Un poco de mi trabajo diario en prensa, proyectos personales y demás locuras de mi incansable mente. iidisfrútenlo!!


julio 25, 2011

¿Cómo engullir todo?



¿Cómo engullir todo? (Columna "Trompo en la uña" diario La Región, 24 de Julio de 2011)

No hay nada más difícil que digerir mucha comida. Esto porque el cuerpo está diseñado para asimilar cantidades de alimentos en las dosis necesarias para no colapsar todo el sistema. Pero en Venezuela a diario, no solo nos toca digerir al paso que quiere el gobierno, sino que al final nos engulle de tanto escándalo, de tanta mediocridad, que terminamos hechos un completo desastre en nuestra digestión nacional.

Y no es nuestra culpa, mis queridos lectores, díganme ustedes: ¿Cómo podemos digerir con suavidad la fuga de “Oriente”, el PRAN de El Rodeo? Señores eso ni con un buen licor digestivo, ni que me tome un trago de Cachaça con una copita de jugo de limón y unas supremas de naranja, logro tragarlo. Este caballero, uno de los hombres más vigilados, “supuestamente”, por la guardia y todo el despliegue que tuvo el gobierno para intentar acordonar y controlar la situación en este centro penitenciario, no solo “burló” los cordones de seguridad, sino que huyó él en compañía de un combo, y no exactamente de McDonalds, por la puerta delantera sin que nadie lo viera… ¿extraño, no?

Este tipo de casos lo que causa es una indigestión, más que si hubiéramos comido unas caraotas refritas con jugo de lechoza a las diez de la noche. Señores que me leen, pregunto: ¿Qué explicación nos pueden dar?, ¿Quién responde por esto?... podría alargar los anteriores puntos suspensivos y finalizar este escrito con ellos, porque como en todo guiso que vemos a diario, al final nadie responde, al final nadie dice nada, al final todos olvidamos, pasamos la página y seguimos, porque son tantos los shows que al final, la digestión llega a un punto de colapsarnos.
En menos de tres meses puedo citar algunos temitas, de esos que siendo plato fuerte, no nos dio chance para el guayoyito, sencillamente no dieron tiempo de asimilarlos, y pasamos a continuar engullendo lo que ellos nos dan. ¿Quién no recuerda el escándalo del caso Makled? Que si Estados Unidos, que si Colombia lo manda para acá, lo manda para allá, lo voltea, lo endereza, lo sube y lo baja, que si la oposición “exije” explicaciones, juicio público. Solo bastó que lo trajeran a esta Estrella de La Muerte para que se silenciara el tema, creo nadie lo recuerda, porque enseguida estalló la crisis eléctrica por vigésima enésima vez, y así, tanto los rojos que temblaban y negaban cualquier nexo con las supuestas pruebas que traía este caballero, así como la oposición política y civil, nos perdimos en debatir, si de verdad somos culpables de la crisis del sector eléctrico por conectar nuestro celular para cargarlo. Las monumentales vallas oficialistas que se pavoneaban de la inversión multimillonaria en avances del sector energético, de los miles de millones de MW que ahora demostrarían la capacidad del gobierno por solventar la crisis, pasamos a solo ver esa quimera en los recibos de luz, con la foticos de las plantas que se quedaron cortas antes de ser terminadas. Y así con apagones, makled, “El turco de la mafia del puerto” como le conocen, desapareció en medio de la oscuridad. David Copperfield y Criss Angel se quedaron cortos, un truco más allá hasta de Harry Potter.

