Un poco de mi trabajo diario en prensa, proyectos personales y demás locuras de mi incansable mente. iidisfrútenlo!!


mayo 29, 2013

Variados de estas semanas!!...


Dejo algunos Pinillazos en los diarios La Voz, La Región, un Mundo de Pinilla publicado en Líder, dos portadas de la Gaceta Hípica, una de mis ilustraciones de la sección de Claudio Nazo, así como algunos trabajos particulares. Espero los disfruten.












mayo 27, 2013

Yo no fui




Yo no fui (Columna Trompo En La Uña, diario La Región 26/05

Un polémico presidente colombiano le dijo hace un par de años a un difunto presidente venezolano, una frase que se convirtió en toda leyenda: “Sea varón”. Con aquella frase contundente, sencilla, ofensiva; el mandatario colombiano le decía a aquel presidente venezolano que tuviera los pantalones para sostener sus palabras, no sólo a kilómetros de distancia, sino también cara a cara. La frase, como suele suceder en el país, se convirtió en todo un ícono del humor. Así mismo, sin perder tiempo, la frase fue generalizada para gritar a un gobierno que durante 14 años no ha hecho más que esquivar su responsabilidad en diversos escándalos nacionales.

El “nuevo” gobierno que, no es otra cosa que un refrito del anterior, no se quita la mala maña de decir a todo: yo no fui. Y es que, tras la bomba que explotó en la olla podrida del PSUV con la grabación del nefasto Mario Silva, la respuesta oficial fue la que yo esperaba: yo no fui.  

Durante el mandato del difunto, vimos ministros llegar e irse sin hacer nada. Prometiendo, como los actuales (que son los mismos del pasado), resolver todas las crisis nacionales. Sin embargo, luego de más de una década, el gobierno afronta los mismos problemas de hace más de diez años. ¿Por qué será? La respuesta es sencilla. Estamos ante ministros que ocupan cargos sin tener la menor idea respecto del tema. Estamos ante una mafia que, como todos sabemos, sólo se dedican a engrosar los bolsillos y más nada. Lo que antes era un chisme, lo sabe todo el mundo. La verdad detrás de la revolución es que, lamentablemente, no hay revolución. Lo que si hay, y en exceso es ROBOLUCIÓN. Esta última se da, cuando esos ministros neófitos, bates quebrados, quemados y corruptos, asumen carteras ministeriales necesitadas de expertos en cada materia. Lamentablemente, a estos ministros se le enchufan el típico venezolano vivo que, no cree ni papa el tema de la revolución, pero como le encanta la Robolución.

La política venezolana, históricamente, ha tenido record de corrupción, pero el difunto presidente dio rienda suelta a una nueva especie. Una plaga voraz, capaz de terminar y secar todo a su paso, mientras al pueblo  crédulo ignorante (suena duro pero es la realidad), lo alimentan de promesas, siempre para un mañana incierto. Se le inculca el conformismo, la miseria y el resentimiento contra políticos, la mayoría difuntos, de una cuarta república que no existe, y que no existe, no porque una persona lo haya dicho, sino porque el pueblo estaba cansado, ansioso de un cambio radical que nunca llegó.

Con la bomba soltada por Mario Silva (un secreto a vox populi) lo lógico sería que cayeran todos en este gobierno. Y sería lo lógico y lo justo, porque he visto rodar la cabeza de alcaldes, gobernadores, presidentes extranjeros, por menos que la olla podrida que vienen cocinando sin control en el PSUV y el gobierno, por 14 años. Por unas aceras, supuestamente pagadas, y nunca realizadas, el alcalde de Bogotá, en menos de un periodo constitucional, tuvo que dejar el cargo y enfrentar el peso de la justicia. En Ecuador tienen experiencia en el tema (aún cuando ahora se dejan montar la pata por el pseudo demócrata Rafael Correa). En el macabro, supuestamente negativo en todo, imperio norteamericano, por un escándalo que no involucraba ni un dólar mal habido, al presidente Richard Nixon tuvo que decirle adiós a La Casa Blanca.
¿Qué pasará acá? El tiempo dirá. Pero la lucha es dura, cuando estamos ante un gobierno que, aún cuando está dividido desde sus cimientos, controla los poderes del país. Cada poder nacional es una embajada roja que termina haciéndose de la vista gorda tras cada denuncia de escándalos en el país.

