezuela vale cualquier sacrificio. ¡La conspiración continúa!

*CARICATURAS PUBLICADAS EN LOS DIARIOS, LA VOZ Y LA REGIÓN. (VENEZUELA)
























febrero 23, 2014

¿Nos vas a negar?



¿Nos vas a negar?  (Columna Trompo en la uña, diario La Región 23/02/2014)  

Bassil Da Costa, José E. Méndez, Robert Redman, Génesis Carmona y tantos más… ¿Te suenan, Nicolás? ¿Acaso quieres cerrar los ojos a la realidad? ¿No les bastaron, Nicolás, Elías, Diosdado, con tantas muertes que quedaron impresas en la historia venezolana en 2002? ¿Cómo pueden dormir tranquilos, si es que lo hacen? ¿Cómo miran a sus hijos, nietos, a sus sobrinos? Cada vez que vean a un estudiante amante del futbol, recuerden el rostro de Bassil. Cada vez que veas a tu hija, en el caso de Diosdado, cantando “Gotas de agua” para el comandante intergaláctico, recuerda el rostro inocente, lleno de sueños, de belleza de Génesis Carmona.

Me dan vergüenza y pena ajena, señores del gobierno, porque nadie podrá borrar del timeline de la vida las palabras nefastas de Francisco Ameliach en su cuenta en twitter, @AmeliachPSUV: “UBCH prepararse para el contra ataque fulminante. Diosdado dará la orden…” ¿Qué sucedería, Diosdado, si tu hija, fuera la victima de un gobierno que reprime y que usa malandros para ejercer justicia? No hay más fascistas que aquellos que ejercen el poder por la fuerza. El FASCISMO no es protestar contra un gobierno inepto, Fascismo es un proyecto político que se basa en el totalitarismo ejercido por un estado y que inculca la dependencia a este.

En el fascismo la sociedad debe obligatoriamente integrarse y trabajar unificadamente a la orden del gobierno; suprimiendo el pluralismo político y dando paso a partidos únicos. El fascismo Inculca la obediencia de las masas, controla y manipula los medios de comunicación y concentra todo el poder en un líder carismático y dictatorial elegido para dirigir la vida de los ciudadanos, llegando al fanatismo exacerbado. Algunos ejemplos: Hitler, Mussolini y nuestra versión moderna; el difunto.

El fascismo juzga y condena sistemáticamente a sus adversarios políticos; se aprovecha de la ignorancia para perpetuarse en el poder y usa la violencia, la represión y la propaganda desplegada contra un enemigo real o imaginario, además de mantener bajo esta premisa al pueblo preso de miedos y un paternalismo asfixiante, enfermizo que inutiliza a la persona. Yo no soy fascista, pero sabemos quienes sí lo son. Repitiendo la mentira del fascismo no se puede negar la realidad, no se puede maquillar la situación de un país. La culpa no es de Santos, señor Nicolás, ni de Obama; si hay culpables de esta situación, hay que nombrar a su comandante intergaláctico que le dejó un cangrejo por sus malas políticas, y a usted que las continuó y empeoró por su falta de instrucción y de experiencia.

Negarnos, señor Nicolás es otro error suyo. Negar que no fue Leopoldo López el que encendió la mecha de las protestas, es otro gran desacierto. No somos títeres, no somos marionetas. Somos ciudadanos que hacemos cola para comprar comida, que miramos los anaqueles vacios en abastos, farmacias, librerías; que vemos nuestro dinero disolverse como sal en el agua por la inflación galopante que usted y su gente so ha sabido controlar. Negar que la marcha, nuestro derecho amparado por el artículo 68 de la constitución bolivariana que tanto se ufanan de respetar, es desconocer el suelo que usted pisa. Tarde o temprano el castillo de naipes cae, porque aquellas personas enfermas que no encuentran medicamentos, llega el punto en que no lo soportan más. Las familias de las víctimas de la inseguridad que usted niega, pronto se cansan, porque no todos somos unos disociados de nuestra realidad y unos verdaderos apátridas como aquellos que dirigen nuestros destinos de tan mala manera.