Digerir esto no es sencillo, y solo un estomago de piedra puede hacerlo, solo una mente que logre sedar con un control metal bárbaro, puede atragantarse de todo esto y primeramente decir que no existió y negar la mega indigestión que sufrimos lo venezolanos. Ni con Cognac o Lemoncello yo logro hacer una correcta deglución, esto me cae supremamente pesado en mi organismo. Sin explicaciones, solo con una acusación en la que todos aquellos seres humanos que por lógica tiene una lavadora, una secadora, un par de televisores, una computadora y un secador de cabello, no es mi caso por razones obvias, venimos a ser los culpables de la poca capacidad de solucionar problemas. Y cuando todo comenzaba a caldearse en los que lo sufrimos, ¡¡puf!! Resultó que el presi desapareció, imagino usando la tecnología de teletransportación del señor Spock en Viaje a las Estrellas, lo peor es que dejó el zafarrancho encendido con el caso de El Rodeo, una crisis que evidenciaba no solo las mafias y relaciones guardias-reos, sino que dejaba al descubierto el abandono tras doce años de promesas, la miseria y la violación de derechos humanos, que viven los presos cada día.

Pero cuando medio intentábamos terminar de tragarnos a Makled, y mira que es complejo con lo gordito, y sin resolver todo ese caso, saltábamos a comernos a CORPOELEC, llegaba El Rodeo, pero mayor aún la muerte y resurrección del Mesias criollo, ese que verdad o mentira, me inclino por la segunda opción, eclipsó el resto de casos, hasta uno no mencionado: la inminente caída de su popularidad, que con la enfermedad se convirtió en la tabla de salvación del régimen que ha encontrado un segundo respiro mitificándolo, convirtiéndolo en símbolo de la lucha, en mártir; causa lastima y conmoverás a las masas.

Si necesitaba Quimioterapia, si no la hacía, porque el médico Fidel no lo creía necesario, el del único informe recibido sobre el estado de salud del primer mandatario, verbal y anecdótico. Elias Jaua defendió ésto: El presidente no tiene que explicar nada. Yo le agrego: cuando somos limitados, no pedimos más de lo que nos dicen.

Oportunamente Fidel se fumó un habano y los orishas recetaron quimio; buena decisión porque comenzaba la desconfianza en el país. Lejos, bien lejos, dónde nadie pueda cuestionarlo y se continúe sembrando ese sentir de lastima, que como todo en este país no se puede pasar con facilidad. Con tanto tema, tanto para tragar, Oriente se fue, se fue, como la canción de Laura Pausini, y tras él cualquier pregunta, con él seguimos digiriendo con dificultad, mientras ya en el olvido de nuestro paladar queda el sabor, de los anteriores escándalos. ¿Con qué plato nos sorprenderán ahora?

Fernando Pinilla

julio 21, 2011

Actualizando el blog con caricaturas!!

Varios trabajitos para la página querrequerre.com, Líder en Deportes, La Voz/La Región y Geek Caracas y Venezuela Xtrema, Actitud Venezuela y dos cuentas de twitter geniales, @CaracasMetro y @perrousuario.























julio 18, 2011

Culto al narcisista



Culto al narcisista (Columna "Trompo en la uña" diario La Región, 17 de Julio de 2011)

Viendo lo sucedido en los últimos días en el país, me ha llamado la atención el hecho que venía comentando desde hace un tiempo referente al culto a la figura política, y con este el olvido de aquello que de verdad importa; Venezuela.

Sin duda estamos en medio de muchos factores que terminan por inclinar la historia en el extremo que vivimos. Ciertamente cada pueblo se merece al gobernante que tiene, porque realmente son los ciudadanos, los que terminan definiendo el destino de sus propias vidas, y de sus propios mandatarios. Pero otra realidad que viene a influir, radica en las personalidades de los líderes totalitarios, quienes mantienen similitudes muy vistosas entre ellos, y lo hemos podido ver a través de la historia. Sé que cuando coloco en un mismo escrito personajes socialistas, fascistas, o de la extrema derecha, genero estupor en aquellos que han tenido la oportunidad de estudiar de cerca las doctrinas y los hechos que marcaron la vida de los líderes de cada lado, pero indudablemente existe inmensa similitudes entre estos ejemplos de representantes del culto a la personalidad narcisista.