Desde el año 2000 hasta el día de hoy, hay tantas denuncias REALES Y COMPROBADAS de ollas corruptas en el gobierno, como delincuentes en la calle.  Sin embargo denuncia tras renuncia recibe la misma respuesta: yo no fui, y terminan agregando: fue el imperio, la CIA, las iguanas, los ratones, Uribe, etc, etc. Por su parte el TSJ, mira para otro lado, una y otra vez tras cada denuncia, y las cosas parecieran enfriarse. Sin embargo, la enfermedad está ahí, carcomiendo al país, deteriorándolo, haciendo que, cada día, nos hundamos más en la miseria que dejan a su paso, una plaga de políticos que no les duele Venezuela, porque sólo les interesan sus bolsillos.

Ciertamente no hay delincuente que asuma con valentía la responsabilidad de su actos delictivos. Pero cómo hace falta un arrebato de hombría, de pantalones y de amor por este país que necesita eso.
Estamos caminando por los últimos años de una robolución que nació moribunda, de eso estoy seguro. Es una realidad que ha resistido, más de lo que debía, y eso se debe en parte al único logro gubernamental: secuestrar los poderes del país. Pero no se puede mantener a flote un barco con tanto peso de mentiras, de corrupción y de escándalos. Lo normal es naufragar, y este Titanic de corrupción, está próximo a chocar con el Iceberg de la verdad.

No lo disfruto, realmente no lo hago. El hundimiento de esta farsa, destruye con su caída, lo poco que viene quedando del país. Pero sé que, de esas cenizas, nos levantaremos vencedores. Por eso escribo esto. Mi deseo más profundo es ver a una Venezuela distinta. Es gozar de un país próspero y lleno de oportunidades, para todos por igual, como merecemos. Sin embargo, para eso, hay que ver  desplomarse a esas personas que han destruido al país, que lo han dividido con sus mentiras y su cuento de un solo pensamiento que acolite toda su sinvergüencería.

Veamos cuánto dura en  suceder, pues estamos en el país en el que nunca pasa nada, tras cada denuncia. Estamos ante un país que se conformó con aceptar que nos roben. Pero todo tiene su final.

Fernando Pinilla

mayo 20, 2013

Inseguridad desatada




Inseguridad desatada (Columna Trompo En La Uña, diario La Región, 19 de mayo de 2013)

El pasado martes 14 de mayo, mi novia tuvo una “sensación de inseguridad” cuando un malandro en una moto, la robó en la vía que conduce hacia El Faro, en San Antonio de los Altos. Gracias a Dios, las cosas no pasaron de un celular (hoy toda una joya con la devaluación) algunos papeles y un gran susto. Sin embargo, otros venezolanos no corren la misma suerte de Dayana, por el contrario, esa sensación es tan distinta para algunos que no les roban objetos personales; sino la propia vida.

3.400 víctimas de homicidio es la cifra oficial en estas 12 semanas que han transcurrido de 2013, información suministrada por el ministro de Interior y Justicia, Néstor Reverol. Según publicó el diario La Voz, Venezuela registró un total de 16.000 homicidios en 2012, que representan una tasa de 54 asesinatos por cada 100.000 habitantes y casi un 14% más que el año previo, según cifras divulgadas por el gobierno. Sin embargo, la organización Observatorio Venezolano de Violencia (OVV) sostiene que el año pasado se registraron 21.000 asesinatos, lo que eleva la tasa a 73 muertes por cada 100.000 habitantes, según cifras extraoficiales citadas en su informe de 2012.

