Un poco de mi trabajo diario en prensa, proyectos personales y demás locuras de mi incansable mente. iidisfrútenlo!!


diciembre 22, 2011

noviembre 29, 2011

Incongruencias de la Izquierda



Incongruencias de la Izquierda (Columna "Trompo en la uña" diario La Región, 25 de Noviembre 2011)

Me encantan las contradicciones en los discursos. Ideales: base fundamental de cada gesta en la historia, y en algunos casos la excusa para mantener empresas con justificación o totalmente injustificadas. Creo que la contradicción en un ideal es la muestra clara de la carencia del mismo. Un caso claro es que son muchos los que se definen de la izquierda, y pocos los que realmente entienden medianamente las implicaciones de ser o no ser izquierdista. Hoy en día cuando vivimos en un émulo barato de la URSS, y que aún nos intentan engañar con la fantasía cansina de invasiones, submarinos, misiles, se hace evidente la falta de una claridad en lo que se cree y se vive.

Increíblemente la izquierda revolucionaria sigue estando de moda aún, más allá de los fracasos evidentes y de anteojitos de Cuba, la extinta URSS, y diariamente muestran “mezclas” de ideales que permiten ver como las contradicciones están a la orden del día en todos aquellos que en el país y fuera de él buscan justificar su permanencia en alguna lucha, legal o al margen de la justicia.
Para citar algunos ejemplos paso a hablar del señor Rodrigo Londoño Echeverry o "Timoleón Jiménez", más conocido como "Timochenko", nuevo comandante de las FARC, tras ser abatido en la selva colombiana el jefe de este grupo terrorista, (Definición de terrorista según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española: Que practica el terrorismo, y terrorismo: sucesión de actos violentos ejecutados para infundir terror.) Alfonso Cano, que había heredado el cargo tras le muerte del “Mono Jojoy”, que a su vez había recibido del finado Manuel Marulanda, alias “Tiro fijo” el cargo.

La parte risible de esta historia radica en las palabras del señor Timochenko, quién aunque su ideología sigue basada en el comunismo, tal como ha sucedido desde la época posterior al llamado “Bogotazo” en 1948, cuando los grupos radicales comunistas liderados por Tirofijo, fundaron las FARC, llama a la reflexión al presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, tras la acción militar que terminó con la muerte de Alfonso Cano.

En un comunicado digno de Radio Rochela, el líder terrorista recriminó a Santos, cito textualmente: por "ostentar poder y mostrarse amenazante y brutal". También agregó:"aprendemos a asociar esas conductas a los seres más perversos", y añadió que "matar salvajemente a un ser humano, con métodos notoriamente desproporcionados, para pararse sobre su cadáver y señalar a otros que les tiene reservado el mismo tratamiento, tiene la virtud de producir un efecto contrario".
Lo cómico es que quién se repugna ante la violencia a la que está siendo sometida, indudablemente este grupo terrorista por las autoridades colombianas, tras su negativa a deponer las armas, ostenta un prontuario de más de 32 requerimientos judiciales por los delitos de terrorismo, homicidio, rebelión y lesiones personales. Además de una "circular roja" de Interpol. Este caballero que apela por la humanidad, es el autor del asesinato en 2003 un ex gobernador, un ex ministro de defensa, y ocho militares en el Parque Nacional Natural Puracé.
¿Cómo puede hablar de justicia, recriminar la violencia, quién desde marzo de 1982 se dedica a cobrar vidas no solo de uniformados, sino de campesinos que no colaboren con su “causa”?

Cientos de personas son víctimas de los ataques de las FARC a pueblos indefensos. Son cientos de civiles en los que se incluyen a menores de edad, así como soldados, víctimas de minas antipersonales. ¡¡Hay que ser cara de palo!!
Pero esta gente es la misma que tiene su estatua, que representa a su líder y fundador “Tirofijo” en el corazón de Caracas, en el popular barrio 23 de Enero. Las incoherencias continúan. Los que hablan de un gobierno “pacífico” liderado por Hugo Chávez, son permisivos con los homenajes a los miembros de este grupo terrorista a quiénes llaman camaradas, y por los que guardan minutos de silencio tras cada muerte de sus cabecillas. Recordemos que el presidente en alocución televisada otorgó beligerancia a este grupo terrorista en Enero de 2008.

Sin duda el arroz con mango es grave y está piche. No solo el “comunista” Timochenko, cuyo negocio real es el narcotráfico (son miles de toneladas de drogas las que produce el grupo en la selva colombiana) el que no guarda coherencia entre discurso de paz y acciones de terror, no, sino que acá mismo nuestros socialistas, comunistas camaradas del anterior, además de esa incoherencia ética con respecto a la violencia, muestran otras incongruencias a la hora de del té. ¿Quién puede ser Marxista, como se declara este gobierno y citar a Jesús, a Dios, a la virgen? Lo cómico es que los existe. El presidente se ha definido a sí mismo como profundamente cristiano y habla de Jesús como su Salvador y lo invoca como “Comandante en Jefe de esta revolución”. ¿Las incoherencias son propias de la gente de izquierda?

Hay que recordar que el primer mandatario afirmó en reiteradas ocasiones como por ejemplo en la entrevista hecha por Lucía Newman, corresponsal de CNN, el 18/08/04: “Yo no soy comunista, no tendría ningún empacho en decirlo. Si yo tuviera un proyecto marxista para Venezuela lo hubiese dicho desde el primer día en que salí a la palestra política…”, en febrero de 2010 declaró: «Por primera vez asumo y lo asumo, y yo cuando asumo, asumo. Asumo el marxismo. Lo asumo», recalcó varias veces por si acaso no lo habían escuchado bien.

Sigue siendo risible, porque es justamente Karl Marx, fundador de la doctrina comunista quién manifestó “odiar” todo dios, y estar en contra de la religión, por alejar al hombre del principio revolucionario, y por ser una invención del hombre, según afirmaba. ¿No estudió en Yaré el presidente a Marx? Lo triste es que la gente solo repite y cual veleta van a dónde apunte el máximo jefe. La única doctrina revolucionaria parece ser la del dinero, el mismo que paradójicamente también odian… supuestamente. Incongruencias de la Izquierda.

Fernando Pinilla

noviembre 21, 2011



¡¡Apagones!! (Columna "Trompo en la uña" diario La Región, 20 de Noviembre 2011)

Tras cada apagón comienza la misma incertidumbre: ¿será que viene enseguida?, ¿Será que viene y se lleva los equipos? No me refiero a más nada sino a la luz eléctrica, que en los últimos años ha mostrado un retroceso en cuanto a la calidad de este servicio básico. No importa dónde te encuentres, dónde vivas; así sea en una quinta, edificio o modesta casa todos somos víctimas de la desidia que ha acompañado a la nueva gerencia de la empresa encargada de suministrar la electricidad; CORPOELEC.
Como todo monopolizado por el gobierno y en nombre de la soberanía, de una supuesta plenitud en la toma de decisiones y en el desarrollo de planes de mejoras, al final se queda todo en utopías. La realidad es que mientras en los recibos y vallas se habla de 30 plantas nuevas, 465 megavatios en 2008, en 2009 43 plantas más y un incremento de 535 megavatios, sumado a cientos de promesas y números hasta el día de hoy, las muestras de mejoras son escasas por no decir nulas.
CORPOELEC se sume cada día en más ineficiencia a la hora de mantener los tendidos eléctricos y los ciudadanos somos las victimas, no solo sin el servicio en su justa medida, sino además perdiendo equipos electrónicos costosos, producto de las constantes caídas de tensión y apagones, que suelen ser muchos y seguidos.
No hay televisor que aguante, secadora o nevera a los embates de la electricidad. Como el agua descontrolada, la electricidad es devastadora y no existe siquiera protector que esté diseñado para soportar las idas y venidas del servicio eléctrico. Al final todo aparato es vulnerable ante el mal servicio, pero lo peor es que aún con nuestra inmensa calentera, nadie responde. Sí se quemó un equipo, toca comprar otro nuevo, solo si tenemos el dinero, de lo contrario nos tocará privarnos de muchos artículos comprados con sacrificio en ocasiones, y que por culpa de un mal servicio que está listo para hacer de las suyas, nos obliga a resignarnos. En todo sentido Venezuela es la tierra de la impunidad.
¿Quién responde?, ¿quién paga por el mal servicio y los aparatos dañados? Nadie, absolutamente nadie. Además de las molestias, no hay autoridad que asuma no solo los daños sino lo más básico: la responsabilidad. Estamos rodeados de seres que no ha entendido el concepto fundamental de imperfección que vivimos como seres humanos, por el contrario para los rojos, y no los de la Ávila, la perfección es una de sus cualidades preferidas y de las que hacen más alarde, imitando al sumo dios, al perfecto mayor de Miraflores, no pueden quitarse las gríngolas y solo hablan de aciertos, se olvidan de las realidades y las niegan, y para rematar se creen el cuento; la Robolución es efectiva porque hoy en día usan más tecnología. Obviamente con el paso del tiempo lo más básico es eso, no es una proeza tener un celular en la actualidad en comparación con décadas pasadas, lógicamente antes no existían. Se ufanan por resolver los conflictos que sus propios errores y descuidos acarrean, esto no solo en este servicio sino en cualquier ente que dependa del gobierno. Sencillamente se publicita lo obvio y lo justo, nada más lógico que cumplir con el deber, así sea medianamente. No es una hazaña que un árbol de aguacates de frutos… para eso está.
Sin embargo las excusas para justificar la crisis que no se puede ocultar son muchas. Hemos escuchados hablar del fenómeno del Niño, la Niña, que en muchos países causan estragos, pero acá los desmanes son de otros niños y niñas con boina roja. Pero cuando ya la excusa cae en fecha de vencimiento, es cuando se debe culpar a otros, de los que podemos recordar a: George Bush, Álvaro Uribe, la oligarquía, los malvados ricos y quizás una de las más recordadas parodias de este gobierno: La Iguana, aquel reptil travieso que se cuelga por los tendidos eléctricos y desencadena apagones nacionales. Nada más terrible que no poder asumir nuestros errores, aprender de ellos, pedir ayuda si se necesita y mejorar. No critico que fallen, sino que no enmienden, recapaciten y actúen. Somos imperfectos, pero nada justifica ser reincidentes en los errores.
CORPOELEC es como cada sueño revolucionario una muestra diaria a nivel nacional de desaciertos que están afectando a todos por igual. Por la famosa red social son miles de llamados de auxilio desde el interior del país por averías eléctricas, son miles los reportes de fallas que al final se extienden por horas, consumiendo nuestra paciencia y nuestros equipos electrónicos, y hasta la comida en la nevera, pero los afectados solo podemos callar como expliqué un poco más arriba.
Basta de mediocridad, basta de excusas, basta de hacerse los ciegos. Exigimos un servicio acorde con las tarifas que se cancelan y que son muchas veces desmedidas y exageradas, y que no van en la relación correcta costo-calidad de servicio. Algún incauto o quizás sin dinero se atrasa un mes y sería víctima de un certero corte, pero todos los días somos victimas de muchos cortes injustificados, y peor aún nadie le puede colocar el cascabel al gato. Los responsables son intocables, están blindados ante los reclamos, así sucede en gobiernos como este que no aceptan que existen más opciones, opiniones y la pluralidad. No olvidemos que el mundo no gira en torno a nadie.
Mientras escribo esto, tecleó con rapidez y guardo con frenético desespero el archivo, son muchas las veces que mientras realizo mi trabajo soy víctima como miles de un apagón que me hace perder tiempo, y me hace retroceder, al final debo retomar todo de nuevo, luego de respirar profundamente, contar hasta 100 o 1000 o hasta donde más pueda, porque no existirán respuestas ni mejoras, es un cuento de nunca acabar… un momento… está espabilando el bombillo, ay no…

Lo siento… se volvió a ir la luz.