El narcisismo fue un concepto que introdujo Sigmund Freud en su obra Introducción al narcisismo, en la que habla de una patología extrema de desordenes de personalidad en la que el individuo sobreestima sus habilidades y tiene una necesidad excesiva de admiración y afirmación. Este desorden ha sido diagnosticado en incontables personajes de la historia, siendo fácilmente identificado en dictadores cuyas doctrinas tienen diferencias abismales entre sí, pero con similitudes tan cercanas que se pueden confundir con facilidad.

Los dictadores buscan el apoyo de personas incapaces de cuestionarlos, lo que termina alterando su propia percepción del mundo que viven. En un estudio publicado por Psychological Review, tres investigadores descubrieron que la gente poderosa tiende a ver el mundo de forma automatizada y se atribuyen logros y cualidades que no son suyas, según Time HealthLand.

Este comportamiento puede alterar el funcionamiento del cerebro. La corteza paralímbica, la región encargada de procesar las emociones y el auto control puede dejar de funcionar adecuadamente cuando deja de usarse. Con la oposición, los dictadores inhiben estos sistemas, por lo que sus discursos y realidades dejan de tener sentido para el resto de las personas que los escuchan.

Los dictadores tienden a sentirse héroes, libertadores de sus pueblos con características mesiánicas, y cuando estas actitudes son cuestionadas tanto por detractores, como por el propio pueblo, pierden el control y niegan cualquier idea que vaya en contra de las propias. Con el tiempo y como estrategia política trasladan hacia sus seguidores, generalmente masas populares, la idea del culto a la personalidad del gobernante, como estrategia infalible de perpetuación en el poder.
El culto a la personalidad narcisista se dio con fuerza en la Unión Soviética de Lenin, y es que el caso de Stalin ha sido cuestionado por estudiosos, que coinciden en afirmar y catalogarlo como un oportunista y no una figura de culto, como el primero. En China Mao Tse Tung, en Albania Enver Hoxa, en Uganda Amín Dadá, Yugoslavia el mariscal Tito, en Cuba Fidel castro y sin duda también Hitler, Mussolini, Franco, y en Corea del Norte Kim Il Sung (Cuyo título presidente eterno, lo dice todo) y su hijo Kim Jong Il, con esquemas similares de grandes fotografías, menciones directas como autores de todas las obras, y muchos con un alto número de estatuas que recuerdan a los jefes máximos en algunos casos, mientras jóvenes, ejércitos y gran cantidad de adeptos han estado y están permanentemente uniformados, con banderas para declarar al unísono su fidelidad al supremo líder, una lealtad que se basa en el culto al narcisismo de la figura por encima del resto.

Todos los anteriormente mencionados, tuvieron miles de seguidores, manipularon los medios hasta convertirlos en medios oficialistas, todos conformaron hordas de seguidores que eran capaces de morir por ellos, que los idolatraban y no concebían un futuro sin estos en el poder, todos generaron o promovieron una ideología y todos, en mayor a menor magnitud generaron terribles castigos y muertes en masa, todos se autoproclamaban como grandes reformistas al servicio del pueblo, todos alimentaron las debilidades de los pueblos para utilizarlas como gancho, todos buscaron conflictos con otros países en su delirio, resultado de su afección psicológica, todos en un momento se sintieron la personificación de la esencia de cada nación que representaban.

Estos “lideres”, fueron y son ejemplo de un narcisismo acendrado, que tuvieron en su mayoría finales no esperados por ellos mismo, todos además de presentar claramente casos severos de narcisismo, presentaron señales inequívocas para los especialistas de Psicopatía. Quizás lo increíble, es que mientras los estudios han terminado por aclarar estos comportamientos, identificarlos y lanzar serias advertencias, la historia se sigue repitiendo una y otra vez, y los pueblos al final, vienen a dejarse embaucar por egocentrismos, que les hace a estos líderes despotricar contra todo el resto, a sentirse indispensables e imponer a la fuerza con la intolerancia propia de estos desordenes la idea de la no pluralidad.