Si los números oficiales son los correctos y los de OVV son falsos, independientemente, Caracas,  la capital, por sólo citar un ejemplo, sería la cuarta ciudad más peligrosa del mundo después de Ciudad Juárez en México, Kandahar en Afganistán y San Pedro Sula en Honduras; dato corroborado en un estudio reciente presentado por el grupo activista mexicano Seguridad, Justicia y Paz.

Lo preocupante es que, más allá de mirar los números, la realidad de las personas de a pié que no son números en gráficos ni papeles, ni cifras escuetas en informes, es alarmante. El miedo se respira en cada esquina venezolana, no importa quién sea el gobernador o alcalde. Y digo esto, puesto que, desde el gobierno se ha querido vender la idea de culpar a los gobernadores opositores, sobre todo el caso de Capriles, como culpable de la violencia nacional. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Intentar desligarse de la responsabilidad, como gobierno nacional y querer achacárselo a otros, es egoísta e irresponsable. No es la primera vez. A principios de este año, el actual presidente, reiteró lo que ya había insinuado el finado presidente. “El imperio” nuevamente carga la culpa, por sus series y películas. Estamos ante un gobierno imprudente, desvergonzado; capaz de mentir y buscar excusas, hasta más no poder, con tal de justificar que, luego de 14 años de revolución, tenemos un país menos seguro en todo sentido. 

 "Sucre y Baruta son los municipios más inseguros del país, son comunidades que les temen a los funcionarios policiales", explicó Maduro, quién acaba de lanzar un nuevo plan de seguridad, como tantos que se han lanzado en los últimos 14 años. Unos 3 mil militares y policías comenzaron a desplegarse en Caracas, sobre todo en zonas pertenecientes al estado de Miranda, como parte de un plan para combatir la inseguridad. Ciertamente los municipios del Estado Miranda son complejos. Hay que recordar que en Sucre, Baruta y la propia Guaicaipuro, existen los cordones marginales más grandes de Venezuela (desde hace más de 20 años), sin olvidar por eso el peligro que se respira en todo el Municipio Libertador, igualmente. El problema no es dividido, es en conjunto. Ese ha sido el gran fracaso del gobierno socialista, esa es la espada de Damocles que pende sobre la cabeza del gobierno.

Los problemas de índole nacional no se combaten con exclusión, saboteando a los cuerpos policiales que no sean rojos y con la poca calidad de vida que se le ofrece a todos los funcionarios policiales. Ser policía de dónde sea, en Venezuela, es exponer la vida por una miseria (van 32 funcionarios asesinados en La Gran Caracas en lo que va de año) por lo que el estándar para la elección de oficiales es bajo y, al mismo, tiempo comprensible. Por esto último, la mayoría de los propios efectivos dan más miedo que los mismos malandros. Sin olvidar que, muchas veces los propios oficiales se ven involucrados en actos delictivos.

Realmente es poco lo que se hace. Es un intento desesperado lanzar a los militares a la calle a lidiar con ciudadanos, para lo que no están entrenados ni preparados. El problema de la inseguridad que, pareciera no contar en sus números a los robos, no sólo es un asunto policial sino de políticas de Estado. Con la devaluación, la reducción del poder adquisitivo, la falta de oportunidades verdaderas de estudio para luego poder ejercer lo aprendido; motivado esto último a la falta de inversión extranjera y nacional son algunos de los problemas que se deben combatir en conjunto.  