Fernando Pinilla

noviembre 14, 2011

Sí se puede...



Sí se puede (Columna "Trompo en la uña" diario La Región, 13 de Noviembre 2011)

Hasta hace unos días no sabía quién era Maickel Melamed. Realmente debo confesar que le pregunté a alguien cercano quién era este señor, y qué lo hacía tan nombrado. Digamos que por un momento tuve flojera de “googlear”, si la Real Academía de la lengua española me permite usar este vocablo muy de moda por estos días. La respuesta no llenó mis expectativas, por el contrario sembró más dudas, ya que la persona que consulté no supo explicarme la situación de Maickel. Fue cuando un portal conocido de información “twitteó”, (otra palabra que anexo a la gruesa lista que se está haciendo de uso frecuente por la proliferación del uso de las redes sociales) un perfil detallado de lo que hacía que el señor Melamed fuera tan nombrado, al punto que la mencionada red social del pajarito, no tenía un tweet que no guardara relación con algo que realizaba este interesante personaje.

Ya muchos de ustedes saben a qué me refiero, no estoy abriéndoles un mundo desconocido, pero igual explico un poco. Un venezolano de 36 años intentaba culminar la conocida Maratón de Nueva York, tradicional competencia que se realiza desde el año 1970 por las calles de la gran manzana y en la que se recorren para ser exactos; 42.195 kilómetros de trayecto, con un promedio de 25.000 a 30.000 participantes por año. Ciertamente aunque no es la carrera más importante del mundo, ya que ese sitial lo ocupa la maratón de Londres, es una de las pruebas élites por lo que representa y el alcance de espectadores en vivo y a través de los medios de comunicación e internet. Sin duda todo un reto para cualquier deportista, pero el asunto no muere ahí, ya que Maickel Melamed no era cualquiera de esos 25.000 o 30.000 participantes, y no es que por ser venezolano es un caso particular, no, sino que este caballero fue víctima de un accidente tal vez macabro e increíble, ya que al momento del su parto el cordón umbilical prácticamente lo estranguló y durante siete minutos su cuerpo no tuvo flujo de oxigeno lo que le ocasionó un retraso motor, que por el contrario de cortar una vida, con este nefasto incidente nació una esperanza.

Tras 15 horas y 27 minutos, Maickel cruzó la meta no como el ganador de la prueba oficialmente, pero sí de su propia prueba, y más aún de la prueba de cada uno de nosotros. Aquel al que los médicos no le daban más de 36 horas de vida, una vez más le daba una bofetada al infortunio como cuando negándose a ser alguien “especial” se graduó de abogado, vivió en Londres solo y se hizo terapeuta Gestalt.

Ese era aquel desconocido para mí hasta hacía algunas horas antes del momento de terminar la proeza de aquella gesta de esperanza y amor por la vida, en la que declaró con entusiasmo: “Dedicado a todos aquellos que creen, sueñan y van en búsqueda de sus sueños”. Pero mientras miles de personas admirados por la voluntad de alcanzar las metas de Maickel le manifestaban su apoyo y admiración, no faltaron quienes como el periodista de Telesur Manuel Anteluiz, que usando su cuenta de twitter flacuchenta de seguidores, intentaron desvirtuar el logro de Melamed, y figurar y acaparar algo de atención. En una serie de tweets que desencadenó el rechazo inmediato de propios y extraños, Anteluiz llamó “show morboso” la participación del venezolano en el maratón de Nueva York, pero no conforme, tiñó su ataque con tintes racistas, resaltando el hecho de los orígenes judíos del atleta de manera antisemita y llamándolo “moda”, por según su mente distorsionada y cargada de odio, ser “judío, millonario y mediático”. Luego de recibir una montaña de insultos, intentó justificar su acción pero ya era tarde; mensajes como: “espero que su próximo reto no sea un show por internet, y escale el Himalaya para seguir inspirando” terminó por convertirlo en el blanco del odio colectivo, pero peor aún para su plan; no conseguir ganar seguidores en la mencionada red social.

Y me pregunto luego de leer la historia de Maickel, luego de ver su sacrificio en nombre de dar un ejemplo y no ser como el supuesto “periodista” de Telesur, que no aportan nada a la sociedad y su vida languidece en las miserias del rencor, la envidia y la ignorancia que ha sembrado un gobierno déspota: ¿Qué le molestó de la proeza de Melamed? ¿qué les disgusta a aquellos que por el contrario piden hoy la liberación de Ilich Ramirez, mejor conocido como Carlos El Chacal, confeso terrorista y asesino, alegando un supuesto “secuestro” por parte de las autoridades francesas? No justifico las ofensas hacia aquellos que no apoyaran al venezolano en Nueva York, y que por el contrario se dedicaran a ofender y burlarse de él y de aquellos que manifestaban su admiración hacia un compatriota que no le roba la vida a nadie, sino les regala esperanza, diciendo a las personas con discapacidad y a los que no las tienen por igual; sí se puede.

Ciertamente vivimos en una sociedad ambigua y de doble discurso por parte de todos, muchas veces no vivimos lo que predicamos, pero con actos como el de Maickel Melamed, se abren puertas de reflexión. Son actos llenos de valor y de superación los que no dicen que sí podemos ser mejores, que la esperanza no se pierde aún en los días más oscuros y que por el contrario una sola gaviota rompe el refrán y sí hace verano, sí hace la diferencia.

Cuando finalizamos casi un año más y seguimos caminando por la cuerda floja, por la incertidumbre del futuro, Maickel Melamed nos dijo que superemos la mente corta, que superemos los miedos y las diferencias, y que nuestro corazón lo coloquemos en un Venezuela nueva y posible, al final como él mismo dice: “nada es tan grande como para no intentarlo”

Fernando Pinilla

octubre 31, 2011

Amores que matan



Amores que matan (Columna "Trompo en la uña" diario La Región, 30 de Octubre 2011)

El amor es una magia, una simple fantasía, es como un sueño... reza la letra de una de las canciones de Tito el Bambino, que estuvo de moda hace un tiempo por toda Latinoamérica. Sí. El amor, cuántas páginas se han escrito sobre este tema, cuántas personas aferradas a la barra de una vieja cantina, no viven postrados ante el alcohol, victimas inequívocas de este sentimiento que puede ser sublime o inescrupuloso.

La palabra amor proviene del latin, amor-Oris, abarca gran cantidad de sentimientos que pueden ir desde el deseo pasional (Eros), la relación fraternal con un pariente o amigo (Storgos), y en muchos casos una derivación siniestra y casi enferma hacia un objeto, una figura; por nombrar una: el dinero.

Para los que vivimos en la Venezuela de hoy no es extraño escuchar manifestaciones de amor obsesivo hacia la figura del presidente de la república que traspasa a veces la razón. Pero sea un problema psicológico o verdadero sentimiento, entendemos que el amor en su esencia pura lleva una dosis de locura, sino quién explica las grandes y admirables gestas que ha desencadenado el amor pasional por un individuo, saltando las barreras de la razón y de la cordura.

Muchas historias de amor nos muestran la cara del mismo como un sentimiento en el que el “yo” tiende a desaparecer para dar paso a un desinterés total o parcial en algunos casos hacia nuestra propia persona, pensando exclusivamente en el otro individuo, y en otros, siendo más sensatos; se piensa en una relación, es decir en dos. Como diría José Luis Perales: Es más corto el camino si somos dos.

Esas mismas historias nos cuentan que esos amores en ocasiones deben elegir ante circunstancias para poder mantener el sentimiento, para poder vivir la experiencia, sin embargo siempre priva ese deseo de amar ante aquello que no por ser impedimento es negativo, en otros casos sí, pero que cuando el amor es verdadero termina triunfando en su máxima expresión sobre aquella barrera. Sin embargo acá es cuando queremos trasladar todos estos complejos conceptos a nuestra realidad política y nos terminamos dando cuenta que vivimos algo extraño. Bien es conocido el amor desmesurado hacia algunos artistas, por los llamados fanáticos, amor que para mi concepto son más trastornos psicológicos que verdadero sentimiento. De ahí a las muestras más locas como dormir en el piso en una fila de cientos de personas por acceder a una boleta y hasta pagar cifras inimaginables por dicha entrada. El absurdo comienza a aparecer y lo bonito del amor en ese caso y en las relaciones de pareja con mucha frecuencia desaparece y empieza a reinar el desequilibrio total. Comportamiento este que termina en fatales desenlaces que pueden incluir el asesinato y hasta el suicidio. El amor por Dios suele desencadenar los antes mencionados con frecuencia, amor que termina siendo locura y que a través de la historia ha justificado masacres y los castigos más inhumanos. Todo fuera de contexto y de razón termina siendo peligroso… una cosa es amar y otra idolatrar, ante este último se pierde la capacidad de ver claramente, sin ser influenciado por los embates de un “amor” brutal que desconoce razón.

Si leemos con atención y como digo antes lo trasladamos a nuestra realidad, veremos muchos símiles con nuestra actualidad y produce miedo. Estamos ante una cantidad asombrosa de personas que manifiestan a vox populi su fidelidad por la figura del presidente, en nombre de un “amor” sin control, palabra que se ha usado en varias campañas de las miles que hace el gobierno para mantenerse sembrados en el subconsciente del pueblo. Por cierto sería interesante calcular cuánto dinero ha gastado este gobierno en publicidad, diseño, rediseño, vallas, afiches, logos de campañas de misiones, ministerios que nacen, mueren, y solo queda nada. Pero ese es otro tema. Siguiendo en el nuestro es terrorífico como se cultiva el sentimiento y peor como germina en las personas aún por encima de sus propias necesidades y de poder analizar las realidades. Cuando veo las barriadas nacidas en la tan nombrada IV República y afianzadas y expandidas en la V, me pregunto: Si mi calidad de vida no mejora, ¿por qué sigo amando una figura que no cumple su propósito? Un amor pasional desmesurado, excesivo y obsesivo niega nuestros propios derechos a vivir dignamente, a recibir un trato justo y termina amarrándonos a una realidad miserable, sin esperanzas, sin presente, y mucho menos un futuro. En el barrio se vive la miseria del amor visceral hacia un hombre, pero a Venezuela pocos la aman.