Lo triste es que en medio de nuestras miserias, de nuestras necesidades, somos partícipes de sus patologías, al final no existe nada más fuerte y poderoso que la voluntad popular al servicio de su propio país. Triste ver desde balcones de palacios gubernamentales expresiones inequívocas de representantes del culto a la personalidad narcisista, al invitar a sus seguidores a vitorear su propio nombre, y peor aún, estos hacerlo pidiendo su presencia perpetúa en el poder.

"Nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo a un mismo ciudadano en el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía. Un justo celo es la garantía de la libertad republicana, y nuestros ciudadanos deben temer con sobrada justicia que el mismo magistrado que los ha mandado mucho tiempo, los mande perpetuamente. Simón Bolívar (Discurso de Angostura)

Fernando Pinilla

julio 10, 2011

Solo una explicación



Solo una explicación (Columna "Trompo en la uña" diario La Región, 10 de Julio de 2011)

En esta ocasión paso a escribir un poco sobre mí mismo, y ojo, no es que sea narciso como algunas figura del gobierno, y ya saben a quién me refiero, pero que para evitar malos entendidos no me gusta decir nombres, y menos cuando este individuo al que me refiero: ególatra, narciso, esté residenciado en Miraflores.

El asunto es que vía twitter recibo diariamente cantidad de mensajes, tanto positivos como negativos acerca de mi trabajo, gracias a Dios, y lo repito, gracias a Dios, más positivos que negativos en una proporción de 10 a 1, lo que me hace creer, y me puedo equivocar, no soy dueño de la verdad ni de la sapiencia total, que se trabaja en el camino correcto. Sin embargo a ese porcentaje negativo que por lo general escribe entre diez de la mañana y doce del medio día, imagino por una cuestión de flojera, y que generalmente sus tweets y correos son una oda a la ofensa, al rencor, a la intolerancia, y no es que yo sea muy tolerante, pero de verdad creo nada peor que una maldición como medio de ofensa, venga del lado que venga, le escribo estas líneas.

Y escribo esto porque realmente siento un llamado que nace de mi corazón para definir el por qué de mi trabajo. Primeramente quiero dejar bien en claro que no milito en ningún partido político, y lo mencioné la semana pasada, pero como bien dijo un diputado chavista con el que tuve la oportunidad de comer un día, no digamos en los mejores términos, porque creo la punta trasera se le indigestó ese día al tener que compartir conmigo, todo el mundo tiene su corazoncito, y ésta sencilla pero cierta frase hacía referencia a su interés por saber si mi apellido y número de cédula podía ser encontrado en las listas de miembros de algún partido de oposición, y es que es una realidad que casi todo el mundo tiene un gusto por un color o por un nombre en la política y muchos se inscriben en las diversas toldas. Sin embargo no soy parte de ninguno.

Mis caricaturas o “dibujitos” como algunos de forma despectiva intentan ofender al humorismo gráfico, pero entiendo la ignorancia y la cochina envidia, son sencillamente pequeños extractos de la sociedad en la que vivimos, reflejos de las noticias, comentarios de calle, artículos, sentimientos, sueños, miedos, todo lo que se respira y recorre las esquinas transitadas y convulsionadas del país. Desde hace once años he sentido la pasión por un diario impreso, por todo lo que se encierra tras cada edición y la vida me ha dado el privilegio de trabajar o publicar con prestigiosos medios nacionales como El Nacional, Últimas Noticias, Notitarde de Valencia, Meridiano, y en la actualidad con La Voz, La Región y Líder en Deportes. Y cada vez que he tenido que realizar mi trabajo, este va acompañado de la responsabilidad para con los lectores, hacia aquellas personas que mi trabajo pondrán bajo la lupa de su criterio personal y desde la prensa he asumido el compromiso que luego los mismos lectores me han encomendado de jamás callar, de aun cuando solo sea humor para muchos, sin duda use esa arma que desnude nuestras miserias o por lo menos lo intente; y siga denunciando lo que se silencia y se oculta, y por lo tanto hacerlas del dominio público.