A esto debemos agregar la carencia de un sistema penal que, no sólo encierre a los criminales, sino que les ofrezca dentro de su sistema, una verdadera regeneración para la reinserción a un mercado que brinde oportunidades para cambiar el mundo delictivo, por uno de legalidad. Sin embargo, esto no existe en Venezuela. Estamos ante un país que se tambalea diariamente y se debate entre realidades que atentan contra los ciudadanos. Un país sin oportunidades, es más propenso a la delincuencia.
En los últimos 14 años los voceros del gobierno se han dedicado a acostumbrar al pueblo al paternalismo, a depender de las migajas y a creer que la pobreza se debe cultivar, pues la riqueza es mala. Sencillamente han desatado una masa popular sin más expectativas que sobrevivir.

Si con todo lo dicho, no olvidamos que ha sido el propio gobierno quién ha dotado de armamento a los colectivos, los cuales están fuera de control, tal como me comentó una joven de El 23 de Enero, podremos apreciar un panorama más real y claro de eso que  “la defensora” del pueblo, llamó “Sensación de inseguridad”.

Necesitamos revolucionar nuestra sociedad verdaderamente, sacudirla, porque esta sensación nos está robando y matando. 


Fernando Pinilla

mayo 13, 2013

¿La cuarta economía latinoamericana?



¿La cuarta economía latinoamericana? (Columna Trompo En La Uña, diario La Región 12/05/2013)





Leyendo un tabloide especializado en economía en el país, me llamó la atención poderosamente una noticia que llegaba desde el Fondo Monetario Internacional. No soy economista, ni pretendo serlo, pero leer que Venezuela es la cuarta economía de Latinoamérica, parece un dato lejano a nuestra realidad.
Según los especialistas en materia económica, este repentino ascenso de la economía venezolana, se debe al incremento del PIB nacional, que potenció un resurgimiento económico de la nación. Sin embargo, siendo un poco pesimista, no puedo creer como ciertas tales afirmaciones.

Si son ciertas las cifras que manejan tanto el gobierno, como el FMI (Cifras que son hechas por el gobierno) sería lógico pensar que vivimos en un país cuyo poder adquisitivo no se ve afectado por los vaivenes de la economía. Pero la realidad, mi amigo lector, es que si hacemos un sencillo juego, nos daremos cuenta que existe una incongruencia, entre ese cuarto lugar en el continente de nuestra economía, y lo que vemos en la calle.

Primeramente, es interesante recordar que el país viene de dos devaluaciones en lo que va de menos del primer semestre del año. Devaluaciones que se reflejan de manera directa en nuestra moneda. Si hacemos un poco de memoria, encontramos que en 1980 un bolívar costaba 17 pesos colombianos. Esta cifra se fue reduciendo periódicamente, hasta llegar a números alarmantes en la primera década del siglo XXI, y con la más reciente devaluación llegando a cifras inimaginables de desvalorización. Hoy por hoy, la relación peso/bolívar equivale a 1 Peso Colombiano = 0,0034 bolívar, o lo que es lo mismo, un peso colombiano vale 12,5 bolívares. ¿Una economía fuerte?

Si bien el gobierno intenta maquillar sus números reales, no hay mejor manera de desenmascarar la mentira que, contrastar con la calle. Hablar del peso colombiano y obviar, el tema dólar, es casi imposible en el contexto venezolano. ¿Por qué?, porque estamos ante un país que luego de ser líder en producción de hierro, por ejemplo, y materias primas para diversos rubros, hoy debe importar la mayoría, y obviamente, usar al gigante verde del norte para esas transacciones en el exterior, cuyo valor oficial creció luego de la devaluación. Peor aún, su valor en ese mercado que el gobierno pretende obviar, aunque es usado por ellos mismos para invertir y enriquecerse, y para todos los que necesiten acceder a divisas, fuera de los parámetros oficiales, existe. En ese mundo real, la lechuga tiene un precio que supera los 23 bolívares.

Pero si seguimos investigando, encontramos que hace unas semanas,  gremios del sector productivo han señalado a la política de control de precios, los problemas de financiamiento, las dificultades para acceder de forma oportuna a los insumos, como responsables de la crisis del sector agrícola, desencadenando una necesidad de importación para cubrir la demanda nacional, con un incremento de 29,9% en las compras foráneas para las industrias alimenticias, de bebidas y tabaco. En el primer semestre las importaciones sumaron 1.256 millones de dólares y en igual lapso del año pasado llegaron a 967 millones de dólares.