Al suelo que pisamos y que por herencia es nuestro, no exigimos reciba el trato que merece, nuestro enemigo termina siendo todo aquel que no ame como nosotros a nuestro presidente, a un gobierno que siembra la discordia y la enemistad con nuestros hermanos, la realidad amarga es que anteponemos una forma distorsionada y mal dirigida de amor, antes que nuestras necesidades, intereses y nuestro propio país.

La pregunta de muchos sería: ¿Esto es amor? No sé, creo que sí. Un amor idólatra hacia lo erróneo que se alimenta de la ignorancia y de nuestra falta de sentido de pertenencia y egoísmo. “Si yo no estoy bien, que no lo esté ninguno”, se puede pensar quizás, y por eso dejamos que crezca este sentimiento que dista mucho del concepto que el sentido común nos dicta sobre esa palabra de cuatro letras que puede dañar, como en este caso. Quien antepone el amor a la patria por una figura, no puede ser digno ser llamado hijo de esa tierra. El que ama a un político antes que a su propio país es el más grande y genuino apátrida que podamos encontrar. Ante esta realidad que vivimos parece compleja una salida democrática a un periodo de oscurantismo moderno que nos ha tocado vivir, más cuando en el nombre del amor nos olvidamos de todos, hasta de nosotros mismos.

Fernando Pinilla

octubre 24, 2011

Discoteca por autobús



Discoteca por autobús (Columna "Trompo en la uña" diario La Región, 23 de Octubre 2011)

4:00 am en el terminal de autobuses de San Antonio de Los Altos, Edo Miranda. El sol aún no despunta pero el movimiento de personas es notorio. Cientos de habitantes de este tranquilo municipio, conocido por ser una ciudad dormitorio de la capital, comienzan su faena, su jornada laboral con la penosa tarea de madrugar para intentar evitar los embotellamientos que colapsan nuestras ciudades, y para eso deben sacrificar sus horas de sueño.

En el terminal ya hay unas veinte personas, todos llevan suéteres y con sus brazos cruzados intentan mitigar la temperatura que hacen parecer la fila de personas, una zona de fumadores. Todos pensaron igual y esperan la llegada de la unidad de transporte que aparece tras una corta, algunas veces y otra, más larga espera. Con ella la tranquilidad de ganarle al estrés de las colas. El colector del autobús no es muy amable, con su cigarro en la boca mañanero no esboza ni el más mínimo atisbo de sonrisa, por el contrario con ademanes toscos cobra el pasaje y ordena a las personas. Uno que otro grito o mala contestación puede ser el resultado de alguna pregunta; el pasajero es una carga y más nada.

En la poca oscuridad que queda, se intenta dormir lo que se puede en el asiento de la unidad colectiva, aunque con movimientos bruscos, es mucho más lo que puede el sueño y gana la batalla. Sin embargo el chofer tiene otros planes, él quiere escuchar música, y colocando su cd de tree pack quemado de algún buhonero, rompe la poca calma. A el karma que se vive se le debe agregar que ahora no estamos solo en un autobús, no, ahora viajamos en una discoteca del centro de Caracas; Av. Lecuna o Baralt. Salsa erótica, vallenato llorón, Rock pesado y cuanto ritmo pueda romper el silencio en los potentes equipos de sonido que cada unidad tiene, será nuestro destino obligado hasta Caracas.

Este relato puede corresponder a él nombrado terminal. Puede ser en Los Teques, Caracas, Maracay dónde sea. Puede ser a la hora menciona o puede ser en la mañana, medio día o la tarde, lo importante es que es real, no es ficción, no es tomado de un cuento de terror, no, se vive, se sufre todos los días por cientos de personas que inocentes deben usar los transportes públicos para llegar a algún destino de importancia. No se puede conversar, no se puede intentar dormir, no se puede siquiera usar audífonos para amortiguar el sonido, porque la potencia de los altavoces no lo permite, nos toca escuchar en la mayoría de las ocasiones el detestable grito que dice: Otra vez, Maelo Ruiz…

Lluvia, tus besos fríos como la lluvia, que gota a gota fueron enfriando… es otra de las piezas clásicas que no pueden faltar en cualquier colectivo. Los Djs que hacen la mezcla siempre tienen nombres de azotes de barrio, es de las conclusiones que puedes sacar al hacer el recorrido varias veces. Los vallenatos de los Diablitos y la chica que le monta cachos al compositor, me hace creer que es la misma de todas las canciones; a este individuo no le caben los cuernos en la cabeza. Y hay que pedirle a Dios que tenga la misericordia de que no nos toque el mismo chofer y colector para hacer el viaje de retorno, puede que tengamos la mala suerte de volver a “disfrutar” del mismo cd ahora de regreso.

La realidad es que aunque pueda sonar cómico y muchas veces nos reímos, es increíble la falta de respeto de estos individuos para con los pasajeros. Como todo en Venezuela esto es bizarro, el chofer no entiende que es gracias a esa persona que el dinero llega para sostener a sus familias, y a ellos mismos. El pasajero no es una carga ajena que puede ser ultrajada, pisada, ofendida y maltratada, y por el contrario merece todo el respeto y consideración posible, así como ellos también merecen respeto. Pero el problema es que como siempre se vive en la anarquía reinante. El chofer conoce la necesidad de las personas por transportarse gracias a su servicio, y terminan convirtiéndose en tiranos todopoderosos que no respetan y no regalan una sonrisa a no ser que sea una voluptuosa mujer que pueden soltarle los perros, con las galanterías más chabacanas.

No critico que escuchen su música, ese es asunto de cada quien, lo que sí critico es la poca consideración para con los pasajeros que terminan mostrando. Es inaudito el volumen que usan para escucharlo y peor aún las respuestas que dan si alguien estresado por los decibeles, la cola y el calor en algunos casos, solicita que bajen el volumen.

¿Por qué tengo que escuchar su música a esos niveles? ¿Es que acaso eso es parte del servicio? De ser así debería poder entonces ser electivo, unidades tipo discoteca y algunas normales. La verdad es que es una imposición que atenta contra el derecho a viajar en paz, contra los derechos que gozamos. No quiero escuchar su música y menos tener que resignarme por su volumen a no poder ni concentrarme en la lectura de un libro. El transporte público debe cumplir estándares en el servicio y debe tener como premisa el respeto, sin embargo no sucede. Somos y seguiremos siendo víctimas de los abusos que están a la orden del día.

Solo estamos pidiendo consideración, solo estamos pidiendo respeto para todos por igual. El servicio público está dirigido a un colectivo que tiene derechos y deberes, y entre sus derechos está el de viajar en paz. No podemos seguir convirtiendo en algo más tormentoso el viacrucis que se toca vivir cada vez que necesitamos movilizarnos por el país. Sencillamente no hay excusa ni peros que valgan. Basta de atropellos al pasajero, al ciudadano. Nada cuesta una sonrisa, nada cuesta un poco de educación. Al final todos viajamos en el mismo autobús.

Fernando Pinilla

octubre 10, 2011

A Adriana Acosta



A Adriana Acosta (Columna "Trompo en la uña" diario La Región, 10 de Octubre 2011)


El sábado primero de octubre una de mis grandes amigas; sub jefa de información del diario La Región, interrumpió mi sueño temprano por la mañana en una llamada sorpresa por la hora. La amistad que nos une hiso que se esbozara una sonrisa en mi rostro, la llamada de Pola sería para alguna noticia importante o algún plan de última hora como suele pasar, sin embargo la vida me mostró uno de sus lados más crueles. Aquella sonrisa rápidamente se borró. Su llamada no era lo que pensé, sino para darme la cruel noticia del fallecimiento de mi jefe en el diario Líder, amigo y gran apoyo en mi carrera humorística, Antonio Guerra en un absurdo accidente de tránsito ocurrido en horas de la madrugada en la Autopista Del Este.

Pero lo peor vino algunos minutos después, cuando mientras pensaba en la suerte de su esposa y amiga íntima Adriana Acosta, coordinadora de diseño del diario Últimas Noticias, quien hacía unos meses había perdido a su madre y había quedado arrasada. Pero mientras intentaba recopilar información sobre el fatal accidente, surgió lo peor por el pin del Blackberry de otra amiga del diario La Voz, que terminó de mostrarme lo triste de la vida. “Murieron los dos” había escrito en una corta línea Yohanna. ¿Los dos? –Me pregunté. Mi mente no asimilaba el mensaje que recibía. Un comunicado oficial de La Cadena Capriles terminó por arrasar por un instante mis pensamientos. Adriana Acosta, esposa de Antonio, había fallecido también en aquel maldito accidente que jamás debió ocurrir.

36 años, dos hijos dejaba ella. Una mujer dedicada a su familia, a su trabajo periodístico. Una vida talentosa y de profesionalismo que destacó en su estadía en aquellos pasillos de La Cadena Capriles que jamás serán los mismos sin ambos, y que sin ella perdieron la luz que los iluminaba. Paradójicamente el lunes comenzaría en un nuevo cargo por el que trabajó toda su vida, eso celebraba aquella fatídica hora del sábado.

Es normal que cuando alguien muere, leamos y escuchemos estas mismas palabras que parecen copiada con papel carbón: “tan bueno que era”, “si jamás hacia nada mal” y muchas veces realmente son solo palabras muertas hacia personas que no merecen esos elogios, que suenan como címbalo de cristal. En el caso de Adriana para los que la conocimos, podemos afirmar que con ella las palabras se quedan cortas. Su forma de ser será recordada, su tesón, su integridad y entrega hacia su gente, llevaremos siempre en el corazón. Para mí, particularmente, en aquel carro no solo perdí aquella figura que quedará grabada en nuestras vidas por siempre. En aquel lugar que quiero olvidar, en esa fecha que anhelo borrar de forma permanente de mi mente, se fue una de las personas más importantes de mi existencia. Una que con una simple llamada hace ya tanto tiempo en la que dijo: “estamos necesitando un ilustrador, pasa por acá por la Cadena Capriles para conversar” y con un tono de voz que dibujaba en mi mente su belleza no solo física, sino mental y espiritual, cambió mi destino.

Mi vida por aquel entonces era un laberinto, en el que pensé alejarme de la prensa, del humorismo y la caricatura, pero aquella mujer junto con muchas otras personas, pero ella en ese momento en particular terminó por encausarme y desde el primer contacto crear un vínculo que no murió en aquel carro. Es un lazo que trascendió lo meramente profesional. Aquella sonrisa, aquella mirada y aquella voz terminaron por convertirse en mi amiga, confidente, así como fui para ella. Así también llegó como un hada a realizar un sueño de toda la vida mía y por el que había luchado; ilustrar las páginas de Últimas Noticias.