Fernando Pinilla no dice lo que no siente, lo que no ve, lo que no está sucediendo, como diría el gran Vladdo, colega de Bogotá, puedo exagerar la realidad, pero jamás inventarla. No creo ni pretendo saber todo, ser dueño de la verdad pero de algo si estoy seguro y sí puedo pavonearme: de mi amor por este país y de mis ganas de hacerlo bien. Como le contesté a ese diputado chavista, el de la probable indigestión, si el gobierno lo hace bien yo lo aplaudiré, y se lo hace mal, seré implacable. Y este mensaje es extensivo a cualquier tolda, al cualquier color, a cualquier nombre, solo quiero como es de lógica el bien para mi país, la posibilidad de vivir en una nación de oportunidades y no de atraso y miseria, en una nación de libertad, y no en una de cadenas a los pensamientos y las palabras. No pretendo mirar atrás para justificar el hoy, siento decirlo pero ya luego de doce años, ni el señor Caldera y ni Carlos Andrés Pérez, tienen vela en este entierro. Colombia cambió su imagen y su influencia de 2001 a la actualidad, con sus aciertos y errores; ¿por qué nosotros por el contrario estamos más hundidos y cada vez somos menos autónomos, productivos, deteriorando nuestra imagen a nivel internacional?

Hay quienes quieren que vea los aciertos, pero es difícil verlos cuando vivimos una crisis tan aguda como en el día de hoy se vive. Mucho se podrá decir sobre las cosas buenas que puede haber intentado realizar este gobierno, pero la realidad es que el reto de cambiar al país les quedó grande, y mi trabajo lo refleja cada día. Este espacio y los otros que uso en la prensa, no tienen precio, no se venden, no son de ideologías políticas, son de Venezuela y de los venezolanos. No pienso mentir, no pienso disfrazar mi trabajo si evidentemente fuera de una ideología más predicada que vivida; no conozco “socialistas bolivarianos” que no sea el pobre pueblo, que viva en la austeridad y entrega que predican. A la oposición política por igual critico, y seré igual de duro cuando dejen de serlo y les den el chance de tomar el balón, hasta ahora son simples espectadores, con muchos errores, eso sí, con la diferencia que no predican falsos socialismos, y menos quieren imponer sistemas fracasados como el comunismo.

Mi trabajo no es congraciarme con nadie, es sencillamente para la satisfacción de al colocar mi cabeza en la almohada decir: cumplí con mi país.

Fernando Pinilla

julio 03, 2011

Por Venezuela



Por Venezuela (Columna "Trompo en la uña" diario La Región, 03 de Julio de 2011)

Por Venezuela, parece ser la consigna olvidada por muchos. En el abstraccionismo de sus mentes olvidaron que el norte no estaba en la derecha ni en la izquierda, sino caminando por las carreteras de su nación, esa que tanto hoy la vemos ensalzada en vacías consignas patrióticas, en murales y mosaicos tricolor en apariencia, pero rojos en esencia, y del rojo no aquel lleva la bandera que no se puede separar del amarillo, del azul y del blanco de las estrellas porque ahí está la verdadera unidad, sino del rojo de la ira, del odio, del resentimiento y como consecuencia lógica, del rojo de la sangre que entra en los poros abiertos de la tierra que tanto defendió Bolívar para no recibirla de forma inútil.

Un inefable sentimiento de sumisión y de fidelidad hacia figuras, nombres, colores, parece lo único que se vive en cada uno de aquellos que apoyan ciegamente al proceso revolucionario, y por qué no, a la misma oposición. El presidente se convierte en caudillo y deja ser un servidor público como cualquier otro para convertirse equivocadamente en figura de culto, imagen digna de veneración y de ceguera colectiva para no ver los defectos, los errores, porque la divinidad; esa de omnipotencia, omnisciencia, omnipresencia, son características de Dios, no de los hombres, y este “líder” es solo un mortal, mensajero de una jerga que puede resultar atractiva, pero al final no queda nada, solo la ruina colectiva. Y no lo digo por militar en un partido de oposición, porque aclaro, no lo hago, y no porque tenga nada en contra de ellos, sino porque mi compromiso está acá con ustedes, con cada escrito, con cada imagen que transmite lo que pienso y siento, y porque no creyéndome dueño de la verdad he aprendido que venerar una figura imperfecta y tan imperfecta como el primer mandatario o cualquiera otra, no lleva sino a la decepción y al error.