Claro está, importar no es un pecado, pero hacer creer a ciudadanos nacionales e internacionales, que somos una potencia agrícola gracias a las bondades revolucionarias, si lo es. Sobre todo cuando en mayo de este año, el mismo ministro Giordani ha declarado, entre líneas, afirmando que "La inflación es un problema de producción nacional". Agregó que “es necesario AUMENTAR la producción para satisfacer la creciente demanda de los venezolanos…” Más allá de hablar de un poder adquisitivo creciente en los ciudadanos, según el ministro, es interesante continuar sumando todos los detalles y sacar conclusiones.

La industria farmacéutica es otro tema que llama la atención. Hablamos de un sector que, a simple vista, se nota dependiente de productos foráneo y materia prima igualmente extranjera.  La industria venezolana continúa teniendo problemas con aprobación y liquidación de divisas, y las nuevas leyes aprobadas, terminan por acrecentar la crisis, reconocida por el gremio, ignorada por los personeros del gobierno.
Si continuamos indagando, en un reporte divulgado en Caracas, Venamcham señala que el comercio entre Venezuela y Estados Unidos (alias “el imperio capitalista”) se elevó en un 1,4 % al sumar 56.357 millones de dólares en 2012 frente a los 55.569 millones de dólares del año anterior. La necesidad venezolana de la economía norteamericana, para cumplir metas internas, crece mensualmente.

¿Y el petróleo? Los ingresos por las exportaciones del crudo nacional, reconocido por especialistas (incluidos los señores Merentes y Giordani), y hasta por las personas de a pie, como la única entrada real por exportaciones, se redujo de forma considerable debido al aumento de las importaciones de petróleo a los gringos y la disminución de las exportaciones, del hasta ahora, sostén de nuestra economía.

Amigo lector. Si a estos sencillos datos, al alcance de todos, le incluimos el test más efectivo para corroborar información, que es patear la calle, podremos concluir que estamos lejos de ser la cuarta economía del continente. ¿Cómo puede haber crecimiento si la inflación nos carcome cada día? La sencilla tarea de hacer mercado se ha convertido en una hazaña, notoria para los que la hacemos. Los productos escasean, los precios crecen semanalmente. La canasta básica aumenta a paso de vencedores periódicamente, y los precios de productos y servicios desangran los bolsillos de todos por igual. No existe dueño de negocio o empleado que no se queje de las circunstancias que nos toca vivir. Y aunque el gobierno se intente desligar de la responsabilidad, amigos, ellos manejan la economía. Ellos son responsables.

Si de verdad somos la cuarta economía, amigo lector, y esto se calcula en base al PIB, medida que resulta del cálculo de la producción de bienes y servicios, ¿Por qué somos cada día más pobres? ¿Por qué el país solo habla del satélite Simón Bolívar y las Canaimitas como logros? ¿Por qué luego de largos 14 años, no somos potencia?

Analice y responda usted mismo.

Fernando Pinilla

mayo 07, 2013

Recientes...

Algunos trabajitos recientes!!


















Y mientras tanto




Y mientras tanto (Columna Trompo En La Uña, Diario La Región)

Y mientras tanto, en la pequeña Venecia, ahora sí nos parecemos a la ciudad de los canales y las góndolas en Italia; con el agua hasta el cuello. La diferencia, acá nos quedamos hundidos en la miseria de las mentes de gobernantes mediocres y de más de seis millones de personas que siguen creyendo en pajaritos preñados y en dinosaurios morados (sin ofenderte Barney). Digo más de seis millones, porque todos sabemos que el sentido común privó en las pasadas elecciones, pero con esta bandada de mafiosos, es más difícil de pegarla que los indios en las películas  de vaqueros. Haciendo un paréntesis, la desfachatez más grande de todas las desfachateces. El CNE se va a hacer una auditoria ellos mismos, cuando ellos son acusados de fraude. Es decir, investigan a Pinilla por malversación de fondos, pero la investigación la hago yo mismo. ¡Democracia roja!