Estas palabras son para ti: Hiciste más que eso; me diste alas para desarrollarme profesionalmente y consolidarme en este camino que recorro hoy en día. Lo hiciste con tu amistad, con ese cariño que me regalaste y que nos llevó a compartir en poco tiempo los momentos más lindos que te llevaste y que los mantendré firmes en mi mente. Creíste en mí, me apoyaste a capa y espada y me regalaste el privilegio de pertenecer a ese grupo selecto que tenías solo para ti. Me enseñaste tantas cosas que no las puedo resumir en esta página ni las pienso exponer, pero que solo tú y yo sabemos.

Hoy cuando miro hacia atrás casi te puedo tocar y puedo sentirte, pero al mirar hacia adelante encuentro el vacío de tu presencia que intentaré llenar con los recuerdos vividos, las miles de anécdotas, de conversaciones hasta en la madrugada que tuvimos, y aquellas rumbas en las que el sol nos sorprendió para morirnos de risa, junto al “grupete” como solías llamarnos. De eso trataré de llenar mi corazón y nadie jamás ocupará ese espacio y tú lo sabias mi Adri.

La vida es un ratico, como dice Juanes en una de sus canciones, pero lo importante es vivir cada día como si fuera el último. Así los viviste tú, así vivimos intensamente en las buenas y malas cada día nuestro. Solo reflexiono y sigo con mi filosofía de decirle a cada persona de mi vida lo mucho que la quiero.

Hoy sé que la vida es frágil y que no somos nada, que perdemos el tiempo en tonterías, en peleas absurdas que solo traen sinsabores. Hoy toca seguir aún en la ausencia que queda cuando alguien que amamos se va de nuestras vidas físicas, pero que sabemos aunque suene a cliché estarás por siempre con nosotros. Hoy el dolor que siento no lo puedes imaginar nadie, ni quiero que lo haga. La vida no debería ser tan injusta con la gente como tú que llega a iluminar las vidas de muchos. Adriana, Antonio recordarlos no será difícil cada día por su legado. Adriana gracias por llegar a mi vida, jamás te olvidaré.

Fernando Pinilla

septiembre 26, 2011

Un Metro de problemas



Un Metro de problemas (Columna "Trompo en la uña" diario La Región, 25 de Septiembre de 2011)

Cada metro que se pasa, es un metro de alegría, porque al fin la novia mía, llegará temprano a casa… dice el coro de una canción compuesta por Billo Frómeta e incluida en el disco Billo´74 ½ del año 1974, que narraba y hacía una crónica del acontecimiento más importante por aquel entonces; la construcción de un servicio de transporte masivo conocido como Metro, y en el que se cifraba la esperanza de muchos caraqueños por una mejora en su calidad de vida, que ya por aquellos años comenzaba a tornarse para los protagonistas de entonces como insoportable.

Lo cierto es que sería solo hasta el 2 de enero de 1983 que se inauguraría oficialmente con 6.7 km el servicio más anhelado y esperado por toda la capital. Orgullosos miraron entonces el resultado de ver un sueño hecho realidad. La solución llegó y en las modernas estaciones y vagones se respiraba un aroma a urbe, a capital importante, Caracas seguía siendo un modelo de ciudad que avanzaba y crecía hacia un futuro prominente. Sin embargo la guaracha de Billo, hoy parece un chiste, hoy es una broma pesada para los ciudadanos del siglo XXI. No somos lo que se pensó sería el futuro de la humanidad en la serie animada Los Supersónicos. Por ninguna ciudad del mundo vemos carros voladores ni naves espaciales, ni nada por el estilo y mucho menos en Caracas. 28 años luego de la inauguración de una de las más importantes y magnificas obras del urbanismo e ingeniería en Venezuela, solo hemos podido completar los planes existentes a duras penas. El Metro no evolucionó, está como muchas obras detenidas en el tiempo y solo maquilladas con pinceladas burdas.

El Metro claramente es una apología de la mediocridad. Sus casi dos millones de usuarios al día, viven normalmente una travesía épica que parece tomada de algún libro de fantasía, solo que al final no nos espera tesoro alguno, sino la gratitud de llegar enteros a nuestro destino. Desde muy tempranas horas de la mañana comienza el drama de cada persona que usa este medio de transporte, que no registra ajustes en sus tarifas acordes con las exigencias necesarias para su mantenimiento, ya que según el primer mandatario, de hacerlo como lo harían los capitalistas, no se podría utilizar este servicio. Sería interesante que el presidente usara una semana este transporte desde un extremo de la ciudad hasta el otro, como cualquier vulgar mortal, para constatar si es cierto que aún se puede utilizar el Metro.

Al momento de acceder a cualquier estación, se cruza las puertas de la mansión del terror; lo inesperado se posa en cada rincón. Ríos de personas, sí así se les puede llamar, corren y demuestran el estado de descomposición social que vivimos. Son émulos de reses que aplicando la ley del más fuerte, corren por los pasillos, atropellan a quien sea, sin siquiera detenerse a ver si es una dama, que igualmente sacaría a nuestra benemérita madre a pasar por las instalaciones; y pobres de aquellos que la tienen tres palmos bajo tierra. La espera de los trenes es un calvario; calor, amontonamiento de personas y una sola meta: entrar en el vagón. Los tiempos de espera son variados depende de la hora y las circunstancias que genera el estancamiento del país y por ende del Metro. Si no somos víctimas de problemas eléctricos, fallan los trenes, colapsan las estructuras, y por qué no, somos presas de una víctima de la presión y el estrés que decide joderle el día a los casi dos millones de usuarios, lanzando su humanidad a las vías del tren más cercano a su arranque de desequilibrio mental y emocional. No hay nada que hacer, toca esperar entre el murmullo, los comentarios y los rostros impávidos de cientos de extraños, aunque también si eres bajo de estatura puede ser la espalda, el pecho, o los pechos de algún caballero o dama respectivamente.

Si se corre con suerte puede que el aire acondicionado funcione, aunque muchas veces al entrar a un vagón el frente caliente que nos espera nos noquea, prácticamente nos hace sentirnos en un sauna. Pero no solo nos llega el calor, no, sea que el vagón tenga aire acondicionado o no, los aromas son asfixiantes. Fluidos corporales, flatulencias, perfumes, se mezclan creando un olor que termina por darle un desagradable bouquet al viaje. No conformes con prácticamente viajar por el infierno, no faltan las personas que creen que sus teléfonos celulares son una especie de pickup, dónde distorsionan: regetones en su mayoría, salsas y vallenatos, que piensan ellos, armonizan la travesía por el inframundo caraqueño. No dejan de sorprender artistas itinerantes la mayoría sin talento pero con un talante para molestar increíble, y mendigos, muchos sin algún miembro para terminar de hacer más deprimente la escena.

Si tenemos suerte, puede que lleguemos enteros al destino, aunque hasta podemos convertirnos en una cifra más de la inseguridad, aún cuando la policía bolivariana patrulla constantemente. El Metro no es un medio de transporte, es un medio transporte que no soluciona para nada la crisis capitalina. El otrora orgullo de Caracas es hoy prácticamente un deporte extremo para millones que solo asumen cabeza gacha la realidad que les toca afrontar. No hay muchas opciones, esto es lo que hay.
El dinero que se le inyecta no es suficiente para el mantenimiento, las obras de modernización se quedan cortas y solo vemos una caricatura de lo que un día fue un moderno medio de transporte. La gran capital sufre de un drama que no parece tener solución. Al salir el sol solo nos persignamos, para que al momento de adentrarnos en el subterráneo, tengamos la suerte de salir vivos.

Todo el mundo está contento, porque según el doctor, le pondrán un metro adentro, al hacerle la operación. Pero un metro que camina a una gran velocidad
sin semáforo en la esquina, atraviesa la ciudad.

Fernando Pinilla

septiembre 19, 2011

Yoga en la plaza



Yoga en la plaza. Columna "Trompo en la uña" diario La Región, 18 de Septiembre de 2011)

7:00 pm en la tercera avenida de Los Palos Grandes del municipio Chacao del estado Bolivariano de Miranda, el más pequeño de los cinco municipios que conforman el Área Metropolitana de Caracas. En una de sus esquinas más transitadas se yergue un monumento a la voluntad popular mancomunada con los poderes públicos: La plaza de Los Palos Grandes, suerte de accidente que rompe el concreto y lo funde con elementos naturales como el agua y arbustos, y lo complementa con el alimento perfecto del alma; las letras contenidas en una biblioteca con un diseño urbano que llama poderosamente la atención. Es pequeña la plaza, sí, la extensión era reducida cuándo en el año 2006, un 15 de marzo la comunidad solicitara al Consejo Municipal la construcción de un espacio público, que sería inaugurado oficialmente en el año 2010.

En este lugar que habla del sueño popular de vivir decente y humanamente en una ciudad que pierde cada día esta característica y termina envuelta por la intolerancia y la violencia, parece extraño lo que encuentro en mi visita. Me dispongo a tomarle unas fotos a Lilian Tintori, recordada animadora de televisión y radio, y campeona nacional de Kitesurf en 2003 y desde 2007 conocida por su matrimonio con el ex-alcalde del municipio Chacao, Leopoldo López. Por invitación de ella me acerco a sus clases de Yoga que llevan por nombre: “Yoga en la plaza”, que según sé, dicta a cielo abierto en aquel lugar todos los lunes a las 7:00 pm. Sin embargo soy escéptico, espero encontrarme con un máximo de diez personas practicando esta disciplina, cuyo origen se pierde en la India. La palabra viene del sánscrito ioga que significa yantar o conyugal, y está asociada a la meditación en el hinduismo, el budismo, el jainismo y que otorga como resultado a sus practicantes la unión del alma individual con Dios, un encuentro con el yo espiritual y no material; y un bienestar físico y mental.

Mi sorpresa es grande. Más de cuatrocientas personas calculo yo tras darme a la tarea de contar una de las hileras, esperan el inicio de la clase. Cada quién con su alfombra para yoga en un murmullo conjunto, se colocan de forma ordenada en filas y dan comienzo a la actividad. Algunos vienen solos, otros en grupo, algunos con sus mascotas, otros solo observan, pero la atmosfera que se respira es impactante. Hay personas alrededor conversando, algunos niños jugando, parejas enamoradas que se funden en besos, pero todos son cómplices del respeto necesario para que las instrucciones puedan llegar a todos por igual. Aún cuando se usa un amplificador y micrófonos, se entiende que en esta plaza, la idea es que reine un poco de paz, un poco de amabilidad. Lilian camina entre las filas mientras ayuda a algunos a tomar correctamente las posturas, conversa con otros, hace las rutinas, pasea una y otra vez junto con algunos asistentes asegurándose que todo quede bien. La entrega es completa y la meta se logra. En Caracas, una de las ciudades más violentas del continente, por un espacio de poco más de una hora, en uno de los municipios más transitados de la capital, se llega a la conclusión que querer es poder.