Un verdadero demócrata no aceptaría jamás que el pueblo, pensara como pensara, fuera reprimido con la misma crueldad que tanto criticaron ustedes del Caracazo. Un verdadero ser humano no permitiría que sus esbirros asesinaran por la cabeza a jóvenes estudiantes inocentes. Un hombre con bolas y pantalones renunciaría y asumiría su responsabilidad para frenar las muertes y las protestas, que no existen, según ustedes, pero que mantienen militarizado al país.

La paranoia siempre ha sido un síntoma de los gobiernos abyectos; la paranoia en la que la mentira se hace una regla de vida. Reprimir el descontento con fuerza desmedida, con sus colectivos armados, por el irresponsable del comandante intergaláctico, es y será su responsabilidad. Así hable de paz, así diga lo que diga, jamás nadie olvidará que la paz de su país le quedó grande, señor Nicolás. Un verdadero gobierno no arma al pueblo de balas para robar vidas, sino de estudios, de opciones reales de trabajo para robarle espacio a la miseria y a la ignorancia. Un gobierno paternalista y bajo, como el suyo, jamás podrá ser exitoso, así nos doblegue y nos reduzca en nuestro derecho e ímpetu de lucha, porque finalmente la fuerza, a veces, puede más que las ideas, pero a la larga, la fuerza se agota y las ideas crecen y jamás mueren.

Negar que su país es un caos, no solo por las protestas justas, democráticas y necesarias ante un gobierno fracasado al que se le debe exigir explicaciones (ya que sólo responde ante los reclamos con el eterno guión de, “Estados Unidos dijo o no dijo, hizo o no hizo”), es una falacia. Basta de verborrea, basta de negar que existimos, porque le recuerdo que, supuestamente, 224.000 mil votos fueron los que realmente le terminaron de dar el poder. Negar que la gente en el país reclama, y no tiene que ser traída en autobuses hasta Caracas esperando su kit “rojo rojito”, para poder llenar su mitin, es querer aguantar una ola con un cartón.
Hoy ustedes tienen el poder y puede continuar con su farsa y sus mentiras, pero recuerde, señor Nicolás, que el mundo da muchas vueltas, y que nada puede durar para siempre. Ruegue que Dios lo agarre confesado, por que la justicia, tarda, pero llega, es la realidad.

Venezuela, no desmayes que las nubes negras, o rojas, no pueden ser eternas. Fuerza, fe y amor a tí.

Fernando Pinilla

  

febrero 07, 2014

Borrascas y desasosiego




Borrascas y desasosiego (Columna Trompo en la uña, diario La Región 02/02/2014)  


He escrito muchas veces advirtiendo sobre situaciones que, a priori, pudieran parecer exageradas, repetitivas y hasta cansinas. Sin embargo, hoy, luego de los más recientes anuncios de Nicolás y su combo, y luego de ver la perspectiva por la que el porvenir se proyecta, es casi innegable no sentir un profundo desasosiego.

Ciertamente muchos dirán que mis palabras pueden ser exageradas, y quizás no pierdo la costumbre (como humorista gráfico que soy) de toda verdad  y realidad que se presenta ante mis ojos, exagerarla un poquito; pero luego de un final de año con tantas restricciones, luego de la sistemática desaparición de productos que convierten el hacer mercado en una lucha para adquirir los insumos básicos para alimentarnos, asearnos y hasta para conseguir todo tipo de medicamentos  (La escasez de medicamentos antirretrovirales para tratar el VIH, según reportan pacientes de todo el país, escasea a nivel nacional), no es sencillo ser optimista.  Luego de la alarmante cifra, mencionada en otras oportunidades, de muertes violentas en el país, así como los estragos ocasionados por una inflación trepidante y galopante que no conoce de barreras, es complejo no pensar que cada día somos más pobres, cada día tenemos menos oportunidades de gozar de paz y tranquilidad y obviamente de calidad de vida.

Hace más de medio siglo La Habana era una de esas ciudades cosmopolitas del mundo. Un sinónimo de progreso y modernidad. En aquellas boutiques elegantes, como  El Encanto, Fin de Siglo, entre otras, nadie se imaginó lo que se avecinaba. Nadie pudo augurar cuando aquel “héroe” entraba triunfalmente a La Habana el 8 de enero de 1959, que aquel sería el punto de quiebra para un país que necesitaba mano dura, pero que la recibió en demasía y sin equilibrio, provocando la descomposición total de una sociedad que ya estaba doliente, pero que hoy, luego de más de 50 años, no tiene comparación.