Pero siguiendo el tema, y mientras tanto, en las calles, seguimos literalmente pariendo. ¿Es que el oficialismo de abajo (el que vota, el que milita y recibe migajas o nada) no entiende que estamos pasando necesidad? A veces pienso que yo vivo en un país distinto, definitivamente yo estoy en Mordor y ellos viven en La Comarca de El Señor de los Anillos. Sí, porque mientras veo a personeros del gobierno hablar de avances, de tecnología, crecimiento económico, resulta que caen cuatro gotas y se va la luz más de 12 horas. Pero no conformes con tenernos sufriendo con velas, tipo siglo XIX, Hidrocapital tiene problemas en una bomba, en no sé qué parte. Resultado: Más de 24 hora sin agua y hediendo a guaralito pa´ guindar mondongo. No hace más de veinte días, un tubo se rompió cerca de mi casa y como no había cuadrilla para reparar, simplemente cerraron la llave y dejaron a la urbanización San Luis y San Rafael, en San Antonio de los Altos, sin agua una semana entera.

Y mientras tanto, la culpa es de la derecha. Es increíble realmente que no tengan la capacidad de asumir un error tras catorce años de gobierno. Siempre alguien los sabotea. Es decir, no trabajo, no salgo a ganar dinero, no cuido mi casa, pero la culpa es del vecino que me está saboteando. ¡¡Por favor!!
Y mientras tanto, el gobierno acusa a la empresa privada de la escasez tan bárbara que sufrimos. En estos días fui a comprar comida de perros en una tienda en San Antonio, y sólo había una marca, de otras no hay, porque resulta, señores que apoyan a estos sinvergüenzas, que la materia prima para producirla, así como la de la mayoría de los productos nacionales es importada, por lo que dependen de las divisas que el gobierno represa y obtiene lucro. Todo esto termina por incentivar el mercado paralelo, con el cual, señores, no se enriquecen las empresas, sino por el contrario se hunden.

Pa´más, la única marca de comida de perros que había costaba 560 Bs “fuertes” sólo18 kg. Pero esto no,  porque la empresa privada quiera hacerle “dañito” al gobierno, no. El cerco económico que le hace el gobierno a la empresa privada o es macabro o es ignorante, pero igualmente desastroso. Tenemos como resultado una economía nacional flácida que cada día ve como hasta las marcas insignias nacionales, ejemplo Monaca, terminan por irse del país (obviamente las empresas extranjeras hacen lo mismo). Adios harina Juana, Robin Hood y pare usted de contar los productos.

Y mientras tanto, el supuesto presidente de la república aumentó el salario unas migajas más. Me pregunto; ¿Qué chiste de mal gusto es este? ¿Es una burla una mofa hacia el empleado? Es una realidad que la empresa privada, así como la pública, debe mejorar la calidad de vida de sus empleados, pero con medidas reales. Si querer eso, es ser revolucionario, entonces lo  soy. Lo que no soy es pendejo, ni ignorante, por eso las palabras vacías no me llenan. Porque es una falta de respeto, para con nosotros, que no somos oligarcas ni gringos, que nos vean cara de inodoro, cuando los primeros que termina por propiciar las malas condiciones laborales de la empresa privada (un sueldito y de vaina) es el propio gobierno. Permitan el crecimiento económico, permitan la inversión nacional y extranjera, liberen las divisas y dejen de acorralar a la empresa privada. Fortalézcanla, fiscalícenla, pero basta de hundirla.

