Un poco de mi trabajo diario en prensa, proyectos personales y demás locuras de mi incansable mente. iidisfrútenlo!!


julio 18, 2011

Culto al narcisista



Culto al narcisista (Columna "Trompo en la uña" diario La Región, 17 de Julio de 2011)

Viendo lo sucedido en los últimos días en el país, me ha llamado la atención el hecho que venía comentando desde hace un tiempo referente al culto a la figura política, y con este el olvido de aquello que de verdad importa; Venezuela.

Sin duda estamos en medio de muchos factores que terminan por inclinar la historia en el extremo que vivimos. Ciertamente cada pueblo se merece al gobernante que tiene, porque realmente son los ciudadanos, los que terminan definiendo el destino de sus propias vidas, y de sus propios mandatarios. Pero otra realidad que viene a influir, radica en las personalidades de los líderes totalitarios, quienes mantienen similitudes muy vistosas entre ellos, y lo hemos podido ver a través de la historia. Sé que cuando coloco en un mismo escrito personajes socialistas, fascistas, o de la extrema derecha, genero estupor en aquellos que han tenido la oportunidad de estudiar de cerca las doctrinas y los hechos que marcaron la vida de los líderes de cada lado, pero indudablemente existe inmensa similitudes entre estos ejemplos de representantes del culto a la personalidad narcisista.

El narcisismo fue un concepto que introdujo Sigmund Freud en su obra Introducción al narcisismo, en la que habla de una patología extrema de desordenes de personalidad en la que el individuo sobreestima sus habilidades y tiene una necesidad excesiva de admiración y afirmación. Este desorden ha sido diagnosticado en incontables personajes de la historia, siendo fácilmente identificado en dictadores cuyas doctrinas tienen diferencias abismales entre sí, pero con similitudes tan cercanas que se pueden confundir con facilidad.

Los dictadores buscan el apoyo de personas incapaces de cuestionarlos, lo que termina alterando su propia percepción del mundo que viven. En un estudio publicado por Psychological Review, tres investigadores descubrieron que la gente poderosa tiende a ver el mundo de forma automatizada y se atribuyen logros y cualidades que no son suyas, según Time HealthLand.

Este comportamiento puede alterar el funcionamiento del cerebro. La corteza paralímbica, la región encargada de procesar las emociones y el auto control puede dejar de funcionar adecuadamente cuando deja de usarse. Con la oposición, los dictadores inhiben estos sistemas, por lo que sus discursos y realidades dejan de tener sentido para el resto de las personas que los escuchan.

Los dictadores tienden a sentirse héroes, libertadores de sus pueblos con características mesiánicas, y cuando estas actitudes son cuestionadas tanto por detractores, como por el propio pueblo, pierden el control y niegan cualquier idea que vaya en contra de las propias. Con el tiempo y como estrategia política trasladan hacia sus seguidores, generalmente masas populares, la idea del culto a la personalidad del gobernante, como estrategia infalible de perpetuación en el poder.
El culto a la personalidad narcisista se dio con fuerza en la Unión Soviética de Lenin, y es que el caso de Stalin ha sido cuestionado por estudiosos, que coinciden en afirmar y catalogarlo como un oportunista y no una figura de culto, como el primero. En China Mao Tse Tung, en Albania Enver Hoxa, en Uganda Amín Dadá, Yugoslavia el mariscal Tito, en Cuba Fidel castro y sin duda también Hitler, Mussolini, Franco, y en Corea del Norte Kim Il Sung (Cuyo título presidente eterno, lo dice todo) y su hijo Kim Jong Il, con esquemas similares de grandes fotografías, menciones directas como autores de todas las obras, y muchos con un alto número de estatuas que recuerdan a los jefes máximos en algunos casos, mientras jóvenes, ejércitos y gran cantidad de adeptos han estado y están permanentemente uniformados, con banderas para declarar al unísono su fidelidad al supremo líder, una lealtad que se basa en el culto al narcisismo de la figura por encima del resto.

Todos los anteriormente mencionados, tuvieron miles de seguidores, manipularon los medios hasta convertirlos en medios oficialistas, todos conformaron hordas de seguidores que eran capaces de morir por ellos, que los idolatraban y no concebían un futuro sin estos en el poder, todos generaron o promovieron una ideología y todos, en mayor a menor magnitud generaron terribles castigos y muertes en masa, todos se autoproclamaban como grandes reformistas al servicio del pueblo, todos alimentaron las debilidades de los pueblos para utilizarlas como gancho, todos buscaron conflictos con otros países en su delirio, resultado de su afección psicológica, todos en un momento se sintieron la personificación de la esencia de cada nación que representaban.

Estos “lideres”, fueron y son ejemplo de un narcisismo acendrado, que tuvieron en su mayoría finales no esperados por ellos mismo, todos además de presentar claramente casos severos de narcisismo, presentaron señales inequívocas para los especialistas de Psicopatía. Quizás lo increíble, es que mientras los estudios han terminado por aclarar estos comportamientos, identificarlos y lanzar serias advertencias, la historia se sigue repitiendo una y otra vez, y los pueblos al final, vienen a dejarse embaucar por egocentrismos, que les hace a estos líderes despotricar contra todo el resto, a sentirse indispensables e imponer a la fuerza con la intolerancia propia de estos desordenes la idea de la no pluralidad.

Lo triste es que en medio de nuestras miserias, de nuestras necesidades, somos partícipes de sus patologías, al final no existe nada más fuerte y poderoso que la voluntad popular al servicio de su propio país. Triste ver desde balcones de palacios gubernamentales expresiones inequívocas de representantes del culto a la personalidad narcisista, al invitar a sus seguidores a vitorear su propio nombre, y peor aún, estos hacerlo pidiendo su presencia perpetúa en el poder.

"Nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo a un mismo ciudadano en el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía. Un justo celo es la garantía de la libertad republicana, y nuestros ciudadanos deben temer con sobrada justicia que el mismo magistrado que los ha mandado mucho tiempo, los mande perpetuamente. Simón Bolívar (Discurso de Angostura)

Fernando Pinilla

1 comentario:

Egleé Marín dijo...

Excelente!!!!