Un poco de mi trabajo diario en prensa, proyectos personales y demás locuras de mi incansable mente. iidisfrútenlo!!


octubre 22, 2012

El verdadero fraude



El verdadero fraude (Columna Trompo En La Uña, diario La Región, 21 de octubre de 2012)b

¿Fraude en estas elecciones? No puedo afirmar ni negar nada viniendo de un gobierno que usó el ventajismo de manera descarada ante el silencio de un CNE arrodillado, y eso todos los sabían. Sin embargo, el verdadero fraude no se fraguó en estas elecciones, la realidad es que arrastramos  errores opositores que aún hoy hacen eco, como lo sucedido en el año 2005, el año en que  nos hicimos el autogol que dio pié al único fraude electoral real.

Fue en 2005 que Acción Democrática manifestó su desconfianza hacia el CNE, alegando que este ente no ofrecía suficientes garantías para desarrollar unas elecciones parlamentarias transparentes.  La desconfianza se convirtió en duda, la duda en reclamo y el reclamo en un abandono masivo de partidos opositores que se vieron influenciados. Sólo hubo un poco de resistencia en las filas de Primero justicia, quienes posteriormente apoyaron este autogol. Ahí comenzó el efecto dominó.  En bandeja de plata se regalaron 167 puestos en la asamblea nacional, ya que el oficialismo ganó la totalidad de los escaños del parlamento con coaliciones electorales. Aún, con la abstención de casi 75%, causa de preocupación para el Parlamento Europeo y algunos veedores internacionales, quienes declararon dudas al respecto de la legitimidad del resultado, el gobierno nacional salió del paso a los comentarios con un logro histórico; una Asamblea unánime a sus intereses, cortesía de los partidos opositores AD, COPEI, PJ, Proyecto Venezuela entre otros.

En 2006 sin oposición en la asamblea, todo se dio a pedir de boca. El presidente Hugo Chávez propuso una enmienda constitucional a la nueva Asamblea Nacional, quienes no dudaron ni un segundo, no sólo en aceptarla, sino hasta ampliarla.  69 artículos de la constitución de 1999 fueron puestos a prueba por voto popular el 2 de diciembre del 2007.  Entre los artículos elegidos destacó la intención de modificar el Artículo 230 de la constitución, que regía el periodo presidencial. La propuesta no podía ser más polémica: modificar de 6 a 7 años el periodo presidencial  y retirar los límites para ser reelegido. Sin embargo, aún cuando la oposición se había hecho autogol con las parlamentarias y la Asamblea favorecía una enmienda tan delicada a la constitución, el voto popular fue más contundente, y ambos bloques sometidos a elección perdieron por más del 50% de los votos; frenando de esta manera, o por lo menos momentáneamente la intención gubernamental. Hugo Chávez terminaba su periodo en 2012 irremediablemente, según la voluntad popular.

Sin embargo el error que se arrastraba desde 2005 comenzó a amenazar la estabilidad nacional. Es sencillo teñir de legal lo ilegal, sólo hace falta aplicar una frase de Maquiavelo: “Es de gran importancia disfrazar las propias intenciones y desempeñar bien el papel de hipócrita”. En reiteradas ocasiones el primer mandatario ha llenado su boca con una frase que nuevamente usó un día después de las elecciones de este año: “Dentro de la constitución todo, fuera de ella nada”. Sin embargo, si esto fuera verdad, lo lógico era obedecer la voluntad expresada por el pueblo, quienes le habían negado la posibilidad de reelegirse en 2012. No fue así.

El 29 de noviembre de 2008 Tarek William Saab manifestó su interés de impulsar una enmienda para la reelección continua o indefinida, Chávez siguiendo la frase de Maquiavelo, representó su papel de demócrata, y dubitativo ante el llamado del “pueblo”, aceptó que se comenzara a trabajar para lograr la enmienda constitucional que permitiera su reelección, dijo: "Yo les doy mi autorización al Partido Socialista Unido de Venezuela y al pueblo venezolano para que inicien el debate y las acciones para lograr la enmienda constitucional y la reelección como Presidente de la República".

En este punto es donde se fraguó el verdadero fraude, gracias al error de 2005. Inmediatamente después del referéndum de 2007 el PSUV, de mayoría en la asamblea, usaron la ley a su antojo, gracias a las facilidades opositoras. La iniciativa del referéndum no podía partir del Presidente, pero sí del parlamento o de los ciudadanos. Hecha la propuesta por un diputado oficialista, se  siguió el procedimiento establecido en la constitución venezolana, vulnerada por los errores opositores y la falta de moral oficialista. El 18 de diciembre de 2008 se realizó la primera discusión en la Asamblea Nacional para hacer realidad la nueva enmienda, contando con el respaldo de 146 diputados del PSUV y el PCV. También presentó el PSUV respaldando su propuesta ante la AN, 4.760.485 firmas a favor.

En la segunda discusión del Proyecto en el parlamento, la propuesta fue apoyada por 156 diputados, pertenecientes al PSUV, PPT, PCV, NCR, UPV, entre otros; mientras que otros 11 diputados de Podemos y el Frente Popular Humanista dieron el voto negativo. Pero no había más salida, la enmienda era una realidad. El referéndum “legal” se realizó el 15 de febrero de 2009. Era una pregunta con dos posibles respuestas. Esta vez la maquinaria oficialista no falló, no fue inocente. Apelaron a las pasiones de seguidores ciegos,  acostumbradas presiones, y compras de conciencia y movilizaciones incluidas. La opción del SÍ ganó con un 54,86%, por encima del NO que sólo llegó al 45,13%.

La realidad es que esa elección era una bofetada a los más de 4 millones 500 mil votos que habían manifestado su voluntad en 2007 amparados por la constitución. Pero ni la sociedad ni los partidos opositores se pudieron hacer sentir. El daño estaba hecho desde 2005. El fraude existió pero no fue hoy. El fraude se permitió cuando una Asamblea Nacional permisiva, fue el instrumento para violar la constitución, no sólo esa vez, sino las restantes en las que los puntos que intentó modificar Chávez en 2007, fueron aprobados fraudulentamente mediante una ley habilitante por el invierno de 2010.
Todo lo que ha seguido ha estado enmarcado en errores y fraudes reales, que olvidamos, pero que existen; en silencio, ante nuestra complicidad y pasividad. Estamos ante el presidente, que no debió ser nuevamente presidente.

Fernando Pinilla