No es solo la sonrisa, belleza, entrega, pasión y profesionalismo de Lilian la que destaca, no es solo la espectacular plaza construida de la nada en aquel lugar que se pensó imposible humanizarlo, y que entre otras cosas es la primera construida en la ciudad en los últimos trece años, y su biblioteca la primera que es inaugurada desde 1990. Es mucho más que eso. Es ver a la ciudadanía disfrutando de su ciudad, de ese cambio que sí se puede lograr cuando priva el sentido común y el trabajo grupal.

No hay colores ni consignas políticas en la plaza más allá de la información del municipio, todos tienen cabida a la a veces utópica idea de una vida en una sociedad distinta, que acá toma forma y se hace palpable. Se siente calidad de vida, y no percibo mis palabras como proselitismo político, solo está presente la información sin más nada que un compromiso con sentirse orgullosos por parte de la alcaldía de la obra como tal, el resto, la atmosfera la crea una tribu inmensa que se reúne aquel momento en aquel espacio. No son tribus urbanas, no, me refiero a una grande y a la que yo hago parte; un conglomerado: venezolanos.

En el supermercado al frente de la plaza de Los Palos Grandes la gente sale con sus compras despreocupadas, otros paseando sus perros observan curiosos la actividad, muchos conversan, comparten velados por la mirada de las patrullas de Polichacao que dan sensación de seguridad.

A las 8:30 pm, como si fuera el final de un acto religioso, los creadores de la actividad se despiden y cada persona toma sus pertenecías, y con una sonrisa se alejan a seguir sus vidas en la agitada ciudad capital. Hay bromas, comentarios, manos agitadas, otros se acercan a Lilian, que como a este humilde servidor, atiende con cariño y le dedica un tiempo de su apretada agenda. La actividad fue un éxito.

Al alejarme de la plaza por las solitarias calles de Chacao, siento un fuerte deseo de sentir aquella sensación de paz en todo mi país. En una introspectiva breve, identifico la satisfacción de entender que sí se puede cambiar, que Venezuela sí tiene esperanza cuando se acabe el egoísmo, el odio, la segregación política. Cuando nuestras autoridades escuchen las necesidades del pueblo y las conviertan en soluciones inmediatas.

No practiqué Yoga en la plaza, pero mi mente y espíritu se contagiaron con la buena vibra de aquellos extraños que son tan cercanos como los que lean esto, y que sí lo hicieron. Al tomar camino a mi San Antonio de Los Altos querido, miro hacia atrás y veo la Venezuela posible, solo si los decidimos.

Fernando Pinilla

septiembre 12, 2011

Anarquía



Anarquía (Columna "Trompo en la uña" diario La Región, 11 de Septiembre de 2011)

Anarquía. Esa es la palabra en la que pienso mientras escribo estas líneas. La Anarquía es un término que nació durante la revolución francesa y se usó para designar a los partidos oponentes a la búsqueda de poder excesivo de Robespierre, sin embargo sería Pierre Proudhon quien en su libro ¿Qué es la propiedad?, Se autodefiniría como Anarquista y daría un concepto general: una forma de gobierno, sin amo ni soberano, definición que ahora el RAE perfecciona como: ausencia de poder público.

Mucho se habla del gobierno nacional, de sus abusos, de la falta de autoridad para asumir los problemas diarios, y es una realidad, así como también es cierto que esa conducta termina por derivar en esta versión moderna del lejano Oeste que vivimos en el país. Cada quién hace lo quiera, y una ausencia de gobierno, de autoridades termina por dejar al ciudadano de a pie, como victimas de lo que venga, como venga; es decir de la plena anarquía.

En la Venezuela modelo lejano Oeste, por razones diversas las policías municipales, estatales y nacionales, no terminan de cumplir con su deber. Sin efectivos policiales, los individuos que no conocen lo que significa vivir en comunidad hacen lo que le da la gana. No solo somos víctimas del hampa, de la corrupción, sino de nosotros mismos. Somos víctimas de personas que no entienden las normas para vivir en comunidad, y aún cuando existen ordenanzas municipales, no hay quién las haga valer, los ciudadanos indefensos recurren a las redes sociales como Twitter para intentar llegar a las autoridades competentes con la esperanza de recibir ayuda.

Alirio Mendonza, alcalde del municipio Guaicaipuro; José Luis Rodríguez y no el puma, alcalde del municipio Carrizal; Ovidio Lozada, alcalde del municipio Los Salias, solo por nombrar los de los Altos Mirandinos, son mencionados diariamente cientos de veces en la popular red social por reclamos que van desde adultos y adolescentes en estado de ebriedad en las calles, pasando por muchos de estos mismos realizando piques, otros con la música y escándalos hasta la madrugada y el propio día, sin importar la hora ni fecha en el calendario como caballo viejo, y cometiendo abusos ante la ausencia de personal policial.

Ahora bien, sea por negligencia de las autoridades, falta de recursos, o simplemente desidia; son los vecinos los perjudicados, no solo por las molestias causadas por estas conductas, sino por los propios problemas con los implicados que acarrean estas situaciones descontroladas, ya que por lo general, una llamada o notificación pidiendo el pronto auxilio, solo es respondida varias horas después, dejando solos enfrentando las situaciones anárquicas a los ciudadanos indefensos, en los casos en los que aparecen en la escena, porque la mayoría de veces jamás se apersonan.

En esta versión moderna del lejano Oeste, lo malos cabalgan en autos modificados (tuning o prospecto de cafetera tuning) cuyos tubos de escape hacen más ruido que explosiones en Libia, y los equipos de sonido quieren probar su capacidad para romper los vidrios y los tímpanos de los vecinos con los altos decibeles que emiten. Sin Sheriff ni rangers, son pueblos sitiados en los que vivimos. En pocas palabras acá no es “el Bueno, el malo y el feo”, la aclamada cinta protagonizada en 1966 por Clint Eastwood, acá el bueno es víctima del malo y del feo y lo peor, es que nadie dice nada, nadie hace nada.

Altos Mirandinos prácticamente como muchas otras partes del país viven su calvario solos. Sabemos de las buenas intenciones de algunos alcaldes, sin embargo de estas no solo se vive. En la Venezuela de hoy en día, que todo parece un circo, en la que el primer mandatario paraliza una ciudad y gasta millones para literalmente caerle a cobas al pueblo, y hacer un circo que colapsa la capital completa, no podemos esperar que sus ciudadanos se comporten de forma distinta. Cuando la anarquía reina entre las cabezas de una nación, no podemos siquiera creer que las personas al notar esta ausencia de leyes y de autoridades pueda reaccionar con sentido común. Somos seres irracionales capaces de perder todo sentido de lógica y de humanidad. No es irreverencia de lo que somos víctimas, sino de ignorancia y la agresividad. Somos víctimas de una sociedad sin norte, porque perdimos el respeto y no hay quién le ponga el cascabel al gato. Cada día se escapa de las manos y abruma a la vista la cantidad de reclamos y denuncias por hechos como los arriba mencionados, y que son solo una pequeña lista de los karmas que vivimos a diario todos los venezolanos. La calidad de vida disminuida y gestiones que por las razones que sean, no terminan de llenar las expectativas de muchos, solucionando lo más básico que podemos pedir en medio de esta crisis; un poco de respeto, ponen hasta en duda el apoyo de los ciudadanos a sus autoridades. Hoy día Altos Mirandinos sufre de cientos de flagelos, pero la Anarquía en todas sus expresiones sigue siendo quizás uno de los problemas más latentes y reales, y que terminarán siendo victimarios con justa razón de aquellos alcaldes que no sepan solucionar o por lo menos mitigar las peticiones de los ciudadanos.

Mucho se ha prometido al respecto para encontrar soluciones inmediatas, pero la realidad es que la presencia de efectivos policiales, por los motivos que sean, no toman cartas en el asunto. Las noches son de Anarquía, al caer el sol solo existe la palabra ley, pero deformada a la ley de la calle; no hay quien haga respetar las ordenanzas municipales, y a esto se suma que muchos callamos porque no nos afecta, sin embargo cuando llega a perjudicarnos si hacemos mención a estas realidades. Somos sociedades disfuncionales desde dentro de las propias casas, hasta nuestras autoridades.

Hoy, el lejano Oeste nos quedó pequeño, hoy estamos aislados ante la incompetencia y la irracionalidad; hoy la única feliz que reina es la Anarquía.

Fernando Pinilla

septiembre 05, 2011

¿Amor?... ¿Para qué?



¿Amor?... ¿Para qué? (Columna "Trompo en la uña" diario La Región, 04 de Septiembre de 2011)

Paréntesis. Estoy algo agotado de la política y de verdad he decidido amigos lectores hoy cambiar un poco los temas ligados al acontecer diario del país que tanto nos ahogan. Sin embargo los otros temas para tratar también hacen reflexionar sobre quienes somos como sociedad, como seres individuales.

Porque quizás lo que vemos a diario es un reflejo de las relaciones familiares, de las relaciones sentimentales, de la base de la sociedad, la vituperada y satanizada institución conocida como el matrimonio. El análisis circunscrito del concepto de amor parece ser la llave de una serie de consecuencias inevitables, digamos algo así como un efecto dominó. No sé si será romanticismo de este humorista, y ojo no hablo en tono de broma, es decir este escrito no está cargado de sarcasmo. Pero si nos detenemos a observar a muchas personas es notoria su frialdad que cala en los huesos y que termina banalizando los sentimientos, encajándolos y llevándolos a bóvedas de máxima seguridad, porque el demostrar cualquier ápice de sensibilidad es señal inequívoca de debilidad, y estas palabras últimas creo que ya las he mencionado en otros escritos.

Pero, ¿qué podemos pensar de una sociedad que permisiva deja que ciertas músicas llenas de mensajes negativos sean las que amenicen las fiestas infantiles, no solo familiares sino en los propios colegios, esos centros sagrados que como suelen llamar a la amada UCV, son casas que vencen las sombras?

¿Qué sombras podemos veces cuando arropamos con oscuridad y antivalores el alimento que definirá los destinos de cada individuo? Sé que sonaré anticuado y seguramente para muchos este escrito no será del agrado, pero cuando desglosamos, y analizamos fragmentados los porqués es cuando vemos en plenitud el origen de los problemas, la razón de lo que somos.