Pero mientras tanto, esto no sucede y cada día que pasa es peor. Porque si no son los apagones, es que no se consigue comida.

Para echarles otro cuentico. Necesitaba comprar una lista de medicinas, y para lograrlo, tuve que recorrer, sin mentirles, seis farmacias, porque los medicamentos no se consiguen en todas las farmacias, y cuando hay en existencia, los precios son exorbitantes. Más de 700 Bs en tres medicamentos, y estoy al tanto que salió barato. Pero no conformes, fui a buscar pan, y ustedes los saben, 15 Bs un campesino… pero el gobierno dice: “Yo no fui”, la culpa, ¿adivinen de quién es? Pero olvidan que el trigo es importado, igual la levadura y el resto de ingredientes, no sólo del pan, sino otras materias primas de producto que consumimos con frecuencia. ¿Lo perjudica amigo oficialista el tema del dólar entonces? ¡Lógico que sí!, así no solicites los dólares para viajar, porque piense, como dijo una señora que trabaja haciendo aseo: Yo no viajo fuera del país, así que el tema del dólar no me importa…

Mientras tanto, el gobierno sigue creyendo que se luce con lo poco que hace, y mientras tanto, hay gente que votó en nombre de una revolución inexistente. Una revolución de paja, porque revolucionario sería vivir, luego de catorce años, al estilo Holanda, Dinamarca, en nuestra Venezuela. Revolucionario sería que de los barrios quedara poco, pues la pobreza se extingue, gracias a la inversión del realero que percibe el gobierno.

Pero la verdad nacional es… mientras tanto, la paridera sigue.

Fernando Pinilla

El reciclaje no siempre es bueno




El reciclaje no siempre es bueno. (Columna Tromo En La Uña, Diario La Región)

El pasado lunes 22, se celebró el Día de la Tierra, oportunidad para reflexionar sobre la necesidad de conservar  esta inmensa isla en la que vivimos, de la que, a diferencia de Cuba, no hay opción de irnos en balsas para otro lado. Hasta ahora los viajes espaciales han sido un fracaso, más allá de la ciencia ficción.
Fue interesante ver a tantas personas conocidas de nuestra sociedad, como del mundo, pronunciarse a favor de la conservación de nuestro planeta, y la necesidad de poner en marcha, a escala mundial, campañas más agresivas con respecto al reciclaje.

Como muchos saben, el reciclaje es un proceso que consiste en someter un producto usado, desechado, caduco, o mejor definido como basura, a tratamientos que permitan obtener materia prima para ser reutilizada. En países desarrollados, no sólo en sus economías, sino en sus mentes; es normal ver en cualquier lado (casa, trabajo, escuelas, calles) una cantidad de pipoticos de colores para clasificar la basura según su composición, para hacer más fácil su reaprovechamiento.

El domingo 21, en el preámbulo del Día de la Tierra, parece que Nicolás Maduro, presidente (en teoría) electo por una “mitad mayoritaria”, y una diferencia abismal e irreversible de 272.865 votos, a nivel nacional, decidió hacer parte de una campaña interesante en el país, campaña, sea dicho de paso; que ya había realizado el finado presidente Chávez, la del reciclaje.

Lleno del espíritu de conservación de las parcelas y apoyos en el seno del PSUV, Nicolás se unió en cuerpo y alma a una cruzada por el reciclaje. Y aunque a nivel ambiental tenemos carencias, el ministerio no es que aporte mucho (las promesas de saneado del rio Guaire se fueron con su inventor al Cuartel de la Montaña), el en teoría presidente, comenzó a reciclar, pero no plástico ni papel, sino ministros.

