Un poco de mi trabajo diario en prensa, proyectos personales y demás locuras de mi incansable mente. iidisfrútenlo!!


marzo 17, 2014

La esperanza no muere!!

En medio del drama que vivimos y la falta de esperanza, el trabajo, gracias a Dios se mantiene. Ya sea para los diarios La Voz, La Región, la revista Clímax, el programa de televisión en el canal, Meridiano TV, Entrevista con el deporte, para Ediciones COBO y hasta algunas imágenes sólo para twitter, sigo ilustrando día a día y comprometido con un cambio, lógico, en un país acorralado por la demagogia y el populismo desde hace 15 largos años. La esperanza no muere!!

















¿Qué Importa un ecocidio?





¿Qué Importa un ecocidio?  (Columna Trompo en la uña, diario La Región 16/03/2014)  



12:30 pm. El olor a carne quemada y algo putrefacta invade la carretera principal de la urbanización San Rafael en San Antonio de los Altos. El foco de dicho olor desagradable, pende en un poste eléctrico cercano a uno de sus transformadores; la pereza murió electrocutada.

Esta escena es normal verla en el municipio Los Salias, aunque cada vez con menos frecuencia. La suerte de estos indefensos animalitos, definitivamente está en el aire, como todo en este país. Si las más de 24.000 muertes violentas (de seres humanos) ocurridas en 2013, no nos mueve las fibras y mucho menos al gobierno nacional, ¿qué reacción podemos esperar tras la muerte de un animalito que, luego de tres semanas, aún cuelga en el mismo cable, comenzando a desarmarse poco a poco. Si la muerte de Bassil Da Costa, Génesis Carmona y la de tantos otros, estos últimos días de protestas, no conduelen al gobierno nacional y a millones de venezolanos, ¿Qué podemos esperar?

Ya en otras ocasiones he hablado de los ecocidios que ocurren en el municipio Los Salias, por solo poner un ejemplo. Pero, ¿quién piensa verde? ¿Los copeyanos? No, ellos piensan verde de otra manera. Tampoco se trata de hombres mayores buceando a jovencitas explotadas en la calle, eso son viejos verdes. Hablamos de ver nuestro entorno y respetarlo, cuidarlo y conservarlo. El compromiso con la conservación, primeramente, es nuestro, pero nos hacemos los locos. ¿Cuándo no?

Avenida Perimetral de San Antonio de los Altos, a la altura del centro comercial, San Antonio 93 (si es que se le puede llamar así). Si nos damos la tarea de mirar desde la acera sentido pueblo-Rosalito, podremos ver a mano izquierda la obra del climax de la creación, de punto más alto de la evolución, es decir; el ser humano. La basura acumulada por la ladera que da a un taller mecánico es espeluznante. El municipio del clima ideal, de los paisajes hermosos, se convierte en un vertedero improvisado de propios y extraños llegando al descaro pleno. Que contaminen con basura, escombros de construcciones, animales muertos, La Encrucijada, en la vía al Cují, El Cambural en la Vía a Potrerito, puede uno, siendo condescendiente con los transeúntes, vecinos, autoridades municipales, estatales y nacionales, justificarse por el acceso difícil a dichos puntos. Pero que la propia avenida Perimetral sea un basurero es sencillamente inaceptable. Que nuestro municipio vea como sus bosques se acaban por los negocios de contratistas y aquellos que otorgan permisos para continuar deforestando, es sencillamente una bofetada a nuestra suerte, al regalo que nos dio Dios.  
No es cuestión de convertirnos en Greenpeace ni en unos extremistas que sólo coman vegetales y alimentos macro bióticos. Pero ver la fauna perderse como agua entre los dedos, así como nuestros ecosistemas y quedarnos callados, es darle la espalda a la isla en la que vivimos, y que en la medida que agotemos los recursos, terminaremos condenándonos a nosotros mismos a una debacle segura.

Pero siendo realista no espero mucho de las autoridades nacionales. En una de mis columnas del año 2013, denunciaba la inminente extinción de la pereza en Altos Mirandinos. En aquella oportunidad, ni el ministerio del ambiente, dio respuesta alguna a mi denuncia y a mi solicitud referente a planes de protección, censos de individuos en la zona, sencillamente porque no los hay. Aún, cuando el libro rojo de fauna venezolana alertaba hace un par de años de los peligros que enfrentan las perezas en Venezuela, sería mucho pedir a un gobierno divorciado de las realidades nacionales, que le meta el pecho a este grave asunto, cuando ellos, sólo saben dar la espalda.

Uno de los principios de los regímenes a través de la historia, ha sido negar sus problemas con tal vehemencia que uno pasa a dudar a veces de nuestros propios sentidos. “¿Será que tenemos los ojos piches?” preguntamos con desconcierto, porque mientras los voceros gubernamentales nos hablan de un lugar utópico, tipo Disney World, nosotros vivimos es la mansión de terror. Lamentablemente la crisis ha descompuesto los cimientos de nuestra sociedad. ¿Será más importante encontrar leche y calarnos nuestra cola, que pensar en cuidar nuestro ambiente? ¿Para qué queremos cuidar a las plantas, si lo que necesitamos es papel tualé? Y más allá que, hipotéticamente, la hoja de cambur pueda servir para nuestra higiene personal, además de las hallacas, es obvio que no está en nuestro orden de prioridades cuidar el ambiente, sobre todo, cuando analizamos a los nuevos vecinos quienes se mudan al municipio. Pareciera que existiese una alergia a lo verde en las casas. Nadie piensa ecológicamente, pocos cuidan y conservan la biodiversidad pensando a futuro en los costos de conservar plantas y árboles. Concreto y alguna chaguarama, aunque no pegue ni con Pega Loka en este paisaje, es la única norma.

Lo cierto es que en Los Salias, así como el resto del país, la biodiversidad se enfrenta a amenazas serias que pocos están consientes de su impacto a corto, mediano y largo plazo. Terminar de contaminar las fuentes de agua, como el caso El Cambural, vertiente del embalse de La Mariposa es un suicidio. Deforestar nuestros bosques sin control municipal para crear más conjuntos residenciales, es condenar nuestro municipio a un impacto ecológico que aun no cuantificamos. A esto habría que agregar un colapso de servicios básicos que, de por sí, ya están colapsados.
  
¿Qué importancia tiene la muerte de un animalito más en el municipio? Puede ser lo que piensen muchos y quizás a primera vista no lo podamos medir, pero en breve, nos pasará factura la madre naturaleza. En nuestra cotidianidad tenemos más prioridades que pensar que las guacharacas se están quedando sin bosques a medida que las nuevas casas se elevan en San Antonio.       


Este país se lo llevó quién lo trajo. Tarjeta de racionamiento electrónico propuesta por el supuesto presidente, parece más prioridad que la muerte de un perezoso en una vía alejada. 


Fernando Pinilla