¿Enamorarse? Sería el peor error que se puede cometer, sería como hipotecar el futuro y sin esperanza alguna de recuperar la propiedad. “No te casaras con el que amas, sino con el que te conviene” esta frase la he escuchado repetida en varias mujeres que conozco, aconsejando a aquellas soñadoras que por un momento imaginan un idílico relacionamiento, y con este concepto el feminismo desbordado y supuestamente liberado para construir futuros mejores, viene a asociarse en una llave errática con el machismo que solo da como resultado infelicidad y relaciones absurdas basadas en la mente pero nada en el corazón, relaciones destinadas al fracaso, quizás no económico aunque hoy en día también se debe contar ese posible y cada vez más frecuente escenario, y claro está, la amargura que generalmente es “descubierta” luego de algunos años de convivencia, hasta el momento en que de forma “mágica” se dan cuenta del fracaso. Lástima, ya es muy tarde para enderezar el tronco del árbol torcido.

¿Cómo puede ser plena una persona que se despierta al lado de alguien y se da cuenta que no siente nada? ¿Qué amor puede reflejar hacia su entorno y hacia sí misma o mismo, una persona bajos estas circunstancias? El problema es que esos mismos individuos son los encargados de sembrar esperanza, de hacer la diferencia, porque el hoy y el futuro lo construimos en conjunto, y si unimos a un colectivo cuya principal semejanza y características es la frialdad ocasionada por el materialismo y poca permisividad hacia al libre ejercicio del amor, no podemos cosechar nada de esa siembra. Estéril es el trabajo en el campo cuando se siembra mala semilla, y nuestras siembras son así, carentes de semillas buenas.

Se crea o no en las palabras del Cristo de la biblia y los evangelios que predicaba, amar al prójimo por sobre todas las cosas, o cuestionarlo y humanizar su existencia, no se puede negar que la idea hace soñar. Una sociedad en la que el amor es el fundamento, una sociedad utópica hoy en día, en la que nada malo se puede hacer porque el deber ser dice lo contrario. Una sociedad en las que los votos del matrimonio sean reales y los hijos no crezcan en familias disfuncionales, y siendo seres humanos con valores desde casa y con ejemplos dignos de seguir, construyendo un mejor futuro para todos. Pero estamos jodidos; desde el principio Caín mató a Abel, el rey David deseó a la mujer ajena, y por dinero entregamos al Cristo, sea el que yo creo o el que tú crees.

El amor se muere lentamente siendo cada día llevado al minúsculo concepto de nada, de negarlo, de decir amor cuando solo se siente deseo, de olvidar los roles lógicos de cada uno de nosotros, de olvidar el orden natural y deber en una relación del hombre y de la mujer. No hablo de perfección hablo de poner corazón y de anteponer los intereses colectivos como pareja, antes que los individuales. No podemos ponernos de acuerdo dos en una casa y queremos hacerlo en la derecha y en la izquierda, para construir un futuro prominente como una nación de más de 29 millones de habitantes. ¿Suena como difícil, no?

Como dije inicialmente si analizamos todos estos aspectos, solo algunos, es cuando vemos por qué estamos como estamos. Una sociedad sin valores, sin amor, y lo peor es que no solo sin amor en la pareja, sino en las relaciones afectivas entre amigos, dónde la deslealtad es la principal característica; al final compadre, lo ancho para mí y lo angosto para ti, en la selva diaria solo sobrevive el más “vivo”, el vivo bobo que se aísla en su arrogancia y termina perdiendo el GPS del sentido común. Si pensáramos en un nosotros en muchos sentidos, estoy seguro que seriamos mejores, lo digo por todos; me incluyo en el paquete.

Mientras termino de hablar paja, el mundo sigue su curso hacia un ocaso inevitable sumidos en nuestros propios errores, en la constante de hacerle el vacío al amor, lo erradicamos de la tierra porque nos hace débiles, al final, lo que importa es la supervivencia sea como sea.

Fernando Pinilla

agosto 28, 2011

¿Justicia rápida?



¿Justicia rápida? (Columna "Trompo en la uña" diario La Región, 28 de Agosto de 2011)

El respeto es un deber moral hacia cualquier ser humano, y lo extiendo hasta a cualquier ser vivo, debe ser inquebrantable. El respeto a la mujer lo debe ser más, sin embargo, muchas interrogantes me formulo cuando analizo lo sucedido con el semanario 6to Poder, que ha sido el ojo del huracán suscitado tras la publicación de una polémica portada el domingo 21 de agosto que titulaba: Las Mujeres de Chávez en el poder, y que era ilustrada por un foto montaje en el que se mostraba a la presidenta del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), Luisa Morales; la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Tibisay Lucena; la fiscal general, Luisa Ortega Díaz; la defensora del Pueblo, Gabriela Ramírez; la segunda vicepresidenta de la Asamblea Nacional (parlamento), Blanca Eekout, y la contralora general suplente, Adelina González en los cuerpos de cabareteras, lo que desató la furia de las funcionarias y el inmediato proceso contra el medio y sus directivos, Leocenis García y Dinora Girón.

Llama poderosamente la atención la rapidez para la justicia actuar en este caso, y resalta porque es claro diariamente el número de casos por resolver en la justicia y que finalmente, jamás reciben siquiera una ojeada. Es increíble la velocidad para ejecutar orden de captura de los directores de un medio de comunicación opositor, pequeño detalle este último, pero la lentitud para resolver la enfermedad, y no me refiero a la dolencia que ha usado el primer mandatario como símbolo de la nueva campaña, sino la violencia generada por el hampa, la corrupción que desangra al país diariamente, lo miles de problemas que aquejan y que consumen al país y lo postran con un cáncer que lentamente merma la última resistencia a su dolencia.

¿Era una falta de respeto lo que reflejaba la portada, al punto de dictar orden de detención para sus directivos, prohibir la circulación del semanario, y comenzar una cacería que solo busca intimidar a aquellos que siquiera se le ocurra hacer algo parecido? Realmente no lo sé, porque no tengo la verdad absoluta. No sé, porque en otros tiempos seguiría siendo polémica la portada y criticable, como es el derecho de los retratados a opinar y emitir su juicio, pero como humorista gráfico, discrepo de la gravedad con la que se trata el caso. Y lo hago porque en un país en dónde el primer mandatario ha llamado “plasta” a la oposición y sus triunfos en simples comicios electorales son tildados de victoria de m... Acá en un país dónde desde una cámara de los medios oficialistas, el presidente lo hemos escuchado decir ofensas hacia mandatarios, periodistas y algunas cosas más para los opositores (Militantes de partidos, hombres/mujeres y personas del común igualmente de ambos sexos) entre las que puedo recordar: pendejos, oposición putrefacta, desgraciadito. Dónde el llamado que se hace diario desde el seno gubernamental y que lo repiten tanto los miembros del partido único de gobierno como sus seguidores, es a destruir, a pulverizar a la oposición por el simple hecho, de no pensar como ellos, de no querer comulgar con la idolatría que se ha generado en torno a su figura, y por el contrario piden pluralismo; confunde al común. Pero, esas ofensas no son ofensas. Y esa conclusión respondería la interrogante obligada: ¿Y los derechos de los ofendidos por el presidente, ministros, diputados, seguidores? ¡¡Claro, cierto!! Ellos no gozan de derechos, porque eligieron no seguir al gobierno, ellos no quieren ser autómatas, no quieren “amar” al American Idol, a nuestro rey del pop.

Al escribir esto puedo correr la misma suerte que los directivos de 6to Poder, soy vulnerable, aunque no soy sino un individuo que sin filiación política expone lo que siente y cree. Mis caricaturas lo hacen diariamente y se exponen aún más, si alguien con suficiente poder siente que mi humor lo ofende, seguramente comenzará una cacería por mi persona para limpiar los valores, la dignidad de los afectados, y como en el caso de las mujeres “ultrajadas” por la portada del nombrado semanario, iniciarían una cruzada para exigir el respeto de la mujer. Pero me pregunto en mi ignorancia: ¿Cuándo en medio de una cadena de radio y televisión, el primer mandatario le dice a su esposa, en ese momento: “María Isabel, ahora llego a casa y te doy lo tuyo”? ¿No denigra de la mujer y de forma vulgar la convierte en un objeto meramente sexual? ¿No son esas palabras lenguaje que no se debe emitir en público y menos por una figura de su envergadura? Habría sido interesante alguna voz de reproche en ese momento, de estas damas tradicionalistas y defensoras de las buenas costumbres, defensoras de los derechos de las mujeres por ejemplo. Habría sido excelente que cuando una masa guiada por los discursos oficialistas arremetió contra la diputada María Corina Machado y la agredieron en las celebraciones del bicentenario, levantaran su voz en protesta, en solidaridad contra la violencia de género, sin embargo no sucedió. Si eres de otro color político, no existes, no tienes derechos. Nadie levantó la voz para con Mario Silva al decir “mierda”, “Hijo de la grandísima puta" a Miguel Otero Silva.

Esta es la Venezuela que vivimos, aquella en la que se confunde respeto con la excusa para cerrar un medio. Donde la libertad de expresión camina sigilosa con miedo, a sabiendas que al acecho están la moral teñida de rojo, una moral y una justicia bizarra, que se acomoda a su conveniencia. Que actúa cuando conviene y cuando no, toma forma de morrocoy. Por respuesta efectivas esperamos miles de personas, por la misma rapidez esperan las familias de las víctimas del hampa. No apoyo faltar el respeto, pero hoy la línea que separa el humor ácido o no, que puede representar algo de forma jocosa e irónica y una grave ofensa que desata un apocalipsis, es muy delgada. Todo depende del cristal con que se mira. El del país está rojo.

agosto 22, 2011

Planes desestabilizadores y magnicidio



Planes desestabilizadores y magnicidio (Columna "Trompo en la uña" diario La Región, 21 de Agosto de 2011)

Las incongruencias están a la orden del día. A su regreso al país luego de recibir la segunda fase de la supuesta quimioterapia, hasta ahora nadie con bata que no sea Fidel en la de dormir, ha certificado la enfermedad, el primer mandatario ha vuelto a denunciar presuntos planes desestabilizadores contra su gobierno, llámese su persona, de la mano de los mismos de siempre; la oposición.

El problema radica en la poca credibilidad que se puede tener ante estas denuncias, cuando han sido cotidianas las mismas en los doce años de gobierno. Muchas cosas se tejen en política, no descarto las teorías más inverosímiles tratándose de la ambición que desborda lo que suelo llamar de forma despectiva: “el coroto”. Al adentrarse en los caminos oscuros de esta, solo se desemboca en la gran verdad, que la política es sucia y son más los politiqueros que los verdaderos políticos, estén teñidos del color que sea.