La historia está plagada de malas elecciones en modelos a seguir, para luego desencadenar horror, error, y arrepentimiento no solo en las generaciones que vivieron esas etapas, sino aún en las que luego de muchos años llevan la marca indeleble del recuerdo de figuras nefastas, y de aquellas que no siéndolo en la totalidad solo terminaron desinflándose en la impotencia de sus actos, en lo movedizo de sus doctrinas. Colocar nuestros ojos en la figura, en el líder, en el caudillo es sembrar en el desierto, es olvidar el porqué de su cargo y aún peor olvidar que nuestra lealtad no es ni debe estar con un símbolo, sino con el suelo de esa patria que nos vio nacer. Idolatrar en este caso a un personaje pintoresco, gritón, populacho, bufonesco y en muchos sentidos parecido a nosotros y colocarlo por encima del bien y del mal es una señal inequívoca de la inmadurez, de la ignorancia siempre necia que se empeña en destruir lo que la sensatez tiene para dar, para guiar y sembrar.

El problema es que la doctrina está sembrada. Al yo escribir estas palabras me convierto en opositor, pero no en un simple ser humano que respira, no, sino en un enemigo ignorante, un potencial peligro para un sistema que se cree perfecto en la poca visión que permiten las gríngolas que ha impuesto con inteligencia el régimen, una realidad en que las comparaciones no se hacen porque resultan nocivas e innecesarias, pues el líder, el ídolo afirma que no se necesita, que todo lo que no sea la mal llamada doctrina revolucionaria, socialista, es malo, y por ende el único estándar es el que brinda el gobierno. No existe más nada, no hay aciertos en otra parte, aunque el atraso sea evidente, aunque la mediocridad se desborde en la obras, aunque seamos “militantes” y no ciudadanos de una nación libre, aunque en doce años no se hayan solucionado con el multimillonario ingreso por las ventas de petróleo, los miles de problemas que aquejan al país y ni se cumplan las promesas como por ejemplo de vivienda, que condena luego de más de una década, a esperar “supuestamente”, seis años más, para recibir millones de personas una vivienda digna. La fantasía se mantiene, se justifica, mi persona deja de ser importante, porque el pensar en mí, en mí país, es ir en contra de la figura que como nos han mentalizado, quieren derrocar y destruir por odio aquellos malos políticos de la oposición y sus agentes, como este que escribe ahora, que pasa a ser adherido a la oposición política.

Venezuela es solo el campo de batalla, es la tierra dónde se miden dos fuerzas, porque no hay espacio para más, porque en ese campo se vive la más grande apología a la intolerancia. Pero hoy llamo a un ápice de sensatez en medio de la guerra que nos toca vivir a esta generación. Por Venezuela, por esa tierra que bendita nos recibe cada día y nos da la oportunidad de nacer, crecer, vivir soñar, por ella llamo a no mirar color, nombre, sino un solo tricolor. Por Venezuela llamo a entender que necesitamos construir un futuro y que ese futuro se construye en el presente. Por la Venezuela alegre y musical, la de hermosos amaneceres en el llano, en los kilómetros de playa de aguas color esmeralda llamo a votar por un renacer libre de rencor, de discriminación, de resentimiento.

Por Venezuela, ese país que nos debería hacernos sentir orgullosos, ese que caminas hoy, ese que vives ahora, en ese en el que conociste y conocí el amor, te animo a dejar a un lado la idolatría de la figura política y pasar a querer únicamente a tu país, tu identidad, y es que los hombres y los partidos pasan, pero tu país queda, para ti, para tus hijos y los hijos de tus hijos. Herédales un legado digno de cuidar por esa Venezuela que hoy espera simplemente que actúes por ella.


Fernando Pinilla