Luego de 14 años es aburrida, sin embargo, la campaña, hasta para nosotros los humoristas, es difícil reírnos de los mismos refritos. La campaña siempre arranca cuando comienza un gobierno, acá con esta guachafita de elecciones, referéndum y las metidas de pata de algunos ex ministros, es constante el cambio de nombres en los despachos. Los salientes ex ministros, puede que sean,  sometidos a un proceso de saneamiento en funciones públicas; se procede a darles algún medio oficialista para que dirijan, alguna encuestadora inventada, o son silenciados con bozales de arepa por unos meses. Posteriormente, reaparecen en la escena pública para ser llamados a ejercer un nuevo cargo ministerial que, como siempre, no servirá para mucho; o por lo menos no para lo que fueron encargados (porque los bolsillos seguramente si salen gordos). Ya renovados lo tomarán y continuarán.

Otra modalidad de esta campaña de reciclaje, es sencillamente rotar a los encargados de cada despacho a manera del juego de La víbora de la mar. Algo así como: A la víbora de la mar, por acá podrán fallar, el anterior robó mucho, no te quedes tú atrás, tú atrás, ¡¡tú atrás!! Y luego de varias vueltas, casi todos han sido dueños y señores de los mismos ministerios.

Sin embargo, aunque el juego parece divertido para los líderes del movimiento, creo no lo es mucho para los de abajo, para los batalladores. Esos oficialistas que han creído en el proceso, en la posibilidad de crecer en las filas rojas y llegar, si se puede, a aportar, y otros con ganas de hacer parte de esa élite que tiene acceso a fondos del estado. Sin duda, debe ser frustrante esta campaña de reciclaje tan barata. Si para la oposición es casi risible y frustrante ver a Iris repetir en el cargo que ha dejado más muertos y hacinamiento en 14 años de historia carcelaria, para el oficialismo debe ser igual. Ni hablar de Izarra o Jesse Chacón. ¡Ya son carbones de lo refritos!

Un tapado debe haber, pienso para mí. Mismos nombres, otros a la banca, pero listos para regresar al campo. Imagino siempre debe existir miedo de negar un ministerio a ese “nido de alacranes” que definió el difunto Muller Rojas, luego del escándalo que obligó, imagínense el tamaño del guiso, a la renuncia de un ministro, que ahora como el Jedi, retorna. ¡¡Puro GuISSo XXI!!

La técnica tiene lógica. El finado necesitaba que frotaran su ego, los fuertes siempre se rodean de aduladores.  Aquellos que jamás serán capaces de aportar una idea, a sabiendas que estas, son reservadas para el jefe. Así, durante 14 años, los ministros eran reciclados, conformándose con cobrar y alguito más, pero jamás decir: ¡tengo una idea! Semejante pecado era impensable. Un ejemplo lo pudimos ver en los Aló Presidente, en los que al hoy, supuesto presidente y sus ministros reciclados, eran regañados, gritados y se les quebraba la voz  al responderle algo. Eran piezas de relleno, como cuando se juega CLUE entre tres personas y, aún así, debes colocar las fichas restantes para rellenar. Igual pueden estar implicados en algún escándalo. Puede que el Coronel Mostaza, haya hecho un chanchullo en el despacho del ministerio de finanzas, con una cuenta en Suiza.

Lo cierto es que el nuevo inquilino de Miraflores no se desligó de la campaña de reciclaje y nos demostró lo que es visible a leguas. Un movimiento político unipersonal, de un solo pensamientos, sin ideas, sin motivación real, carece de nuevos liderazgos. Todos quieren su GuISSO XXI, pero pocos desean aportar. Eso hace que no exista verdadera generación de relevo, pues mantener burocracia, no es mantener ideología. En el oficialismo siempre han sido carentes de ideas, siempre apoyándose en aquel portaaviones, que hoy, no está más.

Ahora veremos cuánto dura el reciclaje que tanto le funcionó al ex. Pero Nicolás no es este, y necesita justificar la confianza que depositaron más de siete millones de personas, y que estoy seguro, no gustan, como sucede en la oposición, de esta campaña de reciclaje.
Definitivamente, el reciclaje no siempre es bueno.

Fernando Pinilla