Pero una cosa he aprendido y es que no se puede tapar el sol con un dedo porque serían muchos los rayos que terminarían colándose y alumbrando, las pruebas siempre existirían del intento fallido. En el tema de las denuncias sistemáticas que ha hecho desde el año 1999 el primer mandatario sobre planes conspirativos, pocas pruebas hay. Solo sabemos que la oposición, presuntamente solo trabaja para desestabilizar la revolución y a su vez acabar con la vida del meeesmísimo ídolo, de la teofanía del único credo o supuesta filosofía existente en las filas oficialistas: “sí comandante”. Claro está, como siempre financiado por los fondos oscuros del imperio en todas sus versiones de turno: “mister danger” George W. Bush, Álvaro Uribe Vélez en representación de las oligarquías descendientes de Francisco de Paula Santander y “El negro” (Afro descendiente) Barack Obama.
S
in embargo como suele suceder solo escuchamos de planes, de conspiraciones, de supuestos contactos, de miembros de la inteligencia cubana, nicaragüense y venezolana; pero así como con su enfermedad, nunca recibimos pruebas palpables, contrario a las que vemos a diario de lo nefasto de esta administración. El sol no se puede tapar con un dedo, vuelvo y lo repito.

En julio de 1999 fue la primera vez que el gobierno denunció un plan para acabar con la vida del presidente y de esta manera terminar con la revolución. Al final la DISIP detuvo en Puerto Ordaz a un campesino por portar un rifle y cartuchos calibre 22. Nunca se demostró nada, pero si se usó la palabra Magnicidio y desde entonces recurrentemente, se ha usado para esgrimir la perfecta excusa y desviar la atención de las realidades. Ese mismo año pero en diciembre, fue Fidel Castro quien se encargaría de denunciar otro atentado, esta vez de la mano de grupos anticastristas desde Miami.

Luego de los sucesos de 2002, aún sin esclarecer en su mayoría, en julio de 2003 Chávez denunciaría otro intento de magnicidio ahora desde República Dominicana y culpó directamente al finado ex presidente Carlos Andrés Pérez. En mayo de 2004 el presidente revelaría que en EEUU “hay gente que se la pasa pensando en cómo hacer para que en Venezuela haya una guerra y luego justificar una invasión. Y una de las vías en las que han pensado es el magnicidio”. En octubre nuevamente alertaría sobre avisos de planes gestándose en Venezuela.

En 2005 le declararía a José Vicente Rangel en una entrevista que no descartaba un magnicidio, y que estaba esperando para mostrar sorpresas, pero nos quedamos con los crespos hechos, para variar, nunca se dijo, ni se comprobó nada.

En septiembre de 2006 y cercano a las elecciones presidenciales de ese mismo año, circuló el rumor de una alianza estratégica con la administración Bush por parte de la oligarquía, luego en febrero de 2007 el mismo presidente reveló tener información "muy fresca" sobre nuevos planes de atentados en su contra, pero no ofreció más detalles y luego de las protestas contra el cierre de RCTV, se comenzó a denunciar estas como intentos desestabilizadores. En septiembre de 2008 denunció un intento de magnicidio y golpe de Estado, que habría sido planeado por militares en activo y retirados con el apoyo de EEUU, ese mismo año expulsa al embajador norteamericano por planes en su contra. En junio de 2009 denuncia a EEUU y a Posada Carriles de planificar lanzar cohetes a su avión cuando este llegara a San Salvador, sin embargo, su san salvador en esa ocasión fue su homólogo Daniel Ortega.

En 2009 serían Manuel Rosales, Pablo Pérez y Cesar Pérez Vivas los encargados de los planes de magnicidio, los dos últimos con la idea de importar paramilitares al país. En Julio de 2010 Chávez denuncia conspiración internacional y atentados en su contra impulsados por Estados Unidos y Colombia, cuando conocimos el nombre en clave del presidente, el famoso “Mauricio”.

En septiembre de 2010 Roy Chaderton denunciaría al diario El Nacional, por el contenido de una mancheta incitando al magnicidio. Ese mismo año en noviembre, durante el “hallacazo” en Plaza Caracas denuncia que el dueño de un canal, prófugo de la ley y la extrema derecha tienen 100 millones de dólares para aquel que acabara con su vida. 2011 no ha escapado a los planes en su contra los cuales son nombrados constantemente, sin embargo, el pequeño detalle tras cada denuncia que se hace, es que las pruebas faltan; es la palabra viciada como único testimonio sobre acusaciones tan graves, que jamás vienen fundamentadas por algo sólido. Al final de la historia, los rumores suben y bajan, se disipan como el Alka Seltzer. Pero mientras le queden días a este gobierno, y peor, quienes acrediten sin recibir pruebas, se tejerán los complots más increíbles en su contra. Y mientras se lucha contra los rivales de la revolución, los enemigos del país: La inseguridad, la inflación, la escasez, la corrupción, y tantos otros son el único magnicidio latente, los únicos que desestabilizan al país y acaban con las oportunidades.

Fernando Pinilla

agosto 15, 2011

Todo Bien



Todo Bien. .(Columna "Trompo en la uña" diario La Región, 14 de Agosto de 2011)

Escribir o graficar con mis caricaturas para denunciar lo que sucede en el país, a veces pareciera que fuera estéril. Y esta sensación nace por la sencilla razón que la polarización no permite que muchas veces se analice la situación del país desde una óptica imparcial, y todos en algún momento podemos caer en esta tendencia. Lógicamente el porcentaje de personas que son asiduos lectores o veedores de materiales informativos de tendencia de oposición, son justamente aquellas personas que son críticos al modo en que lo rojos, ahora más amarillos aunque sigan siendo de corazón rojo comunista, manejan al país. Por el contrario son muy poco los opositores al régimen que consultan información cuya fuente sea de tendencia oficialista, sencillamente porque la sensación de estar viviendo en una especie de realidad paralela como quieren reflejar es inevitable.

Sé que muchos adeptos, o “adictos” al gobierno pensarán lo mismo con respecto a aquellos que criticamos de forma directa y clara las mentiras que quieren vender desde Miraflores y sobre todo con esa fantasía que solo los fans enamorados del gobierno, que no pueden ver la realidad por una necesidad de auto convencimiento de lo acertado de las políticas gubernamentales, asumen como una realidad.

Sin embargo en un país que muestra un estancamiento en temas de agenda diaria, como el sector salud, penitenciario, económico, cuesta creer que aún sean objetados los argumentos de aquellos que desde los medios, mostramos visiones claras de la ventana empañada por mentiras por la que quieren que veamos desde el gobierno.

Cuesta entender y aceptar que el ministro Giordani hable de las maravillas del jefe de estado como gestor, según él, de las mejoras en el sector económico, cuando la inflación es evidente e incontrolable, y los indicadores hablan de incrementos mensuales de la misma que se hace más palpable en la canasta básica por poner solo un ejemplo. Sin embargo ante las cámaras se habla de una economía sólida, de retrocesos de los índices de inflación, pero la realidad es otra. No obstante con los paños de agua tibia y los planes de Mercal y PDVAL, intentan en los sectores populares reflejar lo contrario y sustentar la teoría de inflación cero, utilizando el dinero del país para convencer a los posibles electores, y que estos, si en algún momento llegaran a abrir los ojos, no traicionen el proceso revolucionario.

Pero basta con salir a la calle y tener cien bolívares en bolsillo para darnos cuenta que más allá de la especulación que pueda existir de parte del sector privado, es poco y nada lo que se hace con el dinero. Es mezquino de parte del ministro Giordani pronosticar crecimiento para vender seguridad, es mezquino declarar que las personas se alimentan mejor porque ya no gastan en educación ni en salud. Lo invito y lo reto a que visitemos barriadas caraqueñas, mirandinas, o de cualquier estado para comprobar si esto es realidad, a que demuestre que la alimentación en los pocos comedores de los sectores populares sirven y llegan a las personas. El reto está en pie ministro. Es casi parecido a lo propio que hace Aristóbulo Istúriz cuando predica un país en el que las distancias entre clases sociales se recortan gracias a la gestión del presidente, y es cuando uno afirma que la mentira es putrefacta y solo tolerable por los que la dicen. ¿Será que el diputado le puede decir eso a los cientos de niños y adolescentes que se montan en unidades de transporte colectivo a vender chucherías y alguno a hasta a pedir comida, ya ni dinero, con la esperanza de recibir algo? El reto lo extiendo para el diputado Istúriz, cuando quiera hacemos un recorrido a pie por las calles del país.

Aún cuando vemos esto, muchos desde el lado oficialista nos tildan de mentirosos, pero peor aún cuando los propios afectados asumen esta actitud. Pasa uno a preguntarse: ¿Cómo las personas que están en los barrios sin acceso a ningún beneficio que mejore su calidad vida, acreditan en lo que mienten sin pudor ante las cámaras miembros del gobierno?, ¿Dónde está la política de inclusión para los sectores menos privilegiados? ¿Dónde está la inclusión para los damnificados que a casi un año de la emergencia invernal que sufrió el país, aún no son reubicados y solo se promete mejorar las condiciones de los albergues dónde viven en condiciones infrahumanas cientos de personas?

El problema es que cuando se denuncia esto, muchos de los propios afectados pasan a tildar de amarillista y enemigos de la revolución a aquellos que abogamos por un cambio real, no basado en las mentiras que se venden a diario en pro de una reelección presidencial. Así mientras GIS XXI muestra encuestas que solo aplican para la Isla de la Fantasía o la Tierra de Nunca jamás, la realidad del país es otra. Mientras Jesse Chacón habla de conformidad con la calidad de vida que experimentamos los venezolanos de cualquier clase social, y ubica este porcentaje por encima de 70%, lo palpable es totalmente distinto. Y aunque desde el gobierno se discuten y aprueban leyes que afectan más el país como la ley de deporte y la de costos y precios, o se piensa en liberar a cientos de presos para evitar hacinamiento en los centros penitenciarios, en vez de asumir políticas correctas y renovar todo este sector en una verdadera revolución, se sigue diciendo en público sin vergüenza alguna las mentiras más atroces, se continúa más preocupados desde el gobierno si la Unidad democrática existe o aún no se consolida. Se sigue vendiendo unidad en un gobierno que aplica el lema de Eudormar Santos: “como vaya viniendo vamos viendo”

Es más importante cambiar el color de la revolución, o el lema, o crear un nuevo estado insular. No se puede con los que existen y se inventan nuevos. Pero la cortina de humo la disipamos, quieran creer la verdad sus seguidores o no.

Fernando Pinilla

agosto 07, 2011

De promesas y mentiras.



De promesas y mentiras.(Columna "Trompo en la uña" diario La Región, 7 de Agosto de 2011)

Pinocho o Pinochio en Italiano, es una marioneta hecha en madera que protagoniza el libro escrito por Carlo Collodi y publicado de 1882 hasta 1883 por entregas, en las que se narran las aventuras desde su creación, de una marioneta animada, cuyo rasgo principal, además de ser un muñeco de madera con vida, es su tendencia a la mitomanía, trastorno patológico, en el que se distorsiona contantemente la realidad haciéndola más soportable.

Pinocho, una y otra vez recurre a la mentira para intentar salir de sus problemas como única herramienta, y sus confusiones en el libro, le acarrean su propia muerte víctima de un pelotón de fusilamiento. Cabe destacar que originalmente Pinocho no era un libro infantil, y sus seguidores imploraron a Collodi que cambiara el final.
¿Pero quién no ha dicho una mentira? ¿Quién no ha recurrido a un pequeño o gran engaño para salir de un aprieto, una situación incómoda?, o como decía una canción del Grupo Niche: ¿Quién no dice una mentira por conservar un amor? ¿Quién no inventa una historieta por evitar un dolor? La moraleja de la historia de pinocho para aquellos que usan la mentira como un recurso recurrente, es el daño que ocasiona y hasta la perdida de la confianza en el “mitómano”, que como dice mi padre: no solo dice mentiras, sino que miente por deporte.

La mentira siempre está asociada a la política como rasgo característico en Venezuela. ¿Qué es lo mejor que hace un político sino muchas veces prometer, aunque muy en el fondo sabe que no puede cumplir? Quizás lo increíble es la confianza que seguimos depositando, sobre todo en aquellos que en sus manos no solo tienen la potestad de cumplir, sino el deber moral con aquellos que creen ciegamente en ellos, de no dejar solo en el aire las promesas.

Si hacemos una lista de lo prometido en público por el primer mandatario al pueblo venezolano, podríamos pasar horas enumerando, recordando, y llegando a la conclusión que luego de doce años son demasiadas mentiras las que se le han dicho al pueblo venezolano, pero lo triste es que aún una gran masa siga ciega esperando las respuestas. Al final esas mentiras no solo hacen más llevadera la vida del primer mandatario, sino la del propio adepto que aún confía en él. Podrán decirme escuálido, aunque gano lo justo para vivir, pero pregunto: ¿Qué fue de la Misión Alma Mater, anunciada por prensa presidencial el 05 de noviembre de 2006, en la que se anunció la creación de 38 universidades. La realidad es que aunque se hable de la universidad Bolivariana; ésta no llega a ser sino un paño de agua tibio, para una población joven que cada día tiene menos opciones para acceder a estudios.

Jorge Ramos periodista mexicano de la cadena Univisión, relata y los videos circulan por Youtube, lo que sucedió en aquella entrevista el 5 de diciembre de 1998, un día antes de las elecciones presidenciales en el país, en la que el primer mandatario hizo tres promesas claramente no cumplidas, es decir mintió. Textualmente prometió entregar el poder en cinco años, no nacionalizar ninguna empresa, y la tercera: no cerrar ningún medio de comunicación privado, alegando que con el canal del estado, era suficiente. En el caso de las emisoras de radio y canales de televisión, hoy muchos alegan que es una medida justa, delineada por las leyes venezolanas, pero todos sabemos que no renovar concesiones a canales opositores, son retaliaciones políticas. Razón tenía Montesquieu al decir: “no hay peor tiranía que la que se ejerce a la sombra de las leyes y bajo el calor de la justicia”.

En esa misma entrevista con Ramos, llamó y claramente identificó a Fidel Castro como dictador, y al gobierno Cubano, una dictadura. Paradójicamente, hoy su médico de cabecera es Fidel y el gobierno cubano su principal aliado, al punto que hasta el SAIME, es manejado por ciudadanos cubanos, nada más apátrida y contrario a lo prometido, sencillamente mintió. De haber anunciado ese día todo eso, una realidad sería que Hugo Chávez no habría llegado a Miraflores.

En el año 1998 el Presidente dijo: “no permitiré que en Venezuela haya un sólo niño de la calle, y si no, dejo de llamarme Hugo Chávez”. Hoy es una constante ver aún más niños mendigando, si acceso a educación, ni alimentación en las calles. También prometió el 7 de marzo de 2005: “El río Guaire será limpiado bajo mi gobierno y los caraqueños podrán navegar en él; Invito a todos a bañarnos en el río Guaire”.

A comienzos del presente año, prometió 150 mil viviendas para finales de 2011, luego de 12 años haciendo la misma promesa, el gobierno ha mostrado su ineficacia para resolver el problema habitacional, pese a la expropiación de edificios privados y empresas con la excusa de acabar con la especulación del sector habitacional del país. Sin embargo es la misma promesa del famoso Plan Bolívar 2000 y su programa Plan Avispa para la construcción de vivienda. También prometió la Misión Villanueva, luego anunció la Misión Hábitat; la recuperación de los barrios con la Misión Barrio Tricolor; el gran programa de construcción de viviendas con el gobierno ruso, en el cual se van a invertir 500 millones de dólares y ahora la Gran Misión Vivienda Venezuela 2011. La realidad es que los números no hablan muy bien de ninguno de los programas, la promesa no se ha cumplido, y la nueva mentira debe esperar 6 años más.

¿Dónde están las arepas a 5 “bolos” de las areperas socialistas, que por cierto son cerradas y reinauguradas? ¿Dónde están los ferrocarriles que cruzarían el país, el eje Orinoco-Apure, las nuevas ciudades socialistas, las centrales azucareras con ayuda cubana, la base aeroespacial, las plantas de cemento con ayuda iraní? ¿Ya somos una potencia petroquímica e hidroeléctrica? La respuesta es no, aún hay que esperar, el gobierno como Pinocho, solo sabe mentir.

Fernando Pinilla

agosto 02, 2011

Algunas ilustraciones y caricaturas.

No suelo hacer trabajos por encargo por cuestiones de tiempo, pero a veces la insistencia y el acoso logra sus frutos jajaja.








agosto 01, 2011

El sentido común



El sentido común (Columna "Trompo en la uña" diario La Región, 31 de Julio de 2011)

El sentido común es complejo de encontrarlo en este mundo. Quizás muchos no saben su definición, y por eso no le prestan la atención que amerita. Si queremos dar un sentido, podríamos decir que se entiende como una creencia que la gente considera prudente sobre un tema o situación, sin necesidad de que esa información esté comprobada científicamente o que sea parte de un conocimiento esotérico; pero lo más importante es que esta convicción la comparten las personas a nivel general sobre un asunto en particular. Teniendo las directrices que nos dice el sentido común, accionamos y reaccionamos en determinadas situaciones que se nos plantean.

Actuar bajo lo que nos indica el sentido común, a veces es complicado, claro, y mucho más si eres militante de un partido político, y recontra mucho más, si tu ego y ambición, de tamaño Kincongnesco, te ciega al punto de no entender para dónde es que debes dirigirte con tus acciones en el escenario que vivimos hoy en día.
Partiendo de la consigna que el país tras doce años, merece, necesita, implora un cambio de control del timón, porque el capitán que tenemos, bien le sienta la canción: se hunde el barco mi querido capitán, y es que como siempre digo; o hay que estar enchufado saqueando algún cargo público a sabiendas que la reelección no es posible, o sencillamente se han dejado embaucar por la promesa llena de narcisismo, en la que la solución es personificada en el capitán de este barco, que ya está como el Titanic. De resto, los seres pensantes, saben, entienden y exigen cambio, por lo que colocamos nuestros ojos en opciones que no sean para nada rojas, sino multicolores, pero el problema se escapa de las manos, cuando los encargados de ofertar una nueva opción, un cambio, comienzan a meter la pata una y otra vez, sin mostrar madurez y mucho menos compromiso por el país.

Así vemos que la oposición personificada en la MUD, comienzan en pasarela su desfile, para nada orquestado bajo la batuta de un mismo director. En ella pasean con trajes llenos de colores partidistas muchos nombres, y queriendo sembrar la idea de un ejercicio necesario en democracia, que lo sería si viviéramos en ella, venden la idea de un acto feliz, unitario, una competencia sana en la que varios candidatos, simplemente ofrecen diversas opciones para cambiar el presente que vivimos. Sin embargo la realidad sobre la pasarela es otra: No vivimos en democracia cuando nos venden la idea de comunismo cubano como el modelo a seguir para evolucionar, no vivimos en democracia cuando los poderes están acaparados por una sola mano, no vivimos en democracia cuando se viola la voluntad popular sobre la reelección de un mandatario, para imponer y casi decretar un mandato presidencial hasta el 2031, antes solo el 2021.

En medio de esta realidad, no hay cabida para jalar cada uno para su lado, es mentira que vivimos un proceso sencillo y necesario, porque lo que se necesita es unidad, es un cambio en 2012, es unificar lo que otros han dividido con el odio, con el sectarismo, y esto solo se logra con un bloque unitario sin grietas, complejo sí, por la cantidad de ideas, pensamientos, pero el deber ser, es el compromiso por el país, por lograr lo que el pueblo pide a gritos, el sentido común dice que no necesitamos seguir sembrando duda en las personas con una unidad que necesita algún pegamento extra fuerte, para de verdad consolidarse. El sentido común dice que para las ya enredadas primarias, sobran varios precandidatos, y este comentario no nace de alguna simpatía hacia alguno, más allá de que podamos tenerla, nace lo que de verdad hace falta.

El desfile continúa sobre la pasarela, pero en vez de trajes parece una función de algún circo, y payasos sobran que solo muestran su egoísmo y para nada compromiso por el futuro del país. Están los que ahora temen medirse en primarias, a sabiendas de pronto como por arte de magia, de lo que estaba ante la mirada de todos: su poca aceptación entre el pueblo, motivada a su relación con generaciones viciadas del pasado. Como si fuera un milagro de Jesús, o la misión milagro, liderada por el nuevo santo de nuestra devoción, San Fidel, recuperaron la vista, pero ya están en medio del paquete y ahora temen enfrentar la realidad.

Están los que su liderazgo y aceptación no se discute, pero no terminan de fraguar, debido a las macollas que se dan entre candidatos que no pueden ejercer cargos, aún teniendo gran aceptación y no son capaces de renunciar al “yoismo” y trabajar en equipo. Están los que su tiempo pasó y no lo quieren aceptar, se consideran imprescindibles, y están los que ya perdieron en pasados comicios, que solo causan más división y hasta parecen trabajar por el equipo contrario, sin olvidar a los que usan como trampolín cargos públicos elegidos con la confianza del pueblo, y que sin haber llegado ni a un año trabajando, se unen al peor error que se puede cometer: giras por el país para convencer en el electorado a los que ya tienen candidato, que están equivocados, ellos son mejor opción para depositar la confianza.

El sentido común se pierde, y al igual que el oficialismo vive su pelea entre la manada hambrienta, la oposición se dedica como dicen por ahí, a pisarse la manguera entre bomberos, a robarse candidatos, a vender unidad cuando hay casi diez precandidatos que quieren ser los elegidos para la contienda contra el inquilino de Miraflores, ya sea por la elección por la voluntad del pueblo y otros, con más descaro, que lo quieren por imposición.

¿Será que en algún momento volverá el sentido común a privar entre la MUD para lograr el cambio? ¿Será que se puede ser sensato y unificarnos bajo una sola bandera, como lo hizo la Vinotinto? Ahí dejo estás incógnitas.

Fernando Pinilla