Ciertamente la riqueza estaba mal distribuida y en Cuba, como sucede en la mayoría de países latinoamericanos, se notaba la insuficiencia de las políticas sociales para los coterráneos.  Hoy en día, viendo de manera objetiva, esas diferencias era menos dura que las ahora existentes. La "revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes" tenía como finalidad, por ejemplo, ayudar a las familias que vivían en chozas en  los alrededores del Stadium del Cerro, hoy Estadio Latinoamericano, como lo retratara Mark Kauffman, aquel legendario fotógrafo norteamericano famoso por ser el más joven autor de una portada de la revista Life (17 años), tras retratar a Eleanor Roosevelt.

Hoy, luego de la consolidación de aquella "revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes” el panorama no cambió y todo empeoró. La Habana es una ciudad post apocalíptica, al mejor estilo de Hollywood, con autos modelos años 40 y 50 con sus chasis oxidados; edificios caídos, abandonados y una pobreza que observadores internacionales (sin coloración política) sitúan en un 70 u 80 %. La prostitución de adultos y niños, la mendicidad claramente observable en las calles de Cuba lo confirman y distan de los números manejados por la UNICEF que muestran a la isla caribeña como el único país de Latinoamérica sin desnutrición.

Si las cifras de Cuba se miden por los testimonios de sus propios ciudadanos, quienes manifiestan, con desespero recibir ocho onzas de aceite, diez onzas de frijoles y un paquete de pasta, en teoría para un mes, pero a veces hasta para tres meses, es poco probable creer dichos números. En Cuba, la isla, el pueblo no come pescado, porque se reserva para las casas pudientes (la mayoría afectos a la revolución) y los hoteles y restaurantes para turistas, a los que los cubanos, aun con las “aperturas” del gobierno de Raúl Castro no pueden acceder. En Cuba el sueldo medio es de 20 dólares al mes, algunas personas sólo perciben 10, con algo de suerte. Si tienes la “fortuna” o, mejor, desdicha de ser médico con trabajo, puedes percibir 30 dólares o ser premiado siendo enviado a una Misión en Venezuela, preso de los Castro con complicidad de Miraflores. Sin embargo las probabilidades de laborar hasta con el gobierno son nulas, si se toman en cuenta que desde 2010 más de 150.000 trabajadores han tenido que renunciar o han sido despedidos de sus trabajos estatales.

Es duro ver las noticias y sabernos parecidos a esta realidad. Es más duro ver el silencio de los gobernantes que descaradamente se asemejan aquellos que tanto criticaba Fidel Castro como Meyer Lanzky, el mafioso norteamericano quién mantuviera una red de juego y apuestas en La Florida y La Habana, en la que se paseaba campantemente  por las instalaciones del Hotel Riviera con sus maletines lleno de dólares cerca a los albores de la revolución. ¿Qué se saca de la cumbre de la CELAC, cuando los gobiernos democráticos se reúnen en la capital de la opresión a hablar de democracia? ¿Qué se puede dialogar con un presidente como el nuestro que, cada día, agrega más peso a nuestra economía y la termina de hundir, siendo los de su equipo los únicos que se enriquecen?

La diplomacia tiene precio, la justicia lo tiene y nosotros simplemente estamos observantes. Las nubes se arremolinan sobre nuestras cabezas y amenazan más tormenta, la misma que se ha prolongado por 15 largos años. Dios quiera y a Venezuela no nos toque mirarnos como el pueblo cubano luego de más de medio siglo de infructuosa y estéril revolución. Tengo esperanza y fe en los venezolanos que el cambio está cerca. Bálsamo para nuestras almas agobiadas parecen hoy las palabras de don Miguel de Cervantes: “Todas estas borrascas que nos suceden son señales de que presto ha de serenar el tiempo y han de sucedernos bien las cosas, porque no es posible que el mal ni el bien sean durables, y de aquí se sigue que, habiendo durado mucho el mal, el bien está ya cerca.” Don Quijote.

Fernando